Manuel Ruiz: “Hay que democratizar la arquitectura”

Apuesta por casas que escuchen el entorno y subraya las zonas ‘wellness’ como tendencia en la casa exclusiva

Manuel Ruiz, fundador de Ark Architect.
Manuel Ruiz, fundador de Ark Architect.

Una combinación de mucho trabajo y algo de suerte permitió al arquitecto Manuel Ruiz (Cádiz, 1963) dedicarse en exclusiva a su gran pasión: construir casas de lujo. Empezó con un pequeño estudio de arquitectura en La Línea de la Concepción, cerca de Gibraltar, donde se dedicó durante años a construir viviendas mucho más modestas que las que hace ahora. A principios de los 2000, sin embargo, ser uno de los pocos arquitectos de la zona que sabía inglés le abrió de par en par las puertas de Sotogrande, una urbanización exclusiva perteneciente al cercano municipio de San Roque, a 15 minutos en coche de La Línea. Su buen hacer hizo el resto. Con los años, terminó fundando en el propio Sotogrande Ark Architect, un estudio de arquitectura que, al igual que los bolsillos de sus clientes, apenas entiende de crisis y que está especializado en las lujosas construcciones que caracterizan la zona. Son las que permiten a Ruiz levantarse cada mañana con la ilusión de poder llegar pronto al trabajo.

¿Qué es lo más difícil de trabajar con el cliente de alto poder adquisitivo?

Por norma general es gente muy acostumbrada a mandar en todos los aspectos de su vida y a dirigir a los demás. Conmigo se encuentran con que se tienen que dejar llevar y tienen que confiar en otra persona. Eso es lo más complejo.

Sus clientes están acostumbrados a conseguir casi todo lo que quieren. ¿Cómo se les dice que no?

Personalmente, tengo un concepto muy humanista de la arquitectura. Soy consciente de que lo más importante es la persona a la que uno se dirige. Yo solo soy el vehículo de la ilusión de alguien, así que intento llegar a puntos de encuentro. Además, la mayoría son muy inteligentes, muy intuitivos, y en cuanto detectan que lo que quiero hacer es su proyecto, y no el mío, ya empiezan a confiar. En arquitectura no hay dogmas establecidos, todo puede ser discutido.

¿Es más exigente el cliente nacional o el internacional?

Más o menos igual. Sí es verdad que el cliente español tiene un problema añadido, que es que todos tenemos siempre un amigo que es arquitecto y que nos dice que mejor hacer las cosas de una manera o de otra. Por eso les cuesta un poco más dejarse llevar.

¿Tienen los clientes ideas demasiado fijas?

Sí, tratamos de encajar una casa en un entorno. Si se fuerza, no va a salir. Hay que escuchar el lugar.

¿Es muy caro tener una casa bien diseñada y bien construida?

No. El diseño, en sí mismo, no es caro. Se vuelve caro cuando nos vamos a materiales muy exquisitos, pero siempre hay forma de evitarlos.

¿Cuáles son hoy las tendencias más importantes?

Hay una tendencia bastante importante por el culto al cuerpo y la salud. Últimamente estamos dotando a casi todas las viviendas de zona wellness, con gimnasio, circuitos de spa, baños turcos...

¿Tendemos a opinar sobre arquitectura sin saber?

No, yo creo que el hecho de que se hable de arquitectura está muy bien, tenemos que dejar de ver la arquitectura como una ciencia solo al alcance de unas pocas mentes privilegiadas, hay que democratizarla. Salimos a dar un paseo y las calles están llenas de edificios, ¿por qué no vamos a poder opinar sobre ellos? Tenemos que hacerlo. Luego, se puede tener razón o no, pero veo muy positivo el hecho de que la arquitectura llegue a cada vez más gente a través de internet.

Con todo, hay cosas que desde fuera aún son difíciles de entender. Por ejemplo, ustedes dicen inspirarse en elementos como el mar o como la naturaleza que rodea una casa. ¿Cómo lo hacen?

El lugar donde se hacen los proyectos es fundamental. Me inspiro en lo que tengo alrededor para construir: el mar, el paisaje, la naturaleza... Mi objetivo es que parezca que la casa siempre ha estado ahí. Puede ser algo tan sencillo como, por ejemplo, que una bañera tenga al lado un ventanal muy amplio donde se vea el mar. Para esos detalles tenemos que ser muy precisos, muy artesanales. Hoy en día tenemos máquinas que nos ayudan con estas cosas.

Hablando de tecnología, ¿puede la impresión 3D cambiar el panorama de la arquitectura tanto como muchos creen?

Soy de los que piensa que no tardará mucho en llegar la impresión de materiales a gran escala, y creo que esto sin duda será un cambio para todo el sector.

¿Qué le diría a un joven que quiera seguir sus pasos?

Yo soy un optimista patológico y creo que tenemos en España una cantera increíble. Diría a los jóvenes que no sean impacientes, que aprendan a amar la arquitectura, que la vivan con pasión. Y que si creen en sí mismos, llegarán donde quieran.

Normas
Entra en El País para participar