Los planes de empleo pierden 183.000 clientes en la última década

Desde 2011 han salido 3.594 millones de euros de estos vehículos

Un anuncio de planes de pensiones.
Un anuncio de planes de pensiones.

Los planes de pensiones de empleo no levantan cabeza. Este tipo de vehículo de ahorro complementario para la jubilación, que se crea por iniciativa del empleador (ya sea una empresa o una Administración pública), cuenta con 1,966 millones de partícipes. Pero en los últimos diez años esta cifra se ha reducido en 183.000 personas.

El Gobierno quiere impulsar este tipo planes de pensiones, en detrimento de los planes individuales. Considera que este formato de inversión, ligado a la relación laboral, es el más óptimo para acumular un patrimonio que complete la pensión pública. Por eso, va a empeorar el régimen fiscal de las aportaciones a planes de pensiones individuales (al reducir el tope anual desgravable de 8.000 euro anuales a solo 2.000 euros), y va a mejorar ligeramente el régimen de los planes de empleo.

Esta figura jurídica lleva años languideciendo. En la actualidad hay ahorrados bajo esta fórmula 34.765 millones de euros, de acuerdo con los cálculos realizados por la asociación de las gestoras y fondos de pensiones (Inverco). La cifra es un 1,4% inferior a la que había a finales de 2014.

Esta caída sería mucho mayor si no fuera por la revalorización que han vivido en este periodo los activos (bonos y acciones) en los que invierten estos planes de empleo. El rendimiento anual medio en los planes de empleo en los últimos cinco años ha sido del 2,2%.

Sin embargo, si se tiene solo en cuenta el dinero que entra y sale de este tipo de vehículos, el balance es desolador. Desde finales de 2011, cada año sale más dinero del que entra en el sistema. En estos ocho años y nueve meses han salido casi 3.600 millones de euros. Es decir, que las nuevas aportaciones que se realizan no compensan a los decenas de miles de dueños de planes de empleo que se jubilan y comienzan a cobrar su prestación.

La postura del ministerio

El Ministerio de Integración, Seguridad Social e Igualdad, dirigido por José Luis Escrivá, tiene muy claro que la mejor vía para promover el ahorro complementario para la jubilación es fomentar los planes de empleo, como han hecho otros países. El gran problema en la actualidad es que este tipo de vehículos se promueven en el marco de la negociación colectiva, entre patronal y sindicatos. Esto hace que los autónomos y los millones de trabajadores de pequeñas y medianas empresas queden apartados de la figura.

Para solucionarlo, Escrivá quiere promover un plan de empleo, de carácter abierto, al que pudieran acogerse todo tipo de trabajadores. El plan del ministerio es sacar a concurso un mandato para gestionar este vehículo, que tendría comisiones muy bajas.

Una de la explicaciones fundamentales para este balance negativo es lo que ha ocurrido con los planes de empleo de las Administraciones públicas (Administración General del Estado, Generalitat de Cataluña, funcionarios de ayuntamientos, de empresas y organismos públicos...). Con la crisis de la deuda soberana, de 2012, el Gobierno prohibió que el sector público hiciera aportaciones a este tipo de vehículos. Por lo tanto, se congeló el patrimonio para las entradas, pero no para las salidas, que siguen el ritmo de las jubilaciones de los servidores públicos.

Uno de los factores por el que el Ejecutivo quiere incentivar los planes de empleo es por las comisiones. En estos vehículos, los gastos que aplican los gestores suelen estar entre el 0,2% y el 0,4% anual del patrimonio del fondo. Mientras, en los planes individuales la comisión media está en el 1,4% anual.

“El problema es que los bancos muchas veces utilizan estas buenas comisiones en planes de empleo como moneda de cambio para ofrecer otro tipo de productos, especialmente préstamos, para las grandes empresas o Administraciones que promueven el plan”, explica un veterano asesor de planes de empleo.

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