El jefe de Coca-Cola EP entrará en Australia como pueda

Damian Gammell pretende comprar la embotelladora Amatil, su homóloga de Asia-Pacífico, en la que trabajó brevemente

Damian Gammell, CEO de Coca-Cola European Partners.
Damian Gammell, CEO de Coca-Cola European Partners.

Los ejecutivos irlandeses están de moda. Colman Deegan acaba de ser nombrado CEO de Vodafone España, y Sean Doyle, de British Airways. Ahora es noticia Damian Gammell, porque la empresa que dirige, la embotelladora Coca-Cola European Partners (CCEP), pretende comprar su homóloga de Australia.

El propio Gammell trabajó un año en Coca-Cola Amatil, que se ocupa de la región Asia-Pacífico y por la que CCEP, principal distribuidor europeo del refresco, ofrece unos 5.200 millones de euros. La región ofrece mejores perspectivas de crecimiento que Europa, y Amatil embotella una gama más variada de bebidas.

Gammell, de unos 50 años, tiene un perfil muy bajo, pero se sabe que se licenció en el College of Marketing de Dublín. Luego haría un máster en Ciencias de Cambio Organizativo en la Universidad de Oxford y la Escuela de Estudios Superiores de Comercio de París (HEC). El objetivo, “equilibrar su creatividad”, explicó en una entrevista en el Irish Independent. Posteriormente ha estudiado en la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard (EE UU) y en el Dublin Institute of Technology.

El directivo entró en el mercado laboral en un momento en el que el paro en el país rondaba el 15%-16%, por lo que empezó a trabajar como reponedor. Le contrataron en Ireland Coca-Cola Hellenic Bottlers, donde fue ascendiendo rápidamente, y comenzó una carrera que puede recordar lejanamente a la del protagonista de la película de Billy Wilder Uno, dos, tres..., un alto ejecutivo de Coca-Cola destinado en Berlín.

Le enviaron como director comercial a los Balcanes a reabrir la actividad después de la guerra, una tarea “interesante y exigente”, en sus palabras. En 2000, en la treintena, fue a Rusia como consejero delegado de la filial de Hellenic Bottlers, cuando la economía empezaba a recuperarse, y con crecimientos del negocio del 20%-25% anual.

Pasó una breve etapa como director comercial en Coca-Cola Amatil, en Sídney, un mercado más sencillo, y al que fue para comprar dos empresas de zumos. Estuvo en Corea, Indonesia y Pakistán, entre otros países. Estos puestos importantes los ocupó relativamente joven, aunque él dice que siempre ha aparentado más edad de la real, y que en una empresa orientada principalmente a un público de poca edad eso tampoco es un problema.

En 2005 emigró a Alemania (lugar de procedencia de su abuelo; él habla el idioma) como CEO de Coca-Cola Refrescos. Llegó coincidiendo con la celebración de la Copa del Mundo de fútbol de 2006, con su empresa como patrocinadora, y consiguió elevar tanto el volumen como la rentabilidad de forma constante en los siguientes años, hasta 2011. Entonces dirigía el grupo Coca-Cola otro irlandés, Neville Isdell.

En ese año se trasladó a la embotelladora de Turquía, Coca-Cola Icecek, propiedad del grupo turco de cervezas y bebidas no alcohólicas Anadolu Efes (parte del holding Anadolu, que tiene intereses en automoción, energía, minorista, inmobiliario...). También gobernó la filial de refrescos Efes Soft Drink y el histórico club de baloncesto de Estambul Anadolu Efes, otrora conocido como Efes Pilsen, antes de ser consejero delegado y presidente de Anadolu Efes entre 2014 y 2015.

Luego pasó a dirigir las operaciones de Coca-Cola Enterprises (que se ocupaba de Francia, Reino Unido y otros países europeos). Gammell mantuvo el puesto tras la fusión con la filial ibérica y la alemana para formar CCEP. Y en noviembre de 2016 le nombraron CEO.

Las bebidas con azúcar

La australiana Coca-Cola Amatil ha diversificado el negocio hacia el café y las bebidas con alcohol. En su etapa alemana, Gammell ya apostaba por ampliar el catálogo: “Te hace menos vulnerable a que la gente se meta con una bebida específica y diga que es mala para la salud”. La idea es ofrecer todo tipo de opciones: “Por ejemplo, la gente puede querer tomar una Coca-Cola en la comida y beber agua en la cena, o puede tomar un zumo en el desayuno y la oportunidad para nuestra empresa es asegurarse de que ofrecemos algo para cada ocasión”.
Gammell es miembro del comité de salud del Foro Económico Mundial, entidad que en 2009 le seleccionó como Joven Líder Global (Youth Global Leader), y a través de ese puesto participa en varias iniciativas mundiales sin ánimo de lucro.

La operación

CCEP, en la que Coca-Cola tiene un 19%, lleva más de un año tras Amatil, por la que ofrece 12,75 dólares australianos por acción. El valor se disparó un 22%, hasta los 12,50, al anunciarse la propuesta (antes de la pandemia cotizaba a 13). Coca-Cola, que posee a su vez un 31% de Amatil, ha aceptado un descuento en un tercio de su participación. El valor de la empresa objetivo, incluyendo deuda, quedaría en 6.500 millones de euros. Una vez finalizado la due diligence, el consejo de Amatil prevé recomendar de forma unánime la oferta “en ausencia de una superior”.

A juicio de Jeffrey Goldfarb y Dasha Afanasieva, analistas de Reuters, aunque la operación tiene cierto sentido por la variedad de productos de la embotelladora australiana, la persecución del azúcar que están llevando a cabo las autoridades últimamente, cuestiona las ventajas de construir imperios en mercados maduros. CCEP, que está presidida por la española Sol Daurella, sufrió una caída del 12% en los ingresos en los primeros nueve meses del año, y el beneficio neto descendió un 75%. Las ventas siguen a la baja, pero a menor ritmo, en la hostelería y crecen en los hogares, aunque no tanto como para compensar el impacto.

Australia tiene ahora mismo cerradas sus fronteras físicas, pero otra cosa es el dinero, y Damian Gammell quiere entrar allí... como le sea posible.

En España

CCEP anunció a principios de octubre el cierre de la planta de Málaga, en la que trabajan 80 personas, para final de año. La actividad se trasladará a la de Sevilla, la principal de Europa.

En el mercado ibérico, del que España supone la gran mayoría de la facturación, esta cayó un 28,5% en el primer semestre del año.