Política monetaria

El BCE, la Fed y el Banco de Japón elevan su balance en cuatro billones en tres meses

Despliegan una batería de medidas para hacer frente a la pandemia

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Si algo dejó claro la pasada crisis financiera es que cuanto más se dilate la aplicación de medidas más lenta puede ser la recuperación, por eso esta vez Gobiernos e instituciones se han afanado en poner en marcha iniciativas para paliar los efectos negativos de la pandemia. Los bancos centrales son el mejor reflejo de esta corriente y desde el pasado mes de marzo han desplegado un abanico de propuestas para apoyar la recuperación. Un movimiento que se ha traducido en la inyección de dinero en el sistema para evitar problemas de liquidez y mantener bajo control los costes de financiación.

Mientras los Gobiernos aceleran sus planes de financiación para obtener los recursos necesarios con los que costear el gasto sanitario y social, los bancos centrales no han dudado en inyectar dinero al sistema. La consecuencia directa de ello es la ampliación de los balances y el giro de la política monetaria. Si el año pasado la idea que imperaba en el mercado era la normalización, en este 2020 las medidas no convencionales vuelven a tomar el relevo. Desde el pasado mes de marzo, momento en el que la pandemia comenzó su expansión por Europa y EE UU, el balance de los tres grandes bancos centrales del planeta (el BCE, la Reserva Federal y el Banco de Japón) ha aumentado de manera conjunta en más de cuatro billones de euros, pasando de los 9,04 billones que tenían a cierre de febrero a los 13,35 billones actuales. El incremento de los balances sido una corriente progresiva desde 2008, pero la llegada de la crisis derivada del coronavirus ha provocado un incremento exponencial hasta niveles históricos.

El BCE, que en cuestión de meses ha pasado de estudiar una subida de los tipos a poner en marcha el programa de compras frente a la pandemia, ha elevado su balance un 31,9% (más de un billón), hasta los 6,2 billones de euros, el 52,8% del PIB de la zona euro. La institución que preside Christine Lagarde era reacia a la aplicación de nuevas medidas. Sin embargo, el incremento de las rentabilidades en el mercado de deuda, especialmente la de los países periféricos, revivió los fantasmas de 2011. El organismo rectificó y siguiendo los pasos de la Fed, puso en marcha una batería de medidas. A las subastas diarias de liquidez al sistema financiero, el BCE anunció una nueva ronda de financiación a tres años, conocida como TLTRO III, y vinculada a la concesión de créditos. El organismo cifra en tres billones estas medidas. Solo en la última subasta de liquidez la banca europea ha pedido 1,3 billones de euros.

Como complemento a todo esto, el BCE puso en marcha el programa de compras de deuda. El plan, que en un principio estaba valorado en 750.00 millones de euros, fue ampliado en 600.000 millones, hasta los 1,36 billones. Con todo ello el balance del organismo podría concluir 2020 en los 9 billones desde los 4,69 con los que comenzó el año.

Más ambicioso parece el plan de actuación lanzado por la Reserva Federal. La institución que la semana pasada comenzó la compra de bonos corporativos anunció a comienzos de abril medidas por valor de 2,3 billones de dólares (2,1 billones de euros). En este programa, además de los ETF, se incluye la compra de 750.000 millones en bonos del Tesoro y 600.000 millones en préstamos a pequeñas y medianas empresas concedidos o refinanciados por los bancos comerciales.

Hasta las adquisiciones se habían limitado a los fondos cotizados de deuda, operación en la que ha invertido 5.500 millones de dólares (unos 4.858 millones de euros). Pero esto ha sido suficiente para que en cuestión de tres meses el balance haya pasado de los 3,8 billones de euros que registraba a comienzos de marzo a los 6,3 billones, cifra que equivale al 32,6% del PIB de EE UU. Atendiendo a las declaraciones efectuadas por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, la institución podría finalizar el año con un balance cercano a los ocho billones de euros, cifra no registrada hasta la fecha.

Japón y Reino Unido amplían las compras de activos

  • Banco de Japón. La flexibilización monetaria es una de las características de las actuaciones del Banco Central de Japón, que mantiene los tipos de interés en el -0,1%. Junto a esto, la institución nipona también ha recurrido a los programas de compras de deuda. De hecho, a mediados de mes el BoJ anunció la ampliación hasta los 110 billones de yenes (901.000 millones de euros) su programa de créditos a tipos cero y otras medidas de liquidez para las empresas. Las medidas aplicadas desde comienzos de año han llevado a la institución a elevar su balance desde los 4,9 billones de euros hasta 5,4 billones de euros, con lo que se sitúa por encima del 115% del PIB.
  • Banco de Inglaterra. La institución ha ampliado su programa de compra en 1.110 millones de euros, hasta los 832.500 millones. El balance del Banco de Inglaterra no ha escapado a los repuntes. Esto, unido a la caída del PIB, ha provocado que en cuestión de tres meses el balance pasara de representar el 21,7% del PIB al 31,3% actual.
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