La apuesta de Merkel por el coche eléctrico señala el camino a la UE

Alemania quiere instalar un millón de puntos de recarga para 2030 para persuadir a los conductores

La canciller alemana Angela Merkel da un discurso durante la ceremonia de inauguración de la línea de producción de un nuevo modelo eléctrico de Volkswagen en Zwickau, Alemania, 4 de noviembre de 2019.
La canciller alemana Angela Merkel da un discurso durante la ceremonia de inauguración de la línea de producción de un nuevo modelo eléctrico de Volkswagen en Zwickau, Alemania, 4 de noviembre de 2019. Reuters

Angela Merkel está subiendo la potencia de su apuesta por el vehículo eléctrico. La canciller alemana quiere construir un millón de puntos de recarga a lo largo de la próxima década para animar las compras de este tipo de vehículo. Si la Unión Europea quiere cumplir con sus objetivos de reducción de emisiones, necesitará alrededor de seis veces esa cifra en lo que a puntos de carga se refiere. En un momento en el que el Covid-19 está devastando los Presupuestos de los países menos robustos en términos financieros, llegar a la meta no será fácil.

El movimiento más llamativo de Merkel en este campo ha sido el impulso de subsidios de hasta 6.000 euros para los compradores alemanes de vehículos eléctricos. Aunque sea menos vistoso, es más importante el plan de incrementar los puntos de recarga hasta el millón desde los 27.730 actuales. Los analistas apuntan a la relativa falta de infraestructuras de carga como la principal barrera para que los consumidores dejen atrás los combustibles tradicionales.

La Unión Europea también necesita estos puntos. El sector del transporte representa una cuarta parte del total de emisiones de gases de efecto invernadero y el club de países pretende que sus emisiones netas de carbono sean nulas para 2050. Este objetivo implica que para 2030 haya en circulación 30 millones de vehículos eléctricos por las carreteras europeas, lo que equivaldría a un tercio del tráfico total de la Unión.

Aunque las ventas de estos vehículos duplicaron con creces su cuota de mercado en términos interanuales durante el primer trimestre de 2020, ello se produjo por el colapso que experimentó la demanda de vehículos en general. Los coches eléctricos representan todavía menos de una de cada diez matriculaciones, según los datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles.

Los aproximadamente 6,1 millones de puntos de recarga que algunos expertos estiman que serán necesarios para dar soporte a 30 millones de vehículos eléctricos es 37 veces superior a la red de recarga comunitaria actual, que ronda los 165.000 puntos.

Calcular la parte que les corresponde a los Gobiernos de cualquier factura siempre es complicado. Pero suponiendo que tres cuartas partes de las estaciones se sitúen en hogares o lugares de trabajo y que las empresas asumirán el coste de estos últimos, podría suponer alrededor de 23.000 millones de euros para los Estados, según una estimación que hemos realizado a partir de datos de la patronal Eurelectric. La cifra solo representa en torno al 2% de los 1,1 billones de euros del marco presupuestario de la UE que regirá el gasto del bloque entre 2021 y 2027.

Tres cuartas partes de los puntos de recarga europeos están situados en Países Bajos, Reino Unido, Alemania y Francia, lo que implica que los países rezagados como Italia tendrán que invertir más para ponerse al día. Aunque el plan de Alemania para acelerar la llegada de un futuro bajo en emisiones de carbono es digno de admiración, con él se corre el riesgo de dejar todavía más atrás a gran parte de Europa.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Fernando Belinchón Bernabé, es responsabilidad de CincoDías