Banca, la palanca de las políticas públicas

Las entidades financieras han permitido la viabilidad de las medidas económicas puestas en marcha desde el Gobierno, una actuación que prometen seguir desarrollando en los próximos meses

Banca, la palanca de las políticas públicas

Ni en los ejercicios de riesgo más extremos se había tenido en cuenta un escenario económico como el provocado por el Covid-19. La economía española será una de las más castigadas, según la OCDE, que prevé una caída del PIB de entre el 11,1% y el 14,4%, en línea con los datos previstos por el Banco de España (9%-15,1%). Por ello, desde el principio de la pandemia, el Gobierno, apoyado por las decisiones de los bancos centrales, ha puesto en marcha diferentes planes para tratar de suavizar el deterioro de la actividad.

En esta tarea, el sector financiero se ha convertido en la clave. “Ha sido una canalizador de las políticas públicas desde el principio y va a seguir siéndolo en los próximos meses”, asegura Francisco Velasco, socio responsable del grupo de servicios financieros de EY. Las moratorias de préstamos e hipotecas, los aplazamientos de alquileres públicos o los préstamos con aval ICO, entre otros, se han tramitado desde las entidades financieras.

Aminorar el impacto de la pandemia sobre la sociedad, prioridad de la banca

Unas medidas que, tal y como apunta José Luis Martínez, portavoz de la Asociación Española de Banca (AEB), no hubiesen sido posibles sin el compromiso y esfuerzo de los empleados bancarios. “La prioridad de los bancos en este momento es aminorar el impacto de la crisis sanitaria sobre las familias y empresas, y preparar el camino de la recuperación económica”, afirma.

Si se piensa en la crisis de 2008, las tornas han cambiado. “Si en aquel momento fue el sector público el que contribuyó a recuperar la parte afectada del sector financiero, ahora es el sector público, con menor capacidad fiscal, el que ha encontrado un apoyo fundamental en los bancos”, comenta Francisco Uría, socio responsable de servicios financieros de KPMG en España. Y añade: “Se ha dicho que en esta ocasión los bancos no son el problema sino parte de la solución, y creo que es muy cierto”.

Cifras

60.000 millones de euros para facilitar liquidez y garantizar la continuidad de pymes y autónomos.

37 millones para un seguro de vida colectivo y un subsidio por hospitalización de sanitarios.

3.800 millones para dotaciones de provisiones en las cuentas bancarias del primer trimestre.

La actividad del sector no se ha limitado a las ayudas públicas. Ya en marzo, la banca puso a disposición de pymes y autónomos más de 60.000 millones de euros y las seis entidades cotizadas del Ibex 35 sacrificaron sus resultados del primer trimestre para dotarse de provisiones con las que poder afrontar la crisis, generando un colchón extraordinario de 3.800 millones. Por su parte, un centenar de entidades aseguradoras han creado un seguro de vida colectivo para sanitarios de 37 millones.

“Los bancos y las aseguradoras han ido más allá, demorando pagos, poniéndose en contacto con las familias y empresas para ver cómo podían ayudar, adelantando el pago de los ERTE u otorgando financiación sin aval”, ejemplifica el socio de EY.

Esta pandemia ha acelerado la adopción de canales digitales de muchos consumidores, lo que a su vez volverá a traer una oleada de cierres de oficinas

Justo Alcocer, socio responsable del sector financiero en PwC

Es en esta parte donde Justo Alcocer, socio responsable del sector financiero en PwC, ve riesgos considerables a nivel de percepción pública. “Los bancos canalizan las ayudas pero no fabrican dinero, y tienen que responder por sus cuentas de resultados ante sus accionistas, empleados y clientes a la hora de evitar un riesgo de crédito”, indica. El experto incide en que hasta ahora se está dando liquidez, pero va a llegar un momento en el que habrá que limitar ese acceso, en especial, para aquellas empresas cuya recuperación no sea viable. El sector no ha parado su actividad, como ha ocurrido con otros, pero, según Alcocer, también sufrirá el golpe de la crisis.

En las aseguradoras, “el parón inmobiliario y automovilístico ha producido una menor contratación de seguros, lo que unido a la caída del valor de los activos y su impacto en el negocio de vida podría complicar sus cuentas”. Del lado de la banca, “los tipos bajos y un nivel de morosidad en aumento” también les va a obligar a reducir costes. “Apoyados en la transformación digital, que se ha intensificado en los últimos meses, llegando a un público al que antes de la pandemia no llegaban, volveremos a asistir a una oleada de cierres de oficinas y a una mayor profesionalización”, augura el socio de PwC.

En esta crisis, las tornas se invierten, de modo que es el sector público, con menor capacidad fiscal, el que ha encontrado un apoyo fundamental en los bancos

Francisco Uría, socio responsable de servicios financieros de KPMG España

En esta línea, Cristina Cabanas, responsable comercial del sector asegurador de Atos, destaca algunos de los pilares que sus clientes de banca y seguros han demandado más en los últimos meses. Los entornos seguros de los puestos de trabajo, la migración a la nube, los chatbots y asistentes virtuales o las videoconferencias clínicas son algunos de ellos. O, como añaden desde Seres España, la firma digital.

Pero Alcocer quiere dejar claro que no solo se vivirá una intensificación de las tecnologías más innovadoras, sino también de los call centers, que protagonizarán una expansión, tanto desde su lado más operativo como del más especializado, y adonde podrán ir a parar empleados que hasta ahora estaban en oficinas.

Medidas solidarias: material, investigación y alimentos

Las aseguradoras y entidades financieras han puesto en marcha medidas extraordinarias de ayuda para los colectivos más afectados por la crisis y para intentar solventar la falta de material sanitario en los hospitales. Así, a través de las fundaciones asociadas a CECA (antiguas cajas de ahorros) han destinado más de 135 millones de euros a potenciar la inversión en obra y acción social durante la emergencia, que han alcanzado a más de 113.300 beneficiarios. Durante este periodo han desarrollado cerca de 350 proyectos de investigación sobre el Covid-19 y han donado más de 150.000 mascarillas y pantallas faciales, respiradores, 6.600 tabletas y 2.500 lotes de productos básicos y alimentarios.

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