El club de analistas CFA y su examen endiablado

250.000 personas se presentaron a las pruebas en 2019, pero solo unos pocos aprueban

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240 preguntas tipo test sobre cuestiones financieras de una dificultad extrema. 90 segundos para responder a cada pregunta. Seis horas por delante. 112.000 aspirantes haciendo el mismo examen, el mismo día, por todo el mundo. Más de la mitad suspenderá, pese a haber invertido 400 horas y a haber desembolsado 600 euros por inscribirse. Para los que aprueben, es solo el primer paso. Un año después hay un segundo examen (que aprueba el 45%). Hay que volver a pagar 600 euros. Y a estudiar otras 400 horas. Y al año siguiente, igual. Un tercer examen, esta vez con preguntas de desarrollo (y un 57% de aprobados).

Los que lleguen al final de estos Juegos del Hambre habrán conseguido una certificación como analista financiero (CFA, Chartered Financial Analyst). La más prestigiosa del mundo. Serán menos del 10% de los que se presentaron al primer examen tres años atrás.

Superados los tres niveles, tan solo quedaría un último paso. Acreditar ante el CFA Institute una experiencia laboral de más de cuatro años en el sector financiero. Es decir, todo este esfuerzo, para adquirir una certificación que permita, teóricamente, dar un salto profesional dentro del mundo de la banca privada o la gestión de activos.

El proceso es tan exigente y la acreditación tan reconocida y valiosa que, una vez conseguida, son muchos los que utilizan las siglas CFA para todas sus comunicaciones: la incluyen junto a su nombre en las tarjetas de vista, en sus cuentas de redes sociales, en las firmas de los correos electrónicos y en los perfiles de Linkedin. La revista The Economist calificó al CFA como “el patrón oro” de las certificaciones financieras.

Se trata de una señal de distinción similar al uso del término doctor (Dr.) para quienes han conseguido aprobar la carrera de Medicina, o el Ph.D. utilizado por quienes han alcanzado el máximo grado académico en alguna disciplina universitaria.

Capítulo español

En España hay un buen puñado de gestores de fondos de éxito que tienen la acreditación CFA. Dos de los líderes de Azvalor, Álvaro Guzmán de Lázaro y Fernando Bernard; Beltrán de la Lastra, que hasta hace poco era director de inversiones de Bestinver; Iván Martín, presidente de Magallanes Value; Manuel Arroyo, director de estrategia de JP Morgan Asset Management;..

“El sentimiento de pertenencia que se crea tras haber superado unas pruebas tan duras es muy fuerte”, explica Luis Buceta, director de inversiones de la firma de banca privada Banco Alcalá (perteneciente al grupo Crèdit Andorrà). Este directivo forma parte del consejo CFA Society Spain. “En mi época, tan solo obtuvimos el certificado 20 personas por año. Ahora, afortunadamente, cada vez hay más gente interesada, más candidatos que se presentan al examen y la comunidad va creciendo”.

El año pasado se presentaron en Madrid y Barcelona 1.729 personas, en total, a los tres niveles del examen. Pero son tan pocos los que pasan el corte que, a día de hoy, solo hay 801 personas que tengan esta certificación en España.

Son los CFA Charterholders. Una vez obtenido el título, se puede entrar en el club CFA Society Spain pagando una cuota anual de unos 300 euros. La asociación de analistas certificados organiza cursos, eventos, competiciones de golf... El torneo de este año, que se iba a celebrar en octubre, lo han tenido que suspender por la pandemia del coronavirus.

Certificaciones para todo el sector financiero

  • Mifid II. La última directiva europea de mercados financieros, conocida como Mifid II, impuso a todas las entidades financieras exigir a sus empleados alguna acreditación cuando se dedicaran a gestionar inversiones o a asesorar sobre el patrimonio de los clientes. No solo han tenido que examinarse decenas de miles de profesionales de la banca, sino que además tienen que acreditar 30 horas de formación continua cada año. El certificado CFA también exige asistir a cursos anualmente para ser renovado.
  • EFPA. La asociación europea de planificación financiera (EFPA, por sus siglas en inglés) examina cada año a más de 60.000 profesionales, de los que solo aprueba el 55%. El resto tiene que volver a presentarse.
  • Alternativos. Para los profesionales especializados en fondos de capital riesgo (invierten en compañías no cotizadas), fondos inmobiliarios o fondos de infraestructuras existen certificaciones específicas. El CFA Institute realiza un examen específico sobre este tipo de mercados de activos al margen de la Bolsa y los bonos.

Tipo de cargos

Poco a poco, el club CFA va creciendo. La mayoría trabaja en el mundo de la gestión de activos, como gestores de fondos, analistas de Bolsa o bonos, directores de inversiones... Otros están en departamentos de fusiones y adquisiciones, o dirigen firmas de banca privada. Algunos también han dado el salto a los departamentos de finanzas de grandes corporaciones.

También en los grandes bancos hay un puñado charterholders en puestos de mando. El actual presidente del capítulo español de CFA, Enrique Marazuela, es el máximo responsable de inversiones de la banca privada de BBVA. Y el vicepresidente de CFA Spain, José Luis de Mora, es vicepresidente ejecutivo de planificación financiera de Banco Santander.

Ostentar un CFA es una garantía de un conocimiento muy profundo sobre el sector financiero. El temario cubre casi todo el espectro del área de las finanzas abarcando materias como renta fija, derivados, ética, contabilidad financiera, economía... sumando un total de más de 3.600 páginas de temario oficial para el nivel 1.

A pesar de la evidente dificultad, el número de aspirantes no deja de crecer. Hace 10 años eran 104.000 personas las que se presentaban cada año a alguno de los niveles, en los exámenes que se hacen por todo el mundo. En 2019 se batió el récord, con 250.000 aspirantes.


El CFA Institute

La organización que lleva desde 1962 expidiendo esta certificación es el CFA Institute. Se trata de una asociación sin ánimo de lucro, con sede en Charlottesville (Virginia, Estados Unidos) y que en 2019 generó unos ingresos de casi 400 millones de dólares (338 millones de euros) y un beneficio de 21 millones.

El CFA Institute se ha visto envuelto este año en una polémica después de que tuviera que cancelar los exámenes de junio por la pandemia del coronavirus y se negara a reintegrar las tasas a los aspirantes. Su propuesta era ofrecer nuevas fechas, pero algunos candidatos no tenían la oportunidad de presentarse en otro momento, por motivos profesionales o personales.

El diario Financial Times aireó entonces que la situación financiera del instituto era más que saneada como para no devolver las tasas y que algunos de sus directivos cobraban más de 500.000 dólares al año y, además, percibían sustanciosas dietas por acudir a congresos de los capítulos locales de CFA.

Lo cierto es que la llegada de la pandemia ha cambiado por completo los planes del CFA Institute. Reunir a 654 candidatos para hacer un examen en el Palacio de Congresos de Madrid, como ocurrió en 2019, ya no es una opción. Así que la organización ha decidido que las próximas pruebas serán presenciales, pero en lugares con aforo más pequeño y con el apoyo de un ordenador.

Además, el número de horas empleadas para los exámenes se va a reducir de seis a cuatro y media, y el número de preguntas bajará de 240 a 180. Por otra parte, en lugar de exigirse cuatro años de experiencia en el sector financiero, se van a empezar a pedir solo tres años, para lograr el CFA Charterholder.

Algunos antiguos CFA ya han puesto el grito en el cielo porque se estaría bajando el nivel. “Yo creo que al final el nivel de aprobados no va a variar mucho. Lo único es que han visto que un examen de seis horas era excesivo”, explica el analista valenciano Yurong Zhu, que aprobó el primer nivel de CFA hace dos años. Ahora está estudiando un máster y espera poder presentarse a los siguientes niveles en los próximos años.

“Puede parecer que es mucho sacrificio, y que hay que gastarse mucho dinero, pero si lo comparas con lo que cuestan los MBA no es para tanto”, apunta Zhu.


MBA vs. CFA

Tener una certificación CFA está claro que mejora el currículum de cualquier profesional del mundo de las finanzas, pero no es ninguna garantía para encontrar un buen trabajo. “Estar preparando los exámenes o haberlos aprobado todos no garantiza nada. Puede terminar siendo frustrante. No eres especial por haber conseguido las letras, CFA. Quizá te abra algunas puertas, pero en las entrevistas te van a seguir machacando a preguntas que esperan que respondas a la perfección”, explica un charterholder que obtuvo el certificado hace unos años.

En los puestos de responsabilidad del sector financiero, los Master in Business Administration (MBA) de las grandes escuelas de negocios, como IESE, IE Business School o Esade siguen estando muy presentes. En este tipo de formación, que se suele compaginar con la carrera laboral, lo más difícil es ser aceptado en la escuela y tener los recursos económicos para pagar matrículas que pueden superar los 100.000 euros en los programas para ejecutivos.

Ahora bien, una vez que se entra, es muy extraño que alguien no supere el máster. “Al final, este tipo de escuelas funciona como redes de relaciones, con mucha presencia de antiguos alumnos que están muy bien situados, y una intensa camaradería entre los alumnos que han compartido dos años de formación intensiva”, explica un alto directivo bancario, que ha cursado uno de estos máster MBA y es CFA.

Este tipo de redes de relaciones sociales es algo contra lo que CFA tiene difícil luchar porque casi todos los aspirantes preparan las pruebas de forma individual, con apoyos puntuales de academias de preparación. Y prácticamente no conocen a otros analistas CFA, hasta que aprueban el examen e ingresan en el club.

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