Energía

Repsol desarrolla una tecnología para producir hidrógeno renovable a partir de energía solar

Pide un marco regulatorio propicio para dar rentabilidad a estos proyectos

Repsol desarrolla una tecnología para producir hidrógeno renovable a partir de energía solar
Reuters

Repsol está desarrollando una tecnología propia de fotoelectrocatálisis para producir hidrógeno a partir de energía solar, una iniciativa en la que participa también Enagás y varios centros de investigación de referencia como el Instituto de Investigación en Energía de Cataluña, la Universidad de Alicante y la Fundación del Hidrógeno de Aragón.

Según informa la compañía, este sistema, que no es el único que se plantea para producir hidrógeno renovable, se basa en la conversión directa de energía solar y agua para la producción de hidrógeno. "Con este sistema podríamos obtener un hidrógeno renovable competitivo y con un menor gasto energético", porque su principal ventaja frente a la electrólisis "es que no se necesita electricidad y no depende de su precio, lo que permite una reducción significativa de los costes operativos", explica Elena Verdú, científica senior de Desarrollo de Procesos de Repsol Technology Lab.

Otra alternativa que contempla Repsol es producir hidrógeno renovable con el proceso convencional, pero cambiar la materia prima fósil por una materia de origen bio, como puede ser un biometano. Este biometano es obtenido a partir del tratamiento de desechos biológicos, lodos de aguas residuales, residuos orgánicos domésticos e industriales o biomasa. Esta opción permite seguir utilizando las instalaciones actuales.

Entre los retos para que el hidrógeno renovable despegue están unos costes de producción hoy superiores al hidrógeno convencional. "En el caso de la producción por electrólisis, el factor más determinante es el precio de la electricidad", que supone el 75% del gasto, explica Verdú. Además, señala que "se estima que, una vez desplegados en todas sus posibles aplicaciones, el hidrógeno renovable y el de baja huella de carbono podrían llegar a suponer entre el 10 y el 20% del consumo energético mundial".

Entre sus ventajas, el hidrógeno renovable y el de baja huella de carbono aportan la versatilidad de sus usos energéticos, además de ser alternativas más sostenibles que el hidrógeno convencional que se emplea en la industria, principalmente en las de producción de amoniaco y refinado de petróleo.

En el caso de Repsol, el hidrógeno renovable servirá como materia prima para fabricar los combustibles sintéticos con cero emisiones netas en la planta que la compañía planea construir en el puerto de Bilbao.

El hidrógeno renovable y el de baja huella de carbono pueden emplearse también para almacenar a gran escala los excedentes de electricidad renovable que se van a producir a medida que aumente la cuota de este tipo de energías.

En el ámbito de la movilidad, el vehículo de pila de combustible propulsado por hidrógeno es una de las opciones para descarbonizar el transporte pesado por carretera, principalmente.

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