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Santander: “Hacer banca es hacer país”

El banco que preside Ana Botín se encuentra en plena ebullición, lo mismo que resto del sector que busca espacio en el nuevo escenario financiero

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. EFERodrigo JiménezArchivo
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín. EFE/Rodrigo Jiménez/Archivo EFE

Inevitablemente las fusiones bancarias vuelven a ser las protagonistas de la semana. Una vez despejado el futuro de Bankia, tras el acuerdo de fusión con CaixaBank, ahora los supervisores aprietan las tuercas a otras entidades para que sigan los mismos pasos. No quiere que haya dudas sobre la salud de ninguna entidad financiera española. Ante ello, y tras allanar el camino normativo para facilitar las fusiones, algunas entidades que llevan años con el reclamo de su integración sobre la mesa, vuelven a intentar cerrar una operación corporativa en estas semanas.

Este es el caso de Liberbank, que vuelve al ataque con Unicaja. Es la enésima vez que lo intentan, pero ahora, además de tener los números hechos desde hace tiempo, cuentan con la ventaja de que ya no necesitan ampliar capital para llevar a cabo la absorción de la primera por la firma de origen malagueño. Y en esta ocasión parece que la Fundación Unicaja, que tiene la clave de esta operación, parece que está más dispuesta a unir el futuro de los dos bancos.

La solución no se hará esperar mucho tiempo.

Y es que el sector financiero está en plena ebullición. Los bajos tipos de interés, la pandemia con la crisis económica que conlleva, la cada vez mayor competencia de las firmas digitales y la parálisis del negocio, con clientes que prefieren ahorrar o mejor dicho, no mover su dinero ante las incertidumbres del futuro a corto plazo, hace que la apuesta por la banca de los inversores sea más un deseo que una realidad. La banca no está de moda, y parece que en futuro lo estará menos. Para sus potenciales clientes, los jóvenes, los bancos tradicionales huelen al pasado, a naftalina. Y para colmo, cada vez son más caros. Las comisiones suben, y mucho para los usuarios más inactivos.

CaixaBank ha impuesto una tarifa de 20 euros al mes para los clientes que apenas operan con la entidad. Ahora Banco Santander ha tomado este precio como referencia, y también cobrará 20 euros a los clientes particulares (240 euros al año) que tienen su dinero en la entidad como si fuera una hucha, solo lo tienen depositado, pero no realizan ninguna operación más con la entidad. Además, ha endurecido los requisitos para entrar en la categoría de cliente preferente, clasificación que te exime del pago de comisiones. La Cuenta Zero, que ahora desaparecerá como otras 16 cuentas que tiene el banco en la actualidad, cuesta 144 euros al año para clientes no vinculados.

Bajo la nueva apuesta comercial de la entidad, con su cuenta Santander One, se esconde todo un cambio de comisiones y de cultura, al poner en marcha una cuenta de tarifa plana que ofrece al usuario servicios a la carta personalizados en función de la tipología del cliente y de sus necesidades. Como señalan los expertos de HelpMyCash, “nace Santander One, el Netflix de la banca”.

El banco que preside Ana Botín ha decidido apostar por sacar chispas de sus filiales y unificar productos y estrategias, además de reducir los cientos de sociedades que tiene en la actualidad de diversa a través de su fusión, con el objetivo de reducir costes y aprovechar las sinergias que puede obtener por esta nueva reestructuración del grupo.

Ya lo ha dicho recientemente su presidenta, Santander no necesita fusiones ahora, y menos en España. “Jugamos en otra liga”, comentó Botín a la plantilla de la entidad hace dos semanas.

Pero mientras hace estas declaraciones, y pone en marcha su nueva estrategia comercial, el banco hace gala de su apuesta por apoyar la economía española. “Hacer banca es hacer país”, reza la publicidad que presentó a la plantilla el pasado miércoles, cuando les dio a conocer la cuenta Santander One. El sector sigue con su objetivo de mejorar su imagen, reputación y hacer entender a los ciudadanos la importancia que tiene la banca para un Estado, aunque cada vez su influencia es menor, lo mismo que su peso en el PIB del país.

Otro asunto destacado de la semana pasada en el sector financiero, y que ha destapado la c aja de los truenos entre una parte de la opinión pública y política, ha sido la decisión de la Audiencia Nacional de absorber a Rodrigo Rato, presidente de Bankia antes de que la entidad fuera nacionalizada y se nombrara a José Ignacio Goirigolzarri, número uno de la firma, y a otros 33 acusados en el juicio de la salida a Bolsa de la ex caja en julio de 2011.

Esta sentencia era una de las más esperadas en el sector, dada su trascendencia. Era el último fleco que quedaba pendiente para enterrar el negro pasado de la banca en el país, la crisis financiera que supuso la desaparición de las cajas de ahorros, creadas hace más de 300 años, y la petición de ayudas públicas a Bruselas, ayudas para salvar a la banca, aunque varios expertos mantienen aún que fue una excusa para salvar la economía de España, y que se disfrazó de intervención a algunas cajas, entre las que destacó Bankia.

Ahora, los argumentos de la sentencia de la Audiencia ha vuelto a poner sobre la mesa esta teoría. E incluso, varios exconsejeros de la entidad, que ahora han sido absueltos hablan de conspiración, de juegos de malabares para ocultar otros asuntos, y que ellos fueron la cabeza de turcos. Algunos, incluso, amenazan con sacar a la luz algunas incógnitas sin resolver todavía sobre las derivas del caso Bankia. La sentencia también pone en un brete la actuación de los fiscales, entre otros. Hay que recordar que estos 34 acusados, ahora declarados inocentes, han pasado un calvario personal que no será recompensado de ninguna forma. Lo mismo pasó hace algo más de un año con otro banquero, José Pérez. El que fuera el presidente de Banco de Madrid también vio como de un día para otro fue puesto en entredicho su actuación en la entidad, intervenida por una posible estructura para facilitar el blanqueo de capitales en 2015.

Al final, en un auto del 3 de julio de 2019, la Audiencia Provincial de Madrid ratificaba el sobreseimiento de dicha causa. Se confirmaba así el archivo del caso contra la ex cúpula de Banco de Madrid.

Y mientras todo esto sucede alrededor del sector financiero, el mercado sigue apostando por más fusiones, entre ellas la de BBVA y Banco Sabadell. Ya lo recuerda el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, “hay margen para más fusiones en España”, aunque también propaga las uniones transfronterizas. 

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