Respaldar a un sector aéreo que opera en primera línea de la crisis

IAG cuenta con un sólido colchón de liquidez, pero debe afrontar un horizonte marcado por una elevada e insidiosa incertidumbre

La temida segunda oleada de la pandemia de Covid-19 ofrece unas oscuras perspectivas para el negocio aéreo mundial, como uno de los sectores más directamente golpeados por las limitaciones de la movilidad geográfica y por el propio temor al contagio de los ciudadanos. En ese contexto, IAG anunció ayer un aumento de sus pérdidas en el tercer trimestre, hasta 1.300 millones, recortó sus previsiones de capacidad y retrasó su objetivo de obtener el punto de equilibrio en los flujos de caja, un ejercicio de realismo ante el panorama que dibujan los crecientes rebrotes del virus y el repunte de las restricciones no solo en Europa, sino a ambos lados del Atlántico. Hasta septiembre, la capacidad de pasajeros de la compañía, expresada en términos de asientos-kilómetros ofertados, se redujo un 78,6% en el trimestre y el coeficiente de ocupación lo hizo en 38,8 puntos, hasta el 48,9%. El grupo que integra a Iberia y British Airways cuenta a día de hoy con un sólido colchón de liquidez, pero debe afrontar un horizonte marcado por una elevada e insidiosa incertidumbre, que pesa como una losa sobre aquellos sectores que operan en primera línea de esta crisis, como el transporte, y que soportan con especial crudeza los efectos económicos de las medidas de contención.

Los números de IAG evidencian no solo la virulencia de la crisis para las aerolíneas, sino también hasta qué punto han fracasado las gestiones públicas para salvar la temporada estival en los principales destinos turísticos y en qué medida han dañado al sector las recomendaciones de no viajar a España realizadas por distintos gobiernos europeos. A todo ello hay que sumar que frente a otras grandes aerolíneas, como Air France-KLM y Lufthansa, que han recibido importantes ayudas directas por parte del Ejecutivo francés y el alemán, respectivamente, el sector aéreo español no han contado hasta el momento con un plan estratégico específico, más allá del acceso a las líneas de crédito del ICO, que no resultan suficientes, y de medidas generales de apoyo a las empresas, como la prolongación de los ERTE.

El valor estratégico de IAG no se limita solo al potencial y tamaño del grupo, sino también a la estrecha ligazón del sector aéreo y la actividad turística y al papel clave que ambos desempeñan en la economía española. El Gobierno ha señalado la estructura accionarial de IAG como una dificultad a la ahora impulsar un plan ante Bruselas, pero ese obstáculo debe ser solventado cuanto antes en previsión de de una segunda ola del Covid-19 cuyos embates que pueden dañar seriamente a la industria.