Modernizar la universidad desde el punto de vista tecnológico

Las cuestiones técnicas pueden ser a partir de ahora un criterio fundamental para elegir centro

La pandemia está poniendo a muchas empresas, incluidas las del sector público, en una posición difícil. Las universidades en particular se enfrentan a muchas presiones por parte de estudiantes, padres y profesores, mientras intentan manejar esta situación lo mejor que pueden. Sus departamentos tecnológicos, por ejemplo, han tenido mucho trabajo extra desde que comenzó la cuarentena. Han tenido que habilitar con éxito una estrategia de teletrabajo y de estudio a distancia, todo ello manteniendo las operaciones en marcha de forma segura, protegida y sin problemas.

Ahora mismo es imposible predecir si las universidades podrán volver a funcionar como lo hacían antes de que apareciera el Covid-19. La Universidad de Cambridge, por ejemplo, ha anunciado que no habrá clases presenciales hasta septiembre de 2021, aunque sí podría haber grupos de estudio reducidos. En España se habla de reducir el aforo, al menos durante una primera etapa. La prioridad es mantener seguros tanto a estudiantes como a profesores, pero sin dejar de lado la labor educativa.

La tecnología que sustenta las universidades podría considerarse en ocasiones muy tradicional. Una vez que se cuenta con una infraestructura fiable, es difícil dar el paso para modernizarla. La pandemia, sin embargo, ha obligado a una modernización acelerada de los sistemas.

Desde hace años, rectores, profesores y demás personal de la universidad hablan sobre la posibilidad de realizar cambios en la infraestructura de tecnologías de la información, con el fin de hacer las clases más accesibles a más alumnos. La pandemia ha hecho de esto una necesidad.

La mayoría de las universidades lleva tiempo implantando sistemas de enseñanza online, donde los estudiantes pueden subir trabajos, colaborar o acceder a los recursos del profesorado. Pero ahora que el aprendizaje desde casa se ha vuelto obligatorio, los departamentos de tecnologías de la información deben buscar la manera de implementar soluciones tecnológicas que permitan una universidad a distancia real y eficaz.

Tres áreas a las que dar prioridad

Las universidades deben actuar rápido, ya que el próximo curso está ya ahí. Estas son algunas áreas en las que deben enfocarse:

-Adaptabilidad. Las universidades son, en la mayoría de los casos, instituciones antiguas, con procesos bien establecidos. También es probable que tengan sistemas informáticos que podrían tener una década o más de antigüedad. Ahora mismo no es necesariamente el momento de preocuparse por reemplazar todo este hardware, dado lo ajustado de los presupuestos en todo el sector, pero sí es posible adaptarse para hacer el mejor uso de los activos existentes.

-Accesibilidad. Para los estudiantes y para el personal, es crucial poder acceder a los sistemas de la universidad, y cualquier tiempo de inactividad podría perturbar a miles de usuarios. Poder unirse a una conferencia virtual es una cosa (especialmente porque todo el mundo tiene más experiencia con las llamadas virtuales que hace unos meses), pero también hay recursos que deben seguir siendo efectivos.
Tanto los estudiantes como el personal necesitarán acceder al sistema de la universidad, donde la seguridad también debe ser una prioridad máxima. Con más datos que se están recopilando y almacenando y a los que se está accediendo dentro de las universidades, mantener todo a salvo de amenazas tanto internas como externas es fundamental.

Por ejemplo, actualmente, si un estudiante pierde el archivo de su doctorado una semana antes de su fecha de entrega, la universidad no se responsabilizará de ello, ya que es probable que esté en el propio dispositivo del estudiante. Una posibilidad que se está avanzando es que las universidades asuman más responsabilidad por el trabajo de los estudiantes, lo que sería factible con un espacio de trabajo compartido. Puede parecer más complicado, pero con la gestión de datos adecuada, la universidad tendría las copias de seguridad que necesita para que los estudiantes vuelvan a estar en condiciones de trabajar inmediatamente.

-Flexibilidad. Para proporcionar el mejor servicio de educación online, la gestión de los datos es primordial. Pero la gestión de los datos debe ser flexible. Este es posiblemente el punto más importante, ya que no se sabe qué puede pasar en el futuro. Por tanto, las universidades deberían optar por una plataforma que también les ofrezca flexibilidad, de modo que puedan crecer o decrecer según cambien sus necesidades.

La forma de elegir las universidades por parte de los estudiantes cambiará: el soporte técnico y otros aspectos de la tecnología de la información serán probablemente una parte más importante de la decisión de un estudiante. Será crucial contar con los servicios adecuados, no solo para proporcionar a los estudiantes acceso a las clases (tanto presentes como pasadas), así como espacios de intercambio óptimos para la colaboración. Podrían considerarse servicios adicionales, como la protección de los portátiles de los estudiantes, ya que esto podría alentarles a elegir una universidad en particular.

Para adaptarse a esta nueva era, contar con una estrategia de gestión de datos capaz de adaptarse a sus necesidades y proporcionar apoyo y protección es crucial y no debe dejarse para más adelante. Septiembre está ahí.

Iván Abad es director técnico de Commvault para España y Portugal