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La banca: “No vendemos nada. La gente solo ahorra porque tiene miedo”

Los bancos buscan distintas estrategias para poder sobrevivir. En los últimos meses los clientes ya no piden créditos, solo guardan el dinero

Dvd1020(230920) Una señora  limpia un cajero de CaixaBank mientras un chico realiza una operacion en la calle Orense ,  Pandemia de Coronavirus , Covid19 , Madrid Foto: Víctor Sainz
Dvd1020(23/09/20) Una señora limpia un cajero de CaixaBank mientras un chico realiza una operacion en la calle Orense , Pandemia de Coronavirus , Covid19 , Madrid Foto: Víctor Sainz EL PAÍS

La banca está desesperada. No sabe cómo atraer al cliente, que por otra parte no tiene ninguna intención de andar gastando dinero y solo piensa en ahorrar. La semana pasada, en una oficina bancaria de un gran banco, me comentaban que con esto de la pandemia y de los fuertes rebrotes del coronavirus que se están produciendo no vendían ni un colín. “Nadie quiere ahora créditos, solo ahorrar, pese a que el dinero no renta nada dados los tipos de interés negativos que tenemos desde hace ya años”.

Cuando se impuso el estado de alarmar, el 14 de marzo, las empresas y sobre todo las pymes y los autónomos necesitaban circulante para pagar a sus proveedores, sus facturas, nóminas, necesitaban liquidez, de ahí el éxito de los avales del ICO, cuyo primer tramo de una línea total de 100.000 millones de euros se abrió el 6 de abril por 20.000 millones de euros y se agotó casi antes de poder solicitarlo oficialmente en las ventanillas de los bancos.

Durante parte de marzo, abril, mayo y junio, las empresas batieron récord en la petición de financiación. No era para invertir, sino para solucionar sus problemas diarios de liquidez. Tanto es así que entre abril y junio se produjo la mayor expansión de la oferta de crédito a las empresas en un trimestre desde el inicio de la serie en 2002, según datos del Banco de España. Se dio más crédito que en la época de la burbuja, de 1990 a 2007. Los avales del ICO, que cubren hasta el 80% de la morosidad de estos préstamos para pymes, autónomos y empresas, ha tenido un gran protagonismo en este crecimiento de los prestamos.

El ICO puso en marcha hace unas semanas una nueva línea de avales, en esta ocasión por 40.000 millones de euros, destinados a inversiones para empresas, sobre todo pymes. Pero el reclamo no ha sido, ni de lejos, el llevado a cabo con los primeros avales públicos para la solicitud de liquidez.

El diseño de la operación de Bankia
y CaixaBank al ser
un canje de acciones, evita un descalabro en los Presupuestos del Estado

Las empresas tienen miedo a invertir. De hecho, esta línea ha nacido destinada a prorrogarse en su fecha para su solicitud, según aseguran fuentes bancarias (como ya adelantó este periódico el pasado 14 de septiembre).

De momento, la fecha fijada para el final de estos avales para inversión es el 31 de diciembre, pero ya se ha comenzado a debatir una prórroga si la demanda sigue tan apática como hasta ahora, explican todos los bancos consultados. Pero la apatía por financiarse no es solo exclusiva de las empresas, que tienen miedo al parón de la economía que puede arrastrar de nuevo el fuerte rebrote de la pandemia. Los hogares no gastan. Todos prefieren ahorrar. Y si en el estado de alarma (14 de marzo a 21 de junio) el flujo del crédito batía récord, ahora “está en coma”, señala un director de una oficina bancaria.

La tortilla se ha dado la vuelta sola. El miedo a perder el empleo y las incertidumbres económicas han disparado el ahorro y retrasa la recuperación. Nadie quiere gastar dinero, ni empresas ni familias.

Todos los sectores están conteniendo el aliento por miedo a lo que pueda pasar, aunque unos segmentos productivos están más perjudicados que otros por este rebrote. Uno de los que ya siente el cimbrear de su negocio, ya maltratado en los últimos años por los bajos tipos de interés, es el sector financiero. Las oficinas no logran colocar un crédito en los últimos dos meses. Y si no hay créditos, el negocio de los bancos languidece más aún de lo que ya estaba.

Su rentabilidad lleva años sin cubrir el coste de la inversión. De hecho, en el último trimestre esta rentabilidad fue negativa.

Si a ello se une que los tipos de interés parece que estarán aún una larga temporada bajo cero, los ingresos seguirán su tendencia al descenso y la economía continuará descalabrándose como consecuencia de la pandemia; el negocio bancario será una ruina.

Solución, las clásicas. Reducción de costes y buscar sinergias para encontrar la pócima de Fierabrás. Pero estas fórmulas no son tan sencillas de llevar a la práctica como parece. Ante este panorama, y la cada vez más fuerte presión del BCE, los bancos han comenzado a agudizar el ingenio para buscar soluciones inmediatas, aunque saben que no serán las definitivas.

Bankia y CaixaBank han iniciado la senda de las fusiones. Esta operación consigue quitar un problema al Gobierno, hacer más grande a la firma catalana y a la suma de las dos ser más rentable. Pero también evita un agujero en los Presupuestos. De hecho, se convierte en una ayuda para reducir el déficit y contribuye a no descalabrar el déficit del Estado tanto como con una operación de fusión pagada en efectivo. Aunque también es cierto que en ninguno de los dos casos los españoles recuperarán los más de 24.000 millones.

Una fusión realizada en efectivo supondría para el Estado apuntarse las pérdidas de la operación en un solo ejercicio, lo que afectaría negativamente a las cuentas estatales. Esta misma operación realizada con canje de acciones no provoca ningún tipo de déficit, y el Gobierno diluye su participación pública en el banco resultante, lo que ha premiado el mercado como solución.

Sabadell, que ha perdido a su pareja más deseada, busca ahora desinvertir y tirar para delante hasta que otra pareja, previsiblemente BBVA, termine sus números para comprobar si su fusión con el banco que preside Josep Oliu es la mejor opción. Mientras, ha anunciado una mejora de sus perspectivas gracias a México, lo que le permitirá subir sus ganancias y pagar dividendo.

Santander busca la solución en su interior. Parece como si se hubiera descubierto ella misma, y ha comprobado que con arreglos interiores puede ahorrar grandes sumas de dinero y salir adelante, sin necesidad ahora de fusiones. Ya llegará su oportunidad, que vendrá con nombre europeo. Y mientras, a arreglar la casa por dentro.

CaixaBank, hasta que finalice la operación de fusión, en el primer trimestre de 2021, ha decidido volver a aplicar su política de comisiones, paralizada por el Covid, y a partir del 1 de octubre cobrará a los clientes casi inactivos una cuota de 20 euros mensuales por estorbar y no rentar. Y mientras, Unicaja y Liberbank siguen coqueteando, hasta que se produzca un despiste de uno de los dos. Ibercaja sigue anunciando su independencia, aunque tantea otras opciones, lo mismo que Kutxabank, que quiere comprar una entidad destacada. Abanca, ya se sabe, a comprar todo lo que pueda.

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