Energía, el motor para el repunte verde de la economía

Las inversiones se concentran en distribución, generación y electrificación

Eólica, Endesa
Imagen de un parque eólico terrestre desarrollado por Endesa en Aragón.

En la carrera por captar recursos del fondo de recuperación europea –750.000 millones de euros, 140.000 millones para España–, el sector energético lleva la delantera. Europa apuesta por una economía verde y digital para salir de la crisis del coronavirus, que genere empleo, inversiones y revitalice el tejido productivo. De ahí que, al menos, el 37% de estos recursos deberá destinarse a estos dos capítulos. Lo que implica un despliegue de energías renovables sin precedentes precisamente para alcanzar la ambición propuesta ahora por el ejecutivo de Ursula von der Leyen: reducir en hasta un 55% los gases de efecto invernadero en 2030, desde el 40% actual.

“La respuesta a la crisis no puede aparcar los objetivos de transición ecológica del largo plazo, sino todo lo contrario, por el paralelismo existente entre el Covid-19 y el cambio climático: ambos son problemas globales con efectos económicos y sociales devastadores”, reflexionan desde la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aeléc). En línea con esa aceleración europea hacia una economía sin combustibles fósiles, las empresas españolas, que han pedido reiteradamente adelantar las inversiones, se centran en tres áreas: distribución, generación (para descarbonizar el mix) y electrificación, apuntan.

Las empresas confían en que la crisis acelere la descarbonización

En el primer caso, prevén dedicar hasta 2.400 millones anuales en los próximos tres años, un 35% más, para la integración de las fuentes limpias, expansión de los puntos de recarga, digitalización de las redes y mejoras de la avifauna). En el segundo, calculan 9.000 millones al año y 100.000 empleos anuales derivados de los aportes sectoriales en renovables (hibridación incluida) y tecnologías de almacenamiento y de gestión de demanda. Y en el tercero, para la reducción de gases en transporte, edificios e industria –sin detallar la cifra–. “Se debe incentivar la movilización de más recursos del sector privado, con medidas que generen crecimiento sostenible, que estén justificadas y destinadas al cumplimiento del PNIEC [Plan Nacional Integrado de Energía y Clima]. Y además, combinar esfuerzos público-privados”, añaden.

Eléctricas

Iberdrola es una de las compañías que ha agilizado las inversiones en el área, con hasta 10.000 millones en 2020 para el desarrollo de nuevos proyectos renovables, de almacenamiento a gran escala, redes inteligentes e hidrógeno, informan. De hecho, la firma que dirige Ignacio Sánchez Galán anunció en septiembre la creación de una unidad de negocio específica para esta tecnología, hoy en auge, y que ya tiene en cartera la construcción de “la mayor planta de hidrógeno verde de Europa para uso industrial”, en Puertollano (Ciudad Real). Un plan de expansión que abarca sus mercados clave: España, Reino Unido, EE UU, México y Brasil, así como Portugal y Grecia, donde acaba de ganar en subastas 100 megavatios fotovoltaicos y 100 eólicos, respectivamente.

A esto se suman siete incursiones a la fecha en países con potencial: Japón, tras la compra el mes pasado de la promotora local Acacia Renewables, con proyectos eólicos offshore de 3,3 gigavatios; Brasil, tras la adquisición en septiembre de una cartera eólica de 400 megavatios; Australia, con la compra en junio de la firma Infigen Energy, con 670 megavatios eólicos operativos y 1 gigavatio potencial eólico y solar; Suecia, después de hacerse con una participación mayoritaria en Svea Vind Offshore AB para el desarrollo futuro de 9 gigavatios de eólica marina; Escocia, al comprar en mayo dos proyectos de eólica terrestre de 165 megavatios, y Francia, donde adquirió la empresa Aalto Power, con 118 megavatios eólicos terrestres operativos y 636 en cartera, etcétera.

Parque eólico marino East Anglia One de Iberdrola en el mar del Norte, de 714 MW, puesto en marcha en plena pandemia.
Parque eólico marino East Anglia One de Iberdrola en el mar del Norte, de 714 MW, puesto en marcha en plena pandemia.

Naturgy focaliza su crecimiento exterior en “países con estabilidad y predicibilidad regulatoria”, especialmente en mercados de la OCDE como Australia, con proyectos eólicos y de almacenamiento de más de 600 megavatios y donde aspira a convertirse en uno de los principales operadores renovables en tres años, alcanzando una capacidad total de más de 1,3 gigavatios, señalan.

También actúa en el medio rural a través de la mejora de las infraestructuras de suministro y entra en negocios como el almacenamiento, la captura de CO2 o la digitalización de redes. “Van a ser proyectos tractores de la economía en un sector que invierte a largo plazo y que necesita estabilidad regulatoria, agilidad administrativa y consenso social para hacerlo”, creen desde la compañía que preside Francisco Reynés.

Además de solar y eólica, el sector incursiona en el hidrógeno

“Hay un margen de crecimiento considerable en solar. Y en eólica, además de nuevos parques, la repotenciación de los existentes”, percibe Rafael González, director general de generación de Endesa. La fortaleza en promoción y construcción, añade, asegura una posición de liderazgo industrial reforzada y en I+D. La estrategia de la empresa propiedad de la italiana Enel contempla acelerar el cese de sus plantas de carbón a la vez que incrementa sus activos verdes –más de 6.000 megavatios en cartera–; parte de ellos operarán en las zonas afectadas por el cierre térmico.

Para alcanzar este fin, se compromete a inyectar 7.500 millones (5.200 millones a descarbonización) en 2021-2022, un 30% más de lo previsto, si las condiciones regulatorias y fiscales son adecuadas, avisan. Un plan con un efecto multiplicador sobre el PIB de 2.700 millones y que puede crear 12.000 empleos directos e indirectos y 27.000 inducidos al año, calculan. “Estamos abiertos a adquisiciones selectivas, en fase inicial, que aceleren nuestro plan y aporten valor”. En movilidad, buscan pasar de 5.000 puntos de recarga público-privados a 36.000 en 2022. En almacenamiento, desarrollan dos baterías en Baleares, una en Melilla y tienen otra en operación en El Hierro, 30 megavatios en total. Y entra en el negocio del hidrógeno industrial.

Las compañías piden agilidad administrativa y estabilidad regulatoria y fiscal

EDP quiere que en 2030 más del 90% de su generación sea limpia, con una reducción del 90% de las emisiones de CO2 frente a 2005; pretende tener más de cuatro millones de paneles solares en autoconsumo, un millón adicional con soluciones de e-movilidad y el 100% de redes inteligentes. “La estrategia, centrada en renovables y redes, se ha potenciado con el Covid. Continuaremos con el plan de rotación de activos, reforzando el perfil de riesgo bajo y con compras de calidad como la de Viesgo, que refuerza nuestra presencia en España”, resaltan. Junto a la eólica y la solar, despliega una red de movilidad e impulsa el almacenamiento y la eficiencia energética.

Además de los mercados en los que está presente (Europa, Norteamérica y Sudamérica), la portuguesa estudia oportunidades en otros a través de EDPR o de la compañía recién creada OW (una joint venture al 50% entre EDPR y Engie para eólica offshore).

Petroleras

Repsol adelanta que su plan estratégico a 2025, que se presentará en noviembre, mantendrá su compromiso de cero emisiones netas de CO2 en 2050. Su transformación en compañía multienergética, con su irrupción en comercialización, ha hecho que hoy cuente con más de un millón de clientes de gas y electricidad, tras adquirir en 2018 los activos de Viesgo. Pero también en renovables (el 30% de sus inversiones van a esta área), con 2.300 megavatios en desarrollo y 2.952 de capacidad total.

En julio, por ejemplo, firmó un acuerdo con Ibereólica Renovables, con acceso a una cartera en Chile de más de 1.600 MW hasta 2025, con la posibilidad de superar los 2.600 en 2030. A esto se suman siete proyectos en marcha en España. Entre ellos, Valdesolar, en Valdecaballeros (Badajoz), de 264 MW y una inversión de 200 millones. El también fotovoltaico Kappa, en Manzanares (Ciudad Real), de 126 MW por un valor de 100 millones. Y el eólico Delta, 89 turbinas de 335 MW entre las provincias de Zaragoza y Teruel, por un importe de 300 millones.

Vista del proyecto eólico Delta de Repsol, que ya vierte energía a la red en fase de pruebas y que entrará en operación a finales de año.
Vista del proyecto eólico Delta de Repsol, que ya vierte energía a la red en fase de pruebas y que entrará en operación a finales de año.

En cuanto a lo que ha denominado refinería del futuro, dedicará 60 millones a la construcción de una planta en Bilbao de producción de combustibles sintéticos a partir de hidrógeno generado con energía renovable. Para este proyecto, que estará operativo en cuatro años, cuenta con el gigante saudí Aramco, Petronor y el Ente Vasco de la Energía como socios. Además de una planta de generación de gas a partir de residuos urbanos, que se ubicará junto a dicha instalación.

La empresa que dirige Antonio Brufau desarrolla más de 200 proyectos en este ámbito. El objetivo es duplicar la producción de biocombustibles de alta calidad procedentes de aceites vegetales hasta las 600.000 toneladas al año en 2030; la mitad se producirá antes de 2025 a partir de residuos. De hecho, en agosto anunció que había completado la fabricación del primer lote de biocombustible para aviación del mercado español, un avance para un sector donde la electrificación no es aún viable.

También en agosto BP se comprometió a multiplicar por diez para 2030 la inversión en renovables, biocombustibles, hidrógeno y tecnologías de captura, almacenamiento y uso del carbono, pasando de 500 millones a 5.000 millones anuales.

El objetivo es elevar su capacidad de fuentes limpias a 50 gigavatios, desde los 2,5 actuales. Así, en asociación con la firma Lightsource, desarrolla 10 gigavatios solares en 10 países hasta 2023. Y en alianza con Equinor, adquiere el 50% de sus dos proyectos de eólica marina, de 4.400 megavatios en conjunto, en construcción en EE UU.

La británica promete a la vez recortar la producción de petróleo y gas en un millón de barriles equivalentes al día, es decir, un 40% respecto a los niveles de 2019. En biocombustibles, aspira producir más de 100.000 millones de barriles diarios, desde los 22.000. En hidrógeno, anhela una cuota global de mercado del 10%. Y en movilidad, prevé 70.000 puntos de recarga en 10 años, desde los 7.500 globales.

Desde Cepsa comentan que están inmersos en la definición de su nueva estrategia, que estará lista para principios de 2021 y que abordará los desafíos de la transición energética. “Estamos revisando todos nuestros activos tanto para posibles inversiones como desinversiones”, añaden.

Un sector estable pero con riesgos

El impacto del coronavirus en las cuentas de las empresas es claro. Un informe reciente de Moody’s prevé que los beneficios crezcan apenas entre el 1% y el 3% en 2020 por la caída de la demanda y de los precios de electricidad durante el confinamiento en primavera. Entonces la industria, el comercio y los servicios pararon su actividad y solo los hogares aumentaron el consumo de energía.

La firma advierte también de los efectos de la intervención de los Gobiernos para garantizar el suministro. En el estado de alarma y hasta septiembre el Ejecutivo español prohibió cortar la luz (es previsible que deje de aplicarse en octubre). Desde Endesa comentan: “Vamos a seguir trabajando en función de las decisiones que tome la Administración. Los clientes vulnerables tienen un tratamiento especial y el resto dispone de planes específicos de aplazamiento de pago ajustado a cada cliente y situación”. Moody’s espera que el daño por impagos sea temporal en el sector. Pese a ello, valora su sólida liquidez y el buen acceso al mercado de deuda.

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