El Covid-19 pone en jaque el futuro del flamenco

El 95% de los artistas trabajan en los tablaos, pero solo el 5% de los establecimientos ha podido reabrir sus puertas

flamenco
La bailaora Lucía Álvarez “La Piñona” en Corral de la Morería.

El confinamiento ha desafiado por completo las formas de ocio. Las medidas que se han tenido que tomar para evitar la propagación del virus ha llevado al límite a muchos establecimientos de la industria hasta el punto de que muchos no han podido sobrevivir y otros tantos amenazan con echar el cierre si la situación se prolonga en el tiempo.

Es el caso de los tablaos flamencos, uno de los más afectados con la crisis. De hecho, solo han vuelto a abrir sus puertas el 5% de toda España y el resto no parece que vayan a poder hacerlo pronto. El director de Corral de la Morería y presidente de la Asociación de Tablaos Flamencos de Madrid (ATFM), Juan Manuel del Rey, asegura que la principal razón es la falta de su público objetivo: los turistas internacionales. “Hasta que no se recupere el volumen y la confianza que había antes de la pandemia, será inviable económicamente abrir los establecimientos. Algo que no llegará, en el mejor de los casos, hasta principios de 2021”, comenta. De hecho, los únicos tablaos que han abierto lo han hecho en zonas de costa, donde sí han recibido un mayor número de visitantes, pero ninguno de los que se encuentran en la capital ha podido abrir ya sus puertas. Al contrario, en estos meses han cerrado o han iniciado el proceso de cierre definitivo 6 de un total de 21 establecimientos en la región, es decir, alrededor del 30% ya han tenido que bajar la persiana para siempre. Un drama en el que se leen nombres de instituciones emblemáticas, como es el caso de Café de Chinitas y Casa Patas.

Aunque han recibido algunas ayudas económicas, Del Rey asegura que estas no son suficientes para garantizar la supervivencia de la industria si la situación se prolonga. “No hay economía que aguante estar prácticamente un año sin abrir, soportando todos los costes fijos, así como la parte no bonificada de los servicios sociales de los trabajadores que están en ERTE”, reclama. También pide que se les deje abrir terrazas, algo que, a su juicio, tiene que ver con que estos establecimientos no sean tenidos en cuenta como restaurantes.

La desaparición de los tablaos pondría en grave peligro al propio flamenco, asegura el director de Corral de la Morería, pues estos además emplean al 95% de los artistas de flamenco. “En cualquier sector, si desaparecen el 95% de los trabajadores, desaparece el sector”, insiste. Estos establecimientos están considerados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y son un gran atractivo para el turismo. “La cultura es el petróleo de Europa, nos podrán adelantar en otras cosas, pero no en eso”, comenta Del Rey. Por eso, más allá del desastre desde el punto de vista cultural, su desaparición también sería negativa en el plano económico. Un total de 6 millones 800 mil de turistas internacionales acuden cada año a los tablaos y, en cada viaje, se dejan una media de 1.086 euros en el país, lo que se traduce en 3.785 millones de euros de gasto total. “Nuestro público son visitantes de un perfil económico y cultural alto, que es precisamente lo que se intenta atraer. Vienen a España porque los tablaos generamos destino”, reitera Del Rey.

Normas
Entra en El País para participar