Como OHL no fue a la fusión, Luis Amodio vino a la montaña

Aterriza junto a su hermano Mauricio y con intención de permanencia en el control de la constructora

Luis Amodio, nuevo presidente de OHL.
Luis Amodio, nuevo presidente de OHL.

No es habitual que el presidente de una gran empresa descienda a vicepresidente, pero es lo que ha ocurrido en OHL con la llegada de los mexicanos hermanos Amodio a su accionariado. Luis Fernando Martín Amodio Herrera es el nuevo presidente de OHL, que deja de estar en manos de la familia Villar Mir. Llega junto a Julio Mauricio Martín Amodio, ambos dueños y copresidentes de la constructora e inmobiliaria Caabsa.

Al frustrarse la fusión de su empresa con OHL, en parte por la volatilidad de los mercados provocada por la pandemia, han sido los mexicanos los que han venido a la montaña, comprando por la vía directa, en dos tramos, el 25% de la empresa española, a fin de diversificar el negocio en tiempos difíciles para el sector en México. El lunes pasado, el consejo de administración de la española aceptó la renuncia a la presidencia no ejecutiva de Juan Miguel Villar-Mir de Fuentes (que lo era desde 2016) y decidió por unanimidad nombrar a Luis Amodio en su lugar, al tiempo que Villar-Mir pasaba a ser vicepresidente primero no ejecutivo.

Extremadamente discretos, se sabe que Luis hizo Ingeniería Civil en la Universidad La Salle de México, privada y católica, mientras que Mauricio se graduó en Ingeniería Industrial en la Universidad Iberoamericana (La Ibero), también católica (jesuita) y privada. Responden al perfil típico de patriarcas empresariales mexicanos orgullosos de su familia.

En 1979, fundaron el Grupo Caabsa, que se convertiría en un conglomerado de construcción que incluye 30 empresas que operan además en los sectores inmobiliario, industrial, de concesiones y de servicios, con 6.000 empleados. Son dueños de Pret (servicios de construcción), la cementera Concret, la ingeniería The BIM Group o la firma de alquiler de maquinaria pesada Amecsa. Esa gran atomización del negocio dificulta saber exactamente el tamaño del grupo, que ahora consigue una importante exposición internacional a través de OHL.

Caabsa participó en los años noventa en el desarrollo urbanístico del barrio de Santa Fe de Ciudad de México, un antiguo basurero, que implicó el consiguiente rea­lojo de sus habitantes, y que se pretendía convertir en un distrito financiero como el parisino La Défense.

En concreto, los Amodio construyeron el Centro Comercial Santa Fe, concluido en 1993 y considerado el mayor del país norteamericano y uno de los mayores del mundo, con medio millón de metros cuadrados, 500 espacios comerciales y pista de hielo. Lo siguen gestionando ellos, y ahora su nombre oficial es Centro Santa Fe.

Ante el virus

Los centros comerciales se enfrentan a oscuros nubarrones en tiempos de coronavirus y compras electrónicas. Sobre este último elemento, Luis Amodio señaló (antes de la pandemia) que el ser humano tiene una necesidad de convivencia que no puede ser sustituida con la digitalización. “Es muy importante no perder de vista que, aunque los centros comerciales se vean afectados, no se extinguen: evolucionan. Quien no vaya con esa evolución va a sufrir terribles impactos”, dijo, en declaraciones recogidas por el portal Dinero en imagen.

Los Amodio han hecho incursiones en negocios de lo más diverso: en prensa, con Business Insider México, en el comercio minorista con las franquicias de La Martina, una marca argentina de ropa deportiva, y en Just Juicy, una cadena de hostelería especializada en zumos. En 2010 aterrizaron por primera vez en España, mediante la sociedad Integración de Negocios Inmobiliarios, con sede social en Madrid.

Caabsa está intentando, por el momento sin éxito, participar en el megaproyecto del Tren Maya, de 1.460 kilómetros de recorrido. La llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México ha perjudicado mucho a los Amodio, bien conectados con el eterno PRI: hace dos años sufrieron la cancelación de la obra ferroviaria México-Tuluca y también les expulsaron, como a otros empresarios, de la ejecución del nuevo aeropuerto internacional Ciudad de México.

Los nuevos dueños de OHL son tan discretos que ni siquiera se mueven por foros de empresarios, no ya por las revistas del corazón. Ahora eso puede cambiar, al convertirse en dueños principales de una de las principales cotizadas españolas. Más mexicanos en el capital de la construcción nacional: Carlos Slim controla ya el 76,6% de FCC, tras ampliar su participación hace unos días.

La nueva OHL

Los Villar Mir, que serán al terminar la operación dueños del 6% de OHL, llegaron a tener el 60% de la sexta constructora española, muy afectada por la crisis de 2008 y por un grave conflicto en México relacionado con la construcción de una autopista. La compañía está completando el plan de reestructuración y saneamiento que emprendió en 2013 y que la ha llevado a realizar numerosas desinversiones y a cerrar en negativo los tres últimos ejercicios.

Las acciones de OHL cotizaban a 0,55 euros el 21 de mayo, y al conocerse la entrada de los Amodio se dispararon hasta los 0,824 euros; ahora están en 0,71. Los mexicanos han comprado de forma indirecta un 16% del capital a los Villar Mir por 1,10 euros por acción, y se han comprometido a adquirir otro 9% a 1,20 euros antes del 22 de noviembre. En total, invertirán 81,4 millones de euros y se quedarán cerca del 30% que marca la ley para obligar a lanzar una opa.

Luis y Mauricio Amodio se representarán a sí mismos en el consejo, mientras que Grupo Villar Mir pierde un sillón y se queda con dos (el vicepresidente y su hermana Silvia). Los mexicanos tienen vocación de permanencia: pretenden “devolver OHL a la senda de la viabilidad, reactivando su capacidad financiera y su prestigio, y haciendo de la transparencia e integridad valores permanentes para desplegar todo su potencial”. Han comprado relativamente barato, pero el reto es importante, dada la crisis económica global.