El Covid trastorna a los enfermos con cáncer

El retraso en las pruebas y la falta de ingresos generan ansiedad en los pacientes

cáncer
Cuatro pacientes en una sesión de quimioterapia en el hospital de día de oncología de La Paz, el pasado 15 de junio.

“Sé lo que es estar aislada en un hospital sin poder ver a mi marido ni a mis padres por una bajada de las defensas. Lo he vivido antes de la pandemia, y ahora tengo miedo a recaer porque con el coronavirus podría afectarme el doble. La precaución y las medidas de seguridad son mayores”, cuenta por teléfono desde Mijas (Málaga) Inmaculada Márquez, diagnosticada a principios de 2019 con cáncer germinal de ovario. Los ataques de ansiedad por el estricto confinamiento al que ha estado sometida aún asaltan a esta paciente de 26 años, que ha superado la operación y la quimioterapia, pero que se enfrenta ahora a un nódulo en el pulmón.

“No me dejaban salir de casa. Las visitas médicas quedaban anuladas, a excepción de las analíticas, el TAC y las radiografías, que eran presenciales, en el Hospital Costa del Sol de Marbella. Pero buscaban hueco a una hora con poca afluencia o me derivaban a otro hospital, a Benalmádena”, relata. Sumado al ritual para salir (mascarillas, guantes...) y entrar a su vivienda –familiares incluidos–: descalzarse, ducharse y lavar la ropa. Además de limpieza diaria.

Según SEOM, más de 1.500 personas con tumor fueron hospitalizadas con el virus

Un estudio de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) alerta, precisamente, sobre los efectos psicológicos causados por la cuarentena derivada del Covid-19 en este colectivo. No solo por el encierro y el temor a contagiarse al ser una población de riesgo, sino también por la incertidumbre que generaba, sobre todo en los pacientes en el primer año de diagnóstico, el retraso en las pruebas y los tratamientos.

El informe, elaborado entre el 16 y el 25 de abril, y en el que participaron 2.293 pacientes, revela que el 96% estaba muy o bastante preocupado y que el 34,3% sufrió ansiedad y depresión. “Los datos muestran un malestar clínico severo que se correlaciona con trastornos psicológicos y de necesidad de atención médica”, comenta Carmen Yélamos, responsable de atención psicológica de la AECC.

Biopsias, radiologías, endoscopias, colonoscopias, resonancias o TAC son algunas de las pruebas que se paralizaron en el pico de la pandemia

El impacto ha sido mayor en las mujeres (la mayoría tenía uno de mama), los jóvenes –“entre 18 y 24 años y menos de 45, una sorpresa, y que atribuimos a la sobreinformación”– y en las personas sin estudios ni empleo o con ingresos inferiores a 1.100 euros al mes, detalla.

Es que cuanto más problemas económicos tiene en la persona, la ansiedad y la depresión se multiplican, afirma la especialista. “Si una unidad familiar gana por encima de los 3.900 euros al mes solo presenta malestar clínico el 18% de los pacientes. Pero si los ingresos son menos de 1.100 euros al mes, sube al 46%. Es la variable que más está impactando en los enfermos de cáncer”, subraya.

Otro de los factores ha sido el retraso en las pruebas, que afectó a un tercio de los entrevistados. Se trata de la práctica paralización en marzo, abril y mayo de estudios diagnósticos esenciales, como radiología, TAC, escáner, resonancia, endoscopia, broncoscopia, colonoscopia, gastroscopia,  biopsias, cirugías diagnósticas y curativas, precisa el doctor Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe del servicio de oncología del Hospital General Universitario de Elche.

El estudio de la AECC contará con una segunda fase, dentro de seis meses, que evaluará y comparará los resultados obtenidos con la presencia de estrés postraumático y variables asociadas en dicho colectivo, una vez acabe el confinamiento. Además, prepara otros dos que analizarán los efectos sociales y sanitarios.

La experiencia en La Paz

Javier de Castro, jefe del servicio de oncología del hospital La Paz, afirma que “han mantenido la actividad asistencial de una forma prácticamente cercana a la normalidad”, ya que esta área opera en un edificio independiente. “Desde el 12 de marzo empezamos a proteger a los pacientes con mascarillas, lavado de manos, control de temperatura, chequeo de síntomas y distancia social en las consultas y salas de espera”, cuenta el también presidente de la Asociación para la Investigación del Cáncer del Pulmón en Mujeres (Icapem).

Pero reconoce que en el periodo más crítico –“el 26 de marzo teníamos más de 1.000 ingresos con Covid positivo en una unidad de 1.280 camas, y el hospital quedó prácticamente paralizado y desmantelado para tratar el virus”– aplazaron las terapias que podían demorarse: por ejemplo, en vez de cada tres semanas, cada seis, y derivaron a otros centros las cirugías urgentes. En esta etapa, “de mes y medio”, siguieron funcionando, además de oncología, las unidades coronarias, de ictus y la maternidad, señala.

En el hospital La Paz aplazaron terapias: en vez de cada tres semanas, cada seis, y derivaron a otros centros las cirugías urgentes

El problema ahora, según De Castro, es que el temor de acudir al hospital ocasionará una dilación en la llegada de pacientes nuevos y del diagnóstico. “Posiblemente, veremos tumores en un estadio más avanzado al no haberse detectado antes”, advierte, así como de la parálisis en investigación clínica, clave para cronificar una patología en alza y sin cura, en muchos casos.

De los 2.300 pacientes ingresados por coronavirus en La Paz, solo el 20% padecía un tumor, indica. “Pese a un riesgo mayor, no se ha producido una avalancha de contagios y la mortalidad ha sido inferior a la media de la población general. Los enfermos con cáncer que han fallecido de Covid tenían edad avanzada, comorbilidades y el tumor estaba avanzado o en descontrol”, explica. A falta de datos, en proceso de recopilación, desde SEOM, con dos estudios en marcha, adelantan que más de 1.500 pacientes con cáncer fueron ingresados con el virus en 111 hospitales  españoles en el pico de la pandemia.

La necesidad de recuperar la actividad

Toma de la temperatura en la entrada del hospital de día de oncología de La Paz.
Toma de la temperatura en la entrada del hospital de día de oncología de La Paz.

Álvaro Rodríguez-Lescure, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica y jefe del servicio de oncología del Hospital General Universitario de Elche, cree que hay que acelerar la actividad, que ha arrancado poco a poco y de forma asimétrica, porque “hay vida más allá del Covid”. Y pone un ejemplo de esa necesidad: “En mayo, en mi hospital, hemos tenido un 25% menos de primeras visitas, lo que no quiere decir que ha habido menos casos, sino que no se han diagnosticado”.

La parálisis entre marzo y mayo, dice, no es exclusiva de esta área: afecta también a cardiovascular, neurología... E insiste en que se han adoptado medidas para que hoy los centros sean entornos seguros para los enfermos.

Normas
Entra en El País para participar