Gabriel Escarrer: “Meliá está preparada para resistir muchos meses aún, aunque con sacrificios y apoyo público”

El presidente de Meliá y Exceltur asegura que la demanda previa a la crisis no se recuperará al menos hasta 2023 o 2024

Gabriel Escarrer: “Meliá está preparada para resistir muchos meses aún, aunque con sacrificios y apoyo público”

Gabriel Escarrer (Palma de Mallorca, 1971) preside la primera hotelera de España y la decimonovena del mundo por tamaño, con 326 hoteles y 82.000 habitaciones, y el lobby Exceltur, que reúne a 29 de las empresas más importantes del sector turísticos. En su doble condición ha sido testigo de la mayor crisis de la historia reciente del turismo y del impacto tan negativo que ha tenido en el tejido productivo y en el empleo. Solo Meliá perdió 358 millones en el primer semestre, puso en ERTE a 8.400 trabajadores y solo reabrió la mitad de sus hoteles en verano, con ocupaciones muy pobres.  Escarrer considera que la salida a esta crisis pasa por mantener los ERTE y los avales del ICO, impulsar planes de apoyo y estímulo a la demanda, a imagen y semejanza de los que se han hecho en Francia o Alemania, y en hacer un buen uso de la partida que le corresponda a España del Fondo Europeo de Reconstrucción.

Al principio de la crisis definió los primeros efectos de la crisis sanitaria como similares "a los de una guerra". Supongo que no esperaba que la compañía perdiera 358 millones de euros en un semestre o que el verano fuera un verdadero fracaso por el empeoramiento de la situación sanitaria o los vetos de Reino Unido o Alemania para viajar a España. Con la temporada alta prácticamente finiquitada, ¿qué nuevo análisis puede hacer?

Creo que la analogía con una guerra era la adecuada, en términos económicos, por la capacidad de destruir valor y tejido económico que ha tenido la pandemia, prácticamente incomparable con ninguna otra crisis. Ya preveíamos que el verano fuera muy malo, a pesar de que honestamente esperábamos que la segunda ola del virus comenzara más tarde, en otoño. Hemos lamentado las alertas lanzadas en agosto por Reino Unido y Alemania, nuestros dos mercados principales, sobre todo porque son injustas, considerando el esfuerzo y la excelencia que han demostrado los destinos españoles, especialmente en Canarias o Baleares. También esperábamos que la temporada se centraría en el turismo nacional, ya que ha representado más del 90% del total, desde que abrimos nuestros destinos en julio. 2020 no será el año de pensar en beneficios, sino en supervivencia y resiliencia. Meliá tiene las fortalezas y ha activado las palancas necesarias, para resistir y prepararse para captar las oportunidades de la etapa post-COVID.

“Si no se prorrogan los ERTE muchas empresas cerrarán”

Dirige una compañía con 326 hoteles operativos, de los que 130 están en España. Solo aquí tuvo que mandar a ERTE a 8.400 empleados y es previsible que mande en las próximas semanas a muchos de los que se fueron incorporando entre julio y agosto. ¿Cómo se ha manejado esa incertidumbre generada entre todos los trabajadores, más aún cuando muchos ERTE pueden acabar en ERES?

En Meliá valoramos en alta medida la figura de los ERTE porque han sido indudablemente, los que han permitido mantener con “vida” a una gran parte del empleo del sector y de las empresas, que en su ausencia habrían debido acudir al concurso de acreedores, y los que nos han permitido conservar el talento, uno de nuestros mayores activos. Reconozco el esfuerzo de la Administración en este sentido y creo que son lo mejor que ha hecho el Gobierno español para paliar las consecuencias de la crisis. En nuestra compañía hemos tratado de poner a nuestros empleados, en todo momento, como máxima prioridad de nuestro plan de contingencia. Por ello, a pesar de la incertidumbre que nos obligaba a replanificar prácticamente cada día, hemos ofrecido las mejores condiciones posibles y mantenido a todos los que pudimos en ERTE al 50%, lo cual ha sido positivo para ellos, para la empresa y para el erario público. Hay que poner en valor el esfuerzo de las empresas, que con una situación de ingresos cero o casi-cero, hemos priorizado los ERTE a los ERE. En cualquier caso, tanto en Meliá como en la mayoría de empresas que conozco, la intención es reanudar la actividad y recuperar el máximo de empleados posible, pero también es cierto que tras la COVID se espera una contracción del mercado que nos obligará a ajustar, probablemente, nuestras estructuras y nuestros costes.

Han insistido en la necesidad de ampliar los ERTE al menos hasta la temporada alta de 2021 y advierten que de no hacerlo habrá consecuencias nefastas para la industria. ¿Han hecho cálculos de cuál sería ese deterioro? ¿Cuál será en el caso de su compañía?

La gravedad de la situación de nuestro sector se aprecia simplemente en dos datos: la pérdida de 98.000 millones de ingresos sobre la facturación estimada para este ejercicio, y los 823.000 empleados menos contabilizados en el mes de julio de 2020 respecto al año 2019. De éstos, unos 300.000 habrían perdido ya su trabajo y otros 500.000 se encuentran en ERTE en nuestro sector, lo que supone un 70% del total del empleo suspendido en España. Este dato ilustra claramente el impacto de esta crisis sobre nuestra industria y la dimensión del problema. Además, hay un hecho incontestable: la reversión de esta situación no depende de nosotros, sino de que la disponibilidad de una vacuna efectiva vuelva a generar la necesaria confianza para viajar, lo cual aún tardará meses en llegar. Si añadimos a todo ello que durante la pandemia las empresas nos hemos endeudado, y consumido todo o parte de nuestros recursos propios, tenemos que deducir que, si no se prorrogasen los ERTE hasta que se reactive la demanda y podamos recuperar los empleos en un volumen relevante, muchas empresas tendrán indefectiblemente que cerrar. En nuestro caso, la pandemia nos encontró con una situación financiera bastante saneada y con los “deberes” hechos, puesto que habíamos invertido más de 170 millones en digitalización, y casi 1.000 millones en renovación y actualización de nuestros hoteles, y ello sumado a nuestra gestión de contingencia, que nos ha permitido incrementar nuestra liquidez y ajustar nuestros costes, y a que los ERTE nos permitirán conservar nuestro talento, nos permite ser optimistas respecto a nuestra capacidad de resistir a este crisis, recuperarnos, y captar oportunidades de futuro.

"La pandemia ha paralizado nuestra industria y esperabamos una reacción más valiente del Ejecutivo"

Meliá perdió 358 millones en un semestre y ha reconocido un deterioro de 145 millones en el valor de sus activos por el coronavirus. La compañía asegura que cuenta con un balance saneado y una cartera de activos saneada tras invertir 700 millones en reposición. Pero, ¿cuantos trimestres puede aguantar la compañía este agujero sin fondo?

El horizonte es resistir hasta que una vacuna permita la reactivación de la demanda, pues si llegamos hasta ahí, estoy seguro de que estaremos en la primera “linea de salida” de la recuperación. No sabemos cuándo ocurrirá esto, pero puedo afirmar que Meliá está preparada para resistir muchos meses aún, aunque haciendo obviamente numerosos sacrificios, y contando con el apoyo público al sector, que será esencial. Es el momento de la verdad para la fortaleza de las empresas, y para la colaboración público-privada.

"En una situación de ingresos cero o casi-cero, las empresas hemos priorizado los ERTE a los ERE"

Los corredores turísticos para salvar el verano no han funcionado. Reino Unido y Alemania nos pusieron en la lista negra y detrás fueron otros muchos países. ¿Qué cree que ha fallado en esta fase?

Desde un primer momento sabíamos que la temporada iba a ser atípica, más corta y difícil que nunca, y que teníamos ante nosotros una gran incertidumbre, con la 'espada de Damocles' de los posibles rebrotes. Siendo conscientes de ello, en el mes de julio nos lanzamos a abrir todos los hoteles que pudimos, con el fin de dinamizar los destinos y 'rescatar' a todos los empleados posibles del ERTE, y con la única premisa de una mínima prudencia financiera, que nos aconsejaba abrir los hoteles solo cuando la demanda les permitiera ganar dinero, o bien, perder menos dinero abiertos que cerrados. Es cierto que los rebrotes, al provocar las recomendaciones del Reino Unido y Alemania, obligaron a anticipar algunos cierres de hoteles, y a posponer o cancelar la apertura de otros, pero la demanda nacional sí ha funcionado, aunque a medio gas, y el sector ha estado a la altura, demostrando que es capaz de ofrecer los más altos estándares de seguridad. Respecto a los fallos que han contribuido a este pobre resultado de la temporada, creo que ha faltado evidentemente proactividad diplomática, pero sobre todo, una más activa coordinación administrativa de la pandemia y de la información y transparencia de las cifras, que proyectara una mayor tranquilidad y credibilidad en tiempos de tanta incertidumbre sanitaria.

¿Sigue pensando, como al principio de la crisis, que esta es una cuestión cíclica y que la demanda volverá cuando haya solución frente al virus o cree que puede haber un cambio de paradigma?

Sí volverá, pero con condiciones. El turismo resurgirá, y la gente volverá a viajar tan pronto como la existencia de una vacuna efectiva y disponible permita la tan valiosa confianza sanitaria. En China tras la pandemia de 2003, los viajes de los ciudadanos chinos al extranjero se incrementaron en más de un 40%. En el caso de España creo que mantiene los elementos que le han configurado como el país más competitivo del mundo en materia turística por lo que la demanda tendría que retornar, pese a la imagen “perdida” este verano. Pero esa recuperación de la demanda estará condicionada en primer lugar a que nuestro país sea capaz de proyectar y ofrecer la máxima seguridad, ya que esa exigencia ha llegado para quedarse. En segundo lugar, nuestro sector debe mejorar también su competitividad y su transformación digital, ya que durante los años siguientes a la pandemia se producirá con toda seguridad una importante contracción del mercado y la demanda no recuperará los niveles de 2019 posiblemente hasta el 2023 o 2024, y debe avanzar también en materia de sostenibilidad, ya que el nuevo paradigma del turismo estará determinado en mi opinión por las tres variables: seguridad, digitalización, y sostenibilidad más responsabilidad social.

"Gravar a empresas que están sin actividad es una visión cortoplacista y miope"

La gestión de la crisis sanitaria ha soliviantado a los empresarios hoteleros frente al Gobierno. Los empresarios lo achacan al alarmismo del Ejecutivo y de Fernando Simón, que se sintió cómodo con el veto de Reino Unido. ¿Qué valoración hace del papel del Ejecutivo en esta primera fase?

Creo que no se puede simplificar. El sector entiende que evidentemente esta crisis es una tragedia que ha sorprendido a todos los países sin excepción, y para la que nuestro Gobierno quizá, estuviera menos preparado que otros, pues era el momento de un gobierno de gran capacidad gestora y no tanto política. Por ello se han producido ciertas deficiencias en la reacción ante la crisis sanitaria y la gestión de la información y la comunicación, que han profundizado en la pérdida de confianza de España como país seguro. En la gestión del Gobierno español ha habido luces y sombras: en el lado positivo, ha establecido el eficaz mecanismo de los ERTE y ha gestionado ayudas financieras a través de los avales del ICO, que han tenido utilidad, aunque muchas empresas ya están sobreendeudadas. Pero en el negativo tenemos que decir que no ha creado ayudas e incentivos directos a las empresas, como han hecho otros países, ni medidas de estímulo a la demanda nacional de los turistas, hasta ahora. Pero lo que hemos echado más en falta por parte del Gobierno ha sido el no haberse sentado con nosotros y no haber escuchado a un sector que genera un porcentaje importantísimo del PIB, y que es un referente internacional ( a pesar de que nos consta que la Ministra de Turismo ha hecho cuanto ha podido); más aún, hemos tenido que soportar que un Ministro del Gobierno despreciase públicamente al turismo como un sector “ de escaso valor añadido”, lo cual nos parece reprobable, y que desde la portavocía de la gestión de la pandemia se permitieran, muy desafortunadamente, “congratularse” por el veto del Reino Unido a los viajes de sus nacionales a España, en lugar de responder clarificando la información epidemiológica y reafirmando los esfuerzos y la excelencia demostrada por los principales destinos españoles en materia de seguridad.

En una segunda fase, los socios europeos inyectaron miles de millones a las empresas turísticas y optaron por desplegar todo tipo de medidas (avales, ayudas directas, subvenciones..) con dotaciones económicas muy superiores a las de España. ¿Creen que el Gobierno ha sido muy cicatero con el sector turístico o no ha sido consciente del impacto negativo que está sufriendo?

La endémica escasez de fondos asignados para la industria turística (por gobiernos de cualquier color político), y su falta de relevancia y prioridad política y presupuestaria en un país como España, donde genera directamente el 13% del PIB, ha sido una anomalía desde hace muchos años, disimulada en tiempos de bonanza por los positivos resultados de la gallina de los huevos de oro del turismo. Pero la pandemia ha paralizado nuestra industria, y nuestro sector esperaba una reacción mucho más valiente y decidida por parte del Ejecutivo. Es significativo que el Comisario Europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, haya recomendado que los países destinen al turismo hasta un 30% de los fondos del llamado 'plan Marshall' europeo, demostrando la importancia y el peso del turismo para Europa, y no digamos para ESpaña.

"No pretendemos que los fondos europeos nos devuelvan lo perdido, pero si que nos ayuden a no ahogarnos en la orilla"

También abogaron por rebajas impositivas, como la del IVA turístico, para ser competitivos frente a otros destinos como Grecia, Turquía, Egipto o Túnez. ¿También se han sentido incomprendidos en ese sentido?

Evidentemente, nuestra industria no solo necesita de facilidades de financiación y medidas de conservación del empleo, sino también de ayudas directas a las empresas que sean viables para subsistir y de ventajas y rebajas fiscales, tanto del IVA (cuyo tipo hemos solicitado que se rebaje al 7% en el sector), como de otros impuestos y tasas autonómicas y municipales. Comprendemos las necesidades de financiación de las Administraciones Públicas, pero gravar a empresas que están sin actividad es una visión cortoplacista y miope. La prioridad a medio y largo plazo debe ser la supervivencia de las empresas, porque la recuperación de la economía y el empleo del país depende de ello.

La siguiente fase pasa por el reparto de los millones del fondo de rescate europeo. Desde Exceltur han defendido que al menos un 25% de los 140.000 millones que recibirá España se destine al turismo y la gran mayoría en subvenciones directas. Eso supondría 35.000 millones, un tercio de los 99.000 millones que perderá este año. ¿Cree que esa previsión se ha quedado desfasada por un mayor deterioro?

Creo que hablar de un 25 o 30% de los fondos sería razonable, dada la intensidad de la crisis en nuestro sector, nuestra dimensión, y nuestro potencial “tractor” de otros múltiples subsectores. Evidentemente, como comentábamos al principio, la pandemia COVID-19 habrá destruido muchísimo valor, como lo demuestra el incremento de nuestro nivel de endeudamiento, el consumo o agotamiento de recursos propios de algunas empresas, o los cierres irreversibles de muchas de ellas. No podemos esperar que los fondos europeos repongan todo lo que se ha perdido, porque sería imposible, pero sí que doten a nuestro sector de los instrumentos básicos para poder sobrevivir a la crisis y de las palancas para mejorar nuestra competitividad, impulsando una mayor calidad de los destinos y su oferta, su sostenibilidad, la digitalización de empresas y destinos, dotándonos de flexibilidad para adecuarnos al mercado post-COVID…….es decir, no pretendemos que nos devuelvan lo que hemos perdido, pero si que nos ayuden a no ahogarnos llegando a la orilla, y a volver a generar valor en unas condiciones competitivas que van a ser muy duras. Esto es lo que proponemos desde Exceltur, con un plan concreto y medidas y propuestas realistas y detalladas.

El final del peor verano de la historia del turismo ha mostrado una guerra de precios y descuentos a cara de perro entre hoteles y aerolíneas para tratar de arañar algo de cuota de mercado. Una receta que siempre habían rechazado por inadecuada. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí?

Supongo que la desesperación de muchas empresas ha podido justificar dinámicas como la que menciona, pero creo que eso no ha sido la norma: las compañías hemos tenido que activar la imaginación y los descuentos (además de la flexibilidad para las cancelaciones, etc) para poder captar la demanda, pero lo que nos ha enseñado esta pandemia es que los clientes priorizaban la seguridad mucho antes que el precio. Nuestro programa Stay Safe With Meliá, certificado por Bureau Veritas e implantado en todos nuestros hoteles, por ejemplo, ha sido nuestro principal argumento de ventas, y el protagonista de nuestra nueva propuesta de valor a los clientes, que también nos han elegido por nuestros hoteles con grandes espacios abiertos y exteriores, nuestros restaurantes en terrazas y rooftops, que les dan mayor seguridad frente a los contagios.

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