El giro verde de las petroleras ya tiene justificación financiera

La rentabilidad del crudo ha bajado mucho en los últimos años

Turbinas eólicas en la zona de producción de petróleo y gas de la Cuenca del Pérmico, en Big Spring (Texas, EE UU).
Turbinas eólicas en la zona de producción de petróleo y gas de la Cuenca del Pérmico, en Big Spring (Texas, EE UU). REUTERS

El consejero delegado de BP, Bernard Looney, se comprometió recientemente a multiplicar por 10, para 2030, los 500 millones de dólares que invierte cada año en energía baja en carbono. Por suerte para él, el giro verde se construye sobre bases financieras cada vez más sólidas.

Hasta hace poco, los ejecutivos del petróleo solían repetir que la energía verde es un obstáculo. Los rendimientos inferiores al 10% en eólica y solar palidecen frente al 20% o más que se consigue tradicionalmente en proyectos de crudo a largo plazo. Tras el fracaso de la solar en los años 2000, BP dedicó solo el 4% de su inversión de capital a la energía baja en carbono.

Pero este cálculo está desa­c­tualizado. Bernstein confirma que las 50 mayores petroleras y gasistas generaron rutinariamente retornos por encima del 25% en los años anteriores a 2008. Pero eso ha bajado a unos puntos en los últimos cinco años por la caída de los precios de los productos básicos, el exceso de inversión y la menor rentabilidad de la producción de shale en EE UU. En el mismo período, la eólica y la solar han dado rendimientos del 3%-5%.

Y el petróleo también tiene un mayor coste de capital. La naturaleza regulada de la electricidad significa que los proyectos ecológicos solo necesitan ganar el 3%-5% para generar rendimiento, estima Goldman Sachs. La naturaleza cíclica de la exploración petrolera eleva su coste de capital a largo plazo más cerca del 10%, según Bernstein. La eólica danesa Orsted, que en 2019 obtuvo un rendimiento del 10,6% y tiene un coste de capital del 4,5%, cotiza cómodamente por encima de su valor contable. BP, que obtuvo un 8,9%, lo hace con descuento.

Los avances tecnológicos, y el creciente coste de compensar las emisiones, deberían cimentar esta dinámica. Para 2030, el coste de la solar debería ser menor que el del gas, mientras que la eólica marina debería ser comparable, según los cálculos del Gobierno británico. Los rezagados como Exxon pueden argumentar que los precios del crudo se recuperarán. Pero Goldman considera que el coste de capital en algunos proyectos a largo plazo ya es del 20%. El giro de Looney puede convertirse cada vez más en una plantilla.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías