El fondo soberano de Italia CDP es una fuerza a tener en cuenta

Los inversores profesionales parecen estar relativamente cómodos con la ofensiva de la agencia estatal

Fabrizio Palermo, CEO de CDP.
Fabrizio Palermo, CEO de CDP.

Cuando se fundó la Cassa Depositi e Prestiti (CDP) hace 170 años, que se han cumplido esta semana, Italia no existía como nación. Su principal tarea era financiar infraestructuras básicas como carreteras y obras hidráulicas para el rey de Cerdeña-Piamonte, Víctor Manuel II, que luego se convirtió en el primer monarca de Italia. En 2020, el otrora adormecido prestamista estatal se ha transformado en una inquieta máquina de hacer operaciones, aprovechando sus 474.000 millones en activos para construir paladines corporativos en sectores que van desde las telecos hasta la tecnología financiera.

Se puede decir que ese activismo tiene mucho que ver con las ambiciones de su CEO, Fabrizio Palermo, y con el deseo del Gobierno de remodelar el paisaje industrial. Desde que asumió el cargo en 2018, el exsubdirector general del constructor naval Fincantieri y exbanquero de Morgan Stanley ha trabajado para transformar los objetivos de CDP. En los últimos meses, ha cerrado acuerdos para forjar grandes participaciones en Euronext, en la estrella ascendente de los pagos Nexi y en la constructora nacional Webuild.

También está trabajando en la fusión de las redes de banda ancha del operador establecido Telecom Italia y de su rival Open Fiber; es accionista de ambos. En respuesta a un decreto del Gobierno tras el fatal derrumbe de un puente en Génova en 2018, también compite para sustituir el control de los Benetton sobre el operador de autopistas nacional Autostrade per l’Italia. Eso se suma a participaciones preexistentes en pesos pesados locales como la petrolera Eni y el operador de correo y paquetería Poste Italiane.

“Decidimos racionalizar nuestra cartera, pero también sostener las empresas que la componen con una estrategia de tratar de crear paladines por un lado y continuar desarrollando infraestructuras por otro”, dice Palermo. El capital que está invirtiendo es “permanente, paciente y dinámico”.

El enfoque en las infraestructuras (aunque con una definición ampliada) juega con las raíces de CDP. Propiedad en un 83% del Tesoro italiano y el resto de fundaciones bancarias, se financia sobre todo mediante ahorros postales y bonos. Ayudó a construir la primera red telegráfica de Italia y su primera autopista; todavía financia una escuela al día, dice Palermo.

Pero ahora la prioridad son las inversiones de capital. Con unos 23.000 millones en acciones de cotizadas (o el 5% del índice de blue chips FTSE MIB a fecha de junio) es ya el mayor comprador de acciones de Italia. Compárese con las inversiones del Estado francés en cotizadas y no cotizadas, con poco más de 100.000 millones a finales de junio, según los datos proporcionados por CDP. Con su financiación barata, que le da una mayor tolerancia a los rendimientos bajos que, por ejemplo, los fondos de capital riesgo, quiere ser un actor económico italiano más grande, explica Palermo.

Podría decirse que llena un vacío. Excluyendo los grupos apoyados por el Estado, la mayoría de las compañías italianas son enanas comparadas con las europeas o americanas. Los empresarios locales no suelen tener ni el capital ni el coraje de escalar globalmente mediante fusiones. En su lugar, marcas veneradas como Bulgari y Pirelli han caído en manos de depredadores extranjeros. Con el Covid, que probablemente hará caer la economía italiana un 10% este año, la necesidad de efectivo será más aguda, y el papel del Estado más dominante.

Con un promedio de un 10% de retorno sobre el capital, el historial de CDP parece impresionante para un inversor vinculado al Estado. Pero hacer apuestas cada vez mayores conlleva riesgo. Tiene, por ley, prohibido invertir en firmas financieramente frágiles. Y las fundaciones bancarias pueden vetar de facto sus acuerdos. Pero la presión política para apuntalar empresas con pérdidas como Alitalia ha ido en aumento. La decisión de Roma de crear un fondo de 44.000 millones para inyectar capital a las compañías italianas, que será administrado por CDP, pero se mantendrá separado de sus cuentas, ha suscitado la preocupación de que el dinero del Estado pueda canalizarse para mantener vivas empresas zombis políticamente conectadas.

Sin embargo, los inversores profesionales parecen estar relativamente cómodos con el nuevo papel de CDP. Blackstone y Macquarie se han unido a Palermo para una posible oferta de 9.000 millones por Autostrade per l’Italia. Y la compra por 4.300 millones en efectivo de Borsa Italiana por parte de Euronext, respaldada por CDP, fue muy bien valorada a pesar del potencial conflicto de intereses de Roma al querer que tuviera éxito. El fondo italiano pagó precios de mercado al aceptar inyectar, junto con Intesa Sanpaolo, 700 millones en Euronext. Y aunque este concedió a CDP representación en el consejo a cambio de su apoyo, la solicitud del fondo de domiciliar en Italia la sede de la Bolsa paneuropea fue rechazada, según una fuente cercana.

Altos ejecutivos italianos y extranjeros que han tratado con CDP dicen que está dirigido profesionalmente, con muchos ejecutivos de bancos internacionales como Citigroup y Deutsche Bank. También señalan que Palermo ha cultivado con habilidad apoyos políticos, particularmente del Movimiento 5 Estrellas, partido antisistema pero pro-Estado, y miembro principal del Gobierno. Tales lazos inevitablemente plantearán preguntas sobre la capacidad del CEO para rechazar la interferencia política en la selección de inversiones o la elección de consejeros.

Depende de Palermo, de 49 años, disipar esas preocupaciones si obtiene en 2021 el respaldo de Roma para otro mandato de tres años. Las renovaciones de los consejos de empresas estatales como Telecom Italia y Eni, y de agencias como CDP, provocan un intenso tira y afloja político. Palermo, en todo caso, tiene claro que quiere quedarse: “En mi carrera no he cambiado mucho de trabajo”, dijo. “Espero quedarme aquí por mucho tiempo porque esta institución puede hacer mucho por el país.”

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías