La comunicación es clave para el liderazgo durante las crisis

Las denominadas habilidades blandas requieren una formación igual de eficaz que el ámbito técnico

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Gestionar el cambio es el principal reto de los directivos en un momento como el actual. Una transformación en la que es necesario que participen todos los miembros de la organización. En esta tarea, los líderes deben ser capaces de transmitir de manera efectiva el propósito y la cultura corporativa, no solo de manera externa, sino también a sus propios equipos. De todo ello se habló este jueves durante el encuentro Conocer para dirigir: nuevas skills en comunicación para liderar el cambio corporativo, organizado por Kreab.

La formación especializada es vital para que los líderes desarrollen sus habilidad comunicativas, que no son innatas sino que pueden trabajarse. “No hay líderes mejores que otros, sino que algunos dedican más tiempo a formarse que el resto”, apuntó el presidente y director ejecutivo de Kreab Iberia, Latam y Marruecos, Eugenio Martínez, durante su intervención. El aprendizaje para estos perfiles debe ser eminentemente práctico para poder ejecutar de manera efectiva las transformaciones que requiere el nuevo contexto mundial. “Lo que hay que enseñarles a los directivos es a no acumular conocimientos, sino a llevar las cosas a la práctica”, apuntaló Maite Gómez, directora general de CEOE Campus (Instituto Superior de Estudios Empresariales).

La portavoz de CEOE criticó que existe una gran brecha entre lo que demandan las empresas y lo que se imparte en los centros educativos. Para ello, la experta insistió en diferenciar entre las escuelas de negocios y las instituciones académicas, que sí pueden y deben tener un enfoque más teórico. “Tenemos que ser menos académicos y más disruptivos en la realidad del líder”, recordó Gómez, para quien la formación continua es la única solución para salvar este salto.

Sin embargo, Miguel Carmelo, presidente de la Universidad Europea, presidente del American Business Council, vicepresidente del Centro de Estudios Garrigues y miembro de la junta directiva del Círculo de Empresarios, rompió una lanza a favor del sistema educativo, que no considera tan negativo. En España, el 80% de los estudiantes estudia en una universidad que está entre las 1.000 mejores del mundo, apuntó el experto, un porcentaje que cae al 60% en el caso de Estados Unidos.

Asimismo, Carmelo reivindicó que las compañías no deben eludir su parte de responsabilidad en la formación pensando que son solo las instituciones académicas las que deben ocuparse de inculcar a los estudiantes las habilidades que estas necesitan, ya que su misión va mucho más allá. “Las empresas no pueden esperar que la educación les llegue completamente de fuera”, apostilló el responsable de la Universidad Europea. Una idea que también compartió Gómez, aunque desde un ángulo diferente: “Lo que ha pasado en los últimos años es frenético; las instituciones educativas no pueden hacer frente a lo que las empresas les demandan”.

En cualquier caso, en lo que los expertos coinciden es que más allá del título universitario, es necesario que las personas tengan valores y habilidades que contribuyan a su desempeño en la empresa. Entre todas ellas, la comunicación es clave, recordó la directora general de CEOE Campus, pues es imprescindible para implementar algunas de las transformaciones más urgentes en el tejido productivo: primar ejecutar tareas a acumular conocimientos; avanzar en materia de digitalización, donde todo lo que se haga es poco, conseguir que la sostenibilidad no sea vista como una moda sino como un aspecto estratégico de la compañía y, por último, cuidar el bienestar emocional de las personas. “Tienes que entender muy bien lo que eres como empresa en relación a estos aspectos y ser capaz de contarlo”, sentenció Gómez.

Un esfuerzo constante

  • En crisis. En los periodos complicados, como el actual, generado por la pandemia, algunas empresas tienden a fijarse solo en el corto plazo para reducir costes y evitan dedicarle fondos a aspectos menos tangibles, como es la formación.
  • Inversión. Sin embargo, los expertos consideran que esta estrategia es equivocada. “A corto plazo no se nota, pero a largo plazo, si no inviertes en educación, estás muerto”, advierte Carmelo.
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