La historia de CureVac indica que no se puede meter prisa a la ciencia

Lleva dos décadas buscando utilidad al ARN mensajero, con el que espera conseguir una vacuna para el Covid

Vacuna en pruebas para el Covid de CureVac.
Vacuna en pruebas para el Covid de CureVac. REUTERS

La OPV de CureVac llega en el momento oportuno. Después de dos décadas de dificultades, la biotecnología alemana planea salir a Bolsa con una valoración de 2.700 millones de dólares. La vacuna contra el Covid que está desarrollando es objeto de un tremendo interés. Su historia, empero, sugiere que puede costarle mantenerse en el foco.

La tecnología de CureVac se basa en el ARN mensajero (ARNm) para que las células produzcan la proteína deseada para combatir o prevenir enfermedades. Promete el desarrollo de una terapia ultrarrápida (Moderna tardó dos meses desde que tuvo la secuencia genética del virus en comenzar las pruebas para una vacuna). Si cualquiera de las dos consigue que se aprueben sus productos, eso validaría la tecnología para otros usos más lucrativos.

Moderna ha alcanzado una valoración de 28.000 millones, pese a que está en pérdidas y que se espera que genere solo 317 millones de ventas este año. CureVac, con perspectivas similares, sería barata en comparación.

Un poco de intriga le añade atractivo. Una reunión en marzo con Donald Trump provocó afirmaciones de autoridades alemanas de que EE UU había intentado llevarse la firma. Así que Alemania compró una participación de 354 millones de dólares, que podrían valer unos 450 millones tras la OPV.

Hay un problema. La tecnología del ARNm aún no ha producido ningún tratamiento. Puede que no lo haga nunca, o en el mejor de los casos solo funcione para un pequeño número de enfermedades, ya que es incierto si puede provocar una respuesta inmunológica no deseada (reacción que puede ser útil con las vacunas, pero perjudicial en otros casos).

La historia del sector está llena de firmas como Moderna, que prometen utilizar una sola tecnología para muchos medicamentos diferentes. Con los tipos bajos y la economía estancada, los inversores están hambrientos de acciones que ofrezcan rápido crecimiento. Pero CureVac lleva 20 años trabajando con el ARNm. Aunque el mercado espera alegrías pronto, la historia del grupo indica que no se puede meter prisa a la ciencia.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías