Comercio electrónico

Los bots cazadores de gangas adulteran las compras a través de internet

El 18% del tráfico de los 'ecommerce' es originado por robots. En ediciones limitadas de productos puede llegar al 100%

Los bots cazadores de gangas adulteran las compras a través de internet

César y Laura ven imposible conseguir la PlayStation 5 que querían autorregalarse para esta Navidad. “Sabemos que han llegado pocas consolas a las tiendas, pero los malditos bots están haciendo que sea imposible conseguir una, aunque estemos pendientes de varios comercios online”, se lamentan. La PS5 salió a la venta el pasado 12 de noviembre y en segundos su stock se había agotado en las tiendas en internet. Un ejército de bots que trabaja para usuarios que buscan obtener ganancias fue la causa, según apuntan diferentes expertos. ¿El resultado? Sí se encuentran PlayStation 5 disponibles, pero en eBay o Wallapop y a precios mucho más altos del oficial.

Los bots son programas de software que escanean las páginas de sitios web de todo el mundo en busca del momento exacto en que un artículo se pone a la venta y lo compran automáticamente, de forma mucho más rápida que cualquier humano.

“Hay miles de bots surcando internet para que los usuarios consigan gangas y productos muy rebajados de precio. Trabajan de formas muy distintas pero, entre otras cosas, son capaces de comprender el código de programación de cada ecommerce y tienen la capacidad de rellenar los datos bancarios del usuario, que ha de facilitarlos antes, para garantizarse el producto en cuestión”, explica a CincoDías Jesús Belinchón, CTO de INLAB Digital, empresa especializada en algoritmos para la realización de campañas publicitarias online.

Según Imperva’s 2019 Bad Bot Report, el 18% del tráfico de los ecommerce es originado por robots, y en productos puntuales o en el lanzamiento de ediciones limitadas de zapatillas o ropa puede llegar al 100%.

“Anteriormente, cuando íbamos a comprar en internet un producto muy deseado tocaba esperar dando a la opción refrescar del navegador. Ahora, los bots han cambiado eso”, señala Ismael El-Qudsi, CEO de Internet República, que apunta que estos robots se pusieron de moda con la Bolsa, pero su uso es ya hoy muy típico en webs de reventa de entradas para conciertos o espectáculos, y desde hace unos años, su uso se ha extendido para las compras online de productos, sobre todo de tecnología y zapatillas.

Su uso no es ilegal, pero ayudan a inflar artificialmente los precios

“Antes la gente hacía cola en la puerta de Apple para hacerse con el nuevo iPhone y ahora la cola es virtual”, añade este experto. En la misma línea, Jordi Cabot, profesor de investigación ICREA en la UOC y experto en ingeniería de software, recuerda cómo la práctica no es nueva: “En el mundo offline ya había quien hacía colas en los conciertos y compraba más entradas de las que iba a utilizar para hacer reventa. Lo que ocurre es que ahí era más fácil controlar ese tipo de acciones limitando el número de entradas que podía adquirir, pero en el mundo online el asunto se complica”.

Para estos tres expertos, lo que está ocurriendo con la PS5 es solo la punta del iceberg, pues realmente cualquier producto que tiene una tirada limitada o tiene una preventa atrae a mucha de esta gente que utiliza bots con el objetivo de sacar un dinero. “Aunque es verdad que ahora con la pandemia y con mucha gente en paro está habiendo un interés mayor en personas que están buscando maneras un poco a la desesperada de aumentar un poco sus ingresos, con lo que todo tipo de estrategia de negocio rápido online son más populares”.

Cabot explica que cualquier persona puede crearse un bot, “no es tan difícil”, o comprar uno ya hecho por entre 100 y 300 euros e intentar hacer negocio con él. El precio de estos bots varía según la inteligencia y potencia que tengan, pues estos robots deben adaptarse a cada página web donde quieran ser utilizados.

Desvirtuar campañas

Aunque Belinchón asegura que todo esto “origina un escenario no exento de fraudes, que pueden desvirtuar las campañas publicitarias de internet”, los tres expertos coinciden en que los bots no son ilegales. “Aunque en algunos casos violan los términos y condiciones de la tienda online, en la práctica no puede pararse su funcionamiento usando términos legales”, indica El-Qudsi. Y es que en España, como añade Cabot, no hay ninguna ley que prohíba usar bots para hacer compras online.

“En EE UU se está intentando legislar su uso pero aunque aprueben la ley va a ser difícil de parar porque muchos de estos robots no están alojados en servidores americanos y no les afectaría la ley”, continúa El-Qudsi. También en Reino Unido se prohibió hace tiempo el uso de los bots para la venta de entradas pero en otros sectores minoristas no es explícitamente ilegal.

“La única forma de pararlos es que la web del comercio ponga captchas para distinguir un robot de un humano. Algunas webs ya lo tienen implementado y cuando vamos a pagar nos piden que resolvamos una operación matemática sencilla o que indiquemos en cuáles de las imágenes aparecen semáforos, por ejemplo. Con esto tratan de identificar que una persona real está haciendo la compra online, aunque los robots ya son capaces de simular este comportamiento humano también en los captchas”, continúa El-Qudsi.

Belinchón coincide en que “los bots son ya tan inteligentes” que pueden saltarse hasta los códigos capchat. Y Cabot indica que el problema está en por qué las tiendas online no hacen un mayor esfuerzo en protegerse de los bots. “La razón es simple: ellos no pierden dinero, porque el producto se vende igual; además cada producto se puede comprar en muchas webs diferente, con lo que al final, muchas de las personas que utilizan estos robots hacen es un preanálisis de esas webs y apuntan a las que están menos protegidas contra los bots”.

Para El-Qudsi, las tiendas online no se ven beneficiadas por este fenómeno y concluye que los bots “son malos para el negocio” porque cuestionan la confianza del ecommerce, crean decepción para el comprador e inflan artificialmente los precios, “aunque irónicamente”, subraya, hay algunas marcas que se ven beneficiadas por ese efecto de escasez.

Las marcas utilizan a menudo el “marketing de la escasez” (scarcity marketing) para generar en la gente el deseo de comprar un producto. “Y si este producto, por ejemplo la PlayStation 5, escasea hace que se vuelva aún más deseado y queramos tenerlo a toda costa, de hecho se disparan las búsquedas en Google lo cual denota un interés por parte de mucha gente en un periodo de tiempo concreto”, subraya El-Qudsi. Algunas marcas afectadas por este fenómeno aseguran a este periódico que son “conscientes del problema”, pero añaden que está fuera de su control.

Cómo funcionan estos robots y algunas trabas

Lo que hace un bot es imitar en la tienda online lo que haría una persona comprando: rellena el nombre, la dirección, marca la casilla del producto que quiere e introduce la tarjeta de crédito. Para Jordi Cabot ahí es donde la persona que usa bots corre más riesgo, porque tiene que dar al robot sus datos bancarios, sobre todo si no es él mismo quien ejecuta el bot si no que paga a alguien que ofrece ese servicio para que le consiga el producto.

Hay herramientas bien conocidas (como https://www.selenium.dev) que permiten grabar la interacción de una persona en una web (qué páginas visita, qué botones pulsa, los datos que entra…) y generar un script capaz de reproducir la misma interacción de forma automática. Estas herramientas son muy útiles para testear aplicaciones web pero se han convertido también en la base de muchas herramientas para la creación de este tipo de bots.

“De hecho, la principal dificultad a la que se enfrentan quienes hagan uso de estos bots para comprar y hacer algún dinero con ello no es técnica, porque son fáciles de adaptar y utilizar, sino el tener varias direcciones de envío e incluso varias tarjetas bancarias porque hay tiendas que se protegen de esta práctica limitando las compras de un mismo producto por casa o por tarjeta”.

Medidas de protección de las tiendas

Sobre las medidas de protección para el vendedor, Jesús Belinchón comenta que hay diferentes medios para distinguir si quien hace la compra es una persona o un robot. “Pero, al final, dependerá de lo avanzado que sea el bot, pues en función de ello podrá emular con mayor precisión comportamientos humanos y pasar inadvertido ante algunos de los controles que pongan las tiendas”. Según este experto, los métodos más comunes son relativamente fáciles de esquivar con un bot algo avanzado: “captcha, flujo de navegación (el puntero del ratón deambula con naturalidad o salta entre los botones desde las coordenadas centrales en un instante), duración de la sesión (se carga la web y se añade un artículo al carrito en 20 milisegundos) o identificar el origen del usuario (si la IP origen corresponde a un servidor y no a un operador de telefonía doméstico o móvil).

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