VIII Foro del Consejero

El trabajo a distancia no consigue acabar con el presencialismo

El auge del teletrabajo no ha bastado en opinión de los expertos para acabar con la arraigada costumbre del presentismo laboral

El trabajo a distancia no consigue acabar con el presencialismo

La situación de teletrabajo a la que se han visto abocadas las empresas debido a la pandemia del Covid-19 no ha sido suficiente para desterrar el presentismo laboral. Pese a las facilidades que permite en lo que a ahorro de tiempo en desplazamientos se refiere, el trabajo a distancia no evita según los expertos que muchos de los trabajadores terminen alargando su jornada laboral al permanecer más tiempo conectados a sus obligaciones. En la tercera sesión de la VIII edición del Foro del Consejero, evento organizado por EL PAÍS, KPMG e IESE Business School con la colaboración de AON y Gobertia con el objetivo de estudiar la respuesta al Covid-19 desde el punto de vista del consejo de administración, los ponentes coincidieron a la hora de señalar esta paradoja.

Socorro Fernández Larrea, consejera de retribuciones de Red Eléctrica, Cementos Molins y Banco Caminos; presidenta de OFG y socia fundadora de Justnow, reconoce que ella es la primera a la que le pasa. "Me levanto y voy de reunión en reunión y cuando me quiero dar cuenta ha pasado el día, esto del teletrabajo es una engañifa, una nueva forma de esclavitud. Tenemos que autoimponernos unas normas. Tengo la sensación de estar disponible a todas horas", afirma. La consejera hace autocrítica y sostiene que desde las organizaciones se debe facilitar que se termine con el presencialismo, tanto físico como virtual.

A ojos de Eduardo Dávila, consejero delegado de Aon Iberia y Oriente Medio, la clave pasa por gestionar adecuadamente el tiempo. "Me gusta compararlo con una maratón, siempre hay un muro donde lo mental puede a lo físico, es muy importante gestionar el tiempo para tener un mejor efecto en la compañía", opina. Según Dávila, este mayor entorno digital tiene la ventaja de que las comunicaciones sean más planas en las empresas, "el consejero delegado está siendo mucho más visible y accesible desde la organización".

Laura González-Molero, consejera Independiente de Bankia, Acerinox, Viscofan y Ezentis; Presidenta de APD y miembro del Consejo Asesor de Health-Sens, destaca que el momento que atraviesan las empresas es complejo pero apasionante. "Tenemos que sacar lo mejor de nosotros mismos y adaptarnos a nuevas formas de trabajar. Vivimos un nuevo entorno en el que la flexibilidad y la capacidad de ser generosos, humildes y de construir basándonos en lo nuevo pero sin abandonar los valores y la ética, que siguen en nuestra base", valora.

Precisamente, Fernández Larrea pone el foco en cómo las empresas han reaccionado desde esta perspectiva de la ética a la crisis sanitaria. "Lo que nos queda por hacer en esta crisis es ver si realmente hemos sido coherentes con los valores que decíamos que teníamos o no. Es el momento de la verdad. Las empresas se han desnudado y ha quedado claro lo que era importante para ellas o no", sentencia.

En su opinión, las empresas han puesto a las personas en el centro a la hora de reaccionar. Fernández Larrea asegura que independientemente de su tamaño, las compañías primero se preocuparon por garantizar la seguridad de sus empleados y tras ello, por la continuidad de negocio para mantener el mayor número de puestos de trabajo posible. "Eso no quita que en un momento dado no se hayan perdido puestos de trabajo en general en pymes. Sobre todo ha pasado en ellas porque si no tienen negocio durante uno dos o tres meses dime tú cómo van a pagar". 

Dávila no olvida que en pos de mantener el número de empleados las compañías han tenido que tomar medidas difíciles de asumir. "Magia no se puede hacer, pero esfuerzos colectivos sí. En un momento de la crisis se dijo que queríamos preservar los 50.000 puestos de trabajo por encima de todo. Hemos tenido que hacer medidas duras como recortar salarios para no echar a nadie de la compañía", señala.

A ojos de Laura González-Molero, en ocasiones se demoniza a los empresarios injustamente. "Muchas veces siento que nos faltan altavoces externos, el trabajo dignifica y quien genera puestos de trabajo es la actividad privada. La sociedad debería ser consciente del gran nivel profesional que tiene nuestro país tanto en directivos como en pequeños empresarios", opina.

"Estamos hartos de hablar de nuestro impacto social, de nuestra responsabilidad. La responsabilidad de una empresa empieza en sus empleados" defiende Fernández Larrea. La consejera explica que conociendo la velocidad a la que se estaban tramitando los ERTE en las empresas de las que forma parte que se habían quedado sin actividad, las compañías se endeudaron para que sus empleados no se quedaran sin cobrar. "La cercanía se ha hecho más importante que nunca, no es física, es cercanía emocional, que todo el mundo sepa que la empresa se preocupa por ellos. El consejo tiene que hacer esto y asegurarse de que esos valores de los que presume se ponen en ejecución", concluye. 

La diversidad, más allá del género

Otro de los puntos que los expertos resaltaron fue la necesidad de un consejo diverso desde diferentes ópticas. "Lo políticamente correcto es hablar solo de diversidad de género, pero en un consejo hay que hablar de más diversidades como pueden ser la diversidad geográfica, de sectores e incluso de carácter entre los consejeros", sostiene al respecto Socorro Fernández Larrea

La necesidad de esta diversidad se explica según los expertos en tanto que la labor fundamental del consejo es pensar en el largo plazo y tratar de anticipar el futuro. "Yo tengo un consejo que conduce con las luces largas y mira a la sostenibilidad a largo plazo. No vale con llegar a los resultados hay que llegar de determinada manera", dice Eduardo Dávila. Sin una composición diversa y una distinta forma de entender las cosas, aumenta la probabilidad de pasar por alto distintos factores a la hora de planear el medio y largo plazo.

A la hora de asegurarse que la composición del consejo de administración es la adecuada, la comisión de retribuciones es la encargada de esta responsabilidad. Laura González-Molero detalla que existe un concepto de "idoneidad de consejeros". "Tenemos que aportar una valoración lo más objetiva posible de cada miembro del consejo para asegurar que todos los años se tienen planes de mejora y a la vez conseguir que dentro del consejo estén presente los intereses de todos los grupos de interés de la empresa".

Socorro Fernández Larrea termina su reflexión sobre la diversidad en los consejos de administración de las empresas haciendo hincapié en que "es un concepto que ahora se ha puesto de moda, pero ya venía de serie con la idiosincrasia de un consejo, porque si todos pensaran igual, no haría falta que existiera". 

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