Jos Dijsselhof, el holandés artífice de la nueva amistad BME-Six

El CEO de la Bolsa suiza es cercano y directo, y tiene una amplia experiencia financiera en Asia y Europa

Jos Dijsselhof, consejero delegado de Six.
Jos Dijsselhof, consejero delegado de Six.

El jefe de BME sigue siendo Javier Hernani, pero el jefe de todo esto, es decir, de Six, el nuevo dueño de Bolsas y Mercados Españoles, es Jos Dijsselhof (Zwolle, Países Bajos, 1965), quien además será consejero de su participada. Un territorio nuevo para el directivo, que tiene amplia experiencia en múltiples mercados asiáticos y europeos.

Six, propietaria de la Bolsa suiza homónima, se ha hecho con el 93% de las acciones del grupo español, lo que le permitirá renovar el consejo el 30 de julio, en junta extraordinaria. Aparte de Dijsselhof, estarán Daniel Schmucki, director financiero de Six y mano derecha del CEO; Marion Leslie, también directiva de Six; Belén Romana, que será consejera independiente; Hernani, y David Jiménez-Blanco, que se mantiene como consejero independiente. Deja el consejo el presidente ejecutivo Antonio Zoido, histórico directivo de la entidad. El nuevo presidente también se decidirá entonces.

Afable, sonriente, a Dijsselhof le gustan los deportes acuáticos y el esquí, una actividad que puede practicar de sobra en Suiza, un país al que él, su mujer y sus dos hijos se adaptaron rápidamente. “Es un país fácil, todo está claro aquí. Pronto hicimos nuevos amigos. Las distancias son pequeñas, pero la variedad de paisajes es enorme. Nos veo viviendo aquí por mucho tiempo, tal vez toda la vida”, contaba en CNN.

Pero no sería la primera vez que se siente muy a gusto en un sitio y a pesar de ello se muda. Habla neerlandés, inglés y alemán a la perfección, y está estudiando español. Cambia fácilmente de culturas: “Sé lo que funciona en cada contexto y lo que no”. En Madrid, dice, se siente muy cómodo.

Su periplo comenzó en su Holanda natal. Se licenció en informática por la Universidad de Drenthe e hizo un MBA en la de Ámsterdam; también tiene un AMP (Programa Avanzado de Dirección) por Insead. Comenzó su carrera profesional en 1994 en ABN Amro, banco en el que ascendió fácil y rápidamente.

En 2003 pasó a ser jefe de operaciones en mercados financieros. Estuvo dos años; luego otros dos como jefe de operaciones para Asia-Pacífico, desde Hong Kong. Parecía que su destino sería volver a la sede central, quizás como consejero, pero en 2005 ABN empezó a tener problemas financieros e intentó una fusión con Barclays que no salió adelante. En lugar de ello, en 2008 ABN fue adquirido por Fortis, Royal Bank of Scotland y Santander, y dividido en tres.

La división asiática, que siguió dirigiendo, pasó a manos de RBS. Cada lunes recibía un email de Edimburgo con las directrices: le costó adaptarse a una entidad mucho más centralizada. “Fue una cura de humildad”, explicaba al portal WatersTechnology.

La crisis global machacó también a RBS, que fue rescatada por el contribuyente británico. Así que esta vez fue ANZ (Australia and New Zealand Banking Group), el cuarto banco más grande de Australia, el que se llevó el departamento de Dijsselhof, que se mudó a Singapur para crear la estructura de su nuevo empleador en India, Filipinas, China e Islas Fiji. Es uno de los hitos de su carrera, dice: compaginar la identidad local de sus empleados con el sentimiento de pertenencia a una entidad mayor.

De vuelta a Europa

Esa experiencia fue su mejor currículum para fichar en 2014 como jefe de operaciones de Euronext, Bolsa paneuropea con presencia entonces en Ámsterdam, Portugal y Londres, pocas semanas después de su salida al parqué. Dijsselhof planeaba mudarse a Melbourne; estaba encantado en la zona, y no se sentía preparado para Europa, pero aceptó, sobre todo por el trabajo, pero también con la idea de que sus hijos recuperaran sus raíces europeas y holandesas.

El directivo se encargó de reestructurar la tecnología de la compañía, que se acababa de escindir de Intercontinental Exchange. “Soy el predicador de la innovación”, decía hace años de sí mismo en su página de Linkedin.

Llegó a ser consejero delegado interino del operador durante siete meses, en 2015. Precisamente, tras anunciarse la opa de Six por BME, se planteó la posibilidad de una contraoferta de Euronext, que no se materializó. En diciembre de 2017 se mudó a Zúrich, al ficharlo la Bolsa suiza como CEO. En ella ha lanzado la primera Bolsa digital segura y un sistema que permite a las pymes financieras acceder a soluciones de ciberseguridad, entre otras iniciativas.

Cercano y directo

Dicen de Dijsselhof que es sobrio y constructivo, que da libertad a sus subordinados y está abierto a la discusión. Es directo, dice lo que piensa, como buen holandés. “En Six lo primero que dije es que no quería politiqueos, que quería a los mejores en los puestos importantes, y que pudieran decidir por sí mismos”, contaba en CNN.

También pidió al personal que le dijera por email qué le gustaba de la empresa y qué no. Poco a poco, los suizos fueron abriéndose. “Ahora todo el mundo se dirige a mí, en el aparcamiento, en el ascensor. No sé si soy amable, pero al menos soy accesible”. También lo es con la prensa. De algún modo, afirma, su personalidad destaca en Suiza y genera energía en los demás.

Dijsselhof asegura que no habrá recortes de empleo en la nueva BME, y uno de sus planes es llevar el negocio de clearing (compensación) de Six a Madrid. Lo que es seguro es que la sacará del parqué si alcanza el 95% del accionariado antes del 5 de septiembre, y se plantea acercar el pay out de la española, del 90%, al 60% de la matriz. La absorción, o fusión según la califica BME, ha sido amistosa en todo momento. España no es Suiza, pero Dijsselhof ha sabido encontrar el tono para conectar ambos países entre sí.