Carlos San Basilio: “Queremos que los recursos del fondo europeo de reconstrucción estén disponibles este año”

Afirma que España tiene capacidad financiera para afrontar la crisis y descarta tajante una rebaja del rating. Confía aun así en los instrumentos europeos para aliviar la presión sobre el Tesoro

Carlos San Basilio, Secretario General del Tesoro
Carlos San Basilio, Secretario General del Tesoro

La tarea de Carlos San Basilio (Lugo, 1965) al frente de la Secretaría General del Tesoro ha dado un vuelco radical en los dos últimos meses. La necesidad de financiación del Estado ante la crisis económica provocada por la pandemia se disparará este año a los 297.000 millones de euros, 100.000 millones más de lo estimado en enero, cuando nada hacía pensar que dos meses después iba a estallar la amenaza de una nueva crisis de deuda soberana en la zona euro. El BCE ha parado el golpe, aunque el año se presenta desafiante y plagado de incertidumbre. San Basilio explica en una entrevista presencial cómo está influyendo la pandemia en el coste de financiación del Estado y cuál es la percepción de inversores y agencias de rating del riesgo soberano español.

¿Cómo valora la propuesta de la Comisión Europea para el fondo de reconstrucción?

Va en la buena dirección. Nosotros planteábamos objetivos algo más ambiciosos, tanto en cantidad como en ayudas directas, pero la propuesta de la Comisión se acerca en tamaño, tiene el elemento estratégico y clave de la emisión conjunta y una parte de transferencias muy importante, que es fundamental para conseguir que los países que parten en estos momentos de un mayor nivel de endeudamiento puedan salir de la crisis con unos niveles más manejables, que no hipotequen su crecimiento a largo plazo. Somos positivos en esta primera etapa.

¿Contribuirá el fondo ya este año a aliviar las necesidades de emisión de deuda del Tesoro?

Queremos que se haga lo posible para que los recursos del fondo de reconstrucción europeo puedan empezar a estar disponibles ya este año, más allá de los recursos del SURE. Sería lo ideal. Es fundamental que este instrumento tenga impacto este año y el año que viene y quizá 2022. Es muy pronto para saber de cuánto podremos disponer este año. La Comisión Europea tendrá que emitir en mercado 750.000 millones de euros, y por mucha capacidad crediticia que tenga, que es máxima, y en unos mercados con mucha demanda, le va a llevar un tiempo. Nuestro objetivo en la negociación va a ser acortar plazos y disponer de recursos ya este año.

¿Cuentan entonces con rebajar la previsión de emisión neta de 130.000 millones de euros este ejercicio?

Lo que venga como transferencia no es una vía de endeudamiento sino de ingreso. Entonces, todo lo que nos entrara este año reduciría la necesidad de financiación neta. Lo que venga vía préstamo no nos reduce esa necesidad pero sí la de acudir al mercado por parte del Tesoro. En lugar de obtener esos 100.000 millones netos adicionales vía emisiones de deuda, una parte la obtendríamos del SURE o del fondo de reconstrucción. Sí se va a aliviar la presión para el Tesoro.

"En el Tesoro vemos muy útil tener disponible el MEDE. No creo que pedirlo encareciera el coste de financiación”

¿Por qué se resiste el Gobierno a recurrir el MEDE si se ha eliminado la condicionalidad? ¿Se encarecería el coste de financiación de España por solicitarlo?

En el Tesoro vemos muy útil tener disponible la posibilidad del MEDE. Ya solo que esté ahí permite de algún modo el abaratamiento de los costes de financiación, ya que está claro que si subieran mucho se podría obtener recursos por un volumen considerable, de unos 25.000 millones. No creo que el recurso al MEDE encareciera el coste de financiación. Tenerlo lo abarata y solicitarlo no creo que lo encarezca. Vamos a ver cuáles son nuestros costes de emisión, si se elevaran por encima de lo que consideramos razonable, el MEDE es una vía a considerar.

El coste de financiación ya ha subido ligeramente en el año, ¿cómo ha cambiado el acceso al mercado con la pandemia?

En 2019 el coste de financiación estaba en el 0,2% y ahora en el 0,3%. Pero siguen siendo mínimos históricos que permiten reducir la carga financiera del Estado. Y esta mínima subida ha estado acompañada de un enorme incremento de la demanda, en las subastas y las sindicaciones. Esta situación nos deja muy tranquilos. Claramente España tiene capacidad financiera para afrontar esta crisis, algo que en 2011 y 2012 generaba dudas. Desde marzo ya hemos hecho gran parte del aumento de emisiones que teníamos que hacer y lo estamos haciendo en muy buenas condiciones. Está ayudando que en esta crisis el BCE tuvo una posición clara desde muy pronto, las opciones comunitarias son mucho más constructivas y hay un mayor compromiso desde el primer momento. Es cierto que partimos de niveles de deuda altos pero la vida media es muy larga, lo que nos reduce mucho el riesgo de refinanciación. Partimos de una situación bastante más sólida que nos permite tener este acceso todavía en muy buenas condiciones a los mercados y pensamos que va a ser así durante este tiempo de la crisis.

El papel del BCE está siendo determinante, ¿cuentan con que ampliará su programa de compras de deuda?

Contamos con que el BCE va a mantener su compromiso de evitar la fragmentación financiera en la zona euro, lo ha hecho de forma muy eficaz hasta ahora. Tiene un papel importante y va a seguir teniéndolo. Pero tuvimos ocasión de comprobar y demostrar en la última subasta de deuda a largo plazo que no todo es BCE. Sacamos un bono a 50 años que no es elegible por el BCE y ha salido a niveles muy parecidos a antes de la pandemia.

"Tenemos acceso en muy buenas condiciones al mercado y pensamos que va a ser así durante esta crisis”

¿Cómo espera que sea la segunda mitad del año? El otoño puede ser más exigente en cuanto a la velocidad de tener que emitir deuda y está la posibilidad de un rebrote del virus.

Con el apoyo del BCE y de las políticas de la UE, el acceso a mercado debería seguir siendo parecido al que tenemos ahora. Esto nos permitiría seguir subiendo el grado de intensidad en las emisiones, como hemos hecho en los últimos dos o tres meses. Incluso quizá no tanto, ya que en bonos y obligaciones hemos hecho ya en mayo el 55% del objetivo. El mercado ha digerido muy bien los dos cambios de los últimos meses: unas subastas más grandes, en las que estamos emitiendo 6.000 ó 7.000 millones, y alguna sindicación más respecto a las tres o cuatro de años anteriores. Tenemos mucha confianza en que las próximas sindicaciones que hagamos sean exitosas y tengan mucha demanda. Va a depender del bono que se saque, con un bono a 10 años encuentras siempre más demanda.

¿Qué va a pasar con la carga de intereses? La deuda se va a elevar por encima del 115% del PIB.

Realmente, la mayor parte del pago de intereses es por la deuda que está emitida ya. Lo que estás emitiendo durante este año es a tipos menores que la deuda antigua, con lo que se está abaratando el pago por intereses. Pero es verdad que este año vamos a emitir más, 300.000 millones. Los 100.000 millones de euros adicionales van a tener un impacto muy pequeño en la carga de intereses de este año. Desde luego en bonos y obligaciones nada porque pagan cupón el año que viene. Sí podemos decir que la carga financiera en términos absolutos, con la previsión de emisiones que tenemos y de evolución de mercado, no va a aumentar. Una caída del PIB en términos reales del 9% sí puede hacer que la ratio de intereses deje de descender y se quede en el 2,2% ó 2,5%.

¿Por qué el estímulo fiscal del Gobierno no es mayor? ¿Es prioritario que no aumente la carga de intereses?

Hay que conseguir no desviarse de los objetivos de sostenibilidad de la deuda a medio plazo. Y lo que suponen los intereses sobre el PIB es un elemento fundamental de esa sostenibilidad. Lo que ayuda precisamente a la sostenibilidad de la deuda, y lo hemos hablado con las agencias de rating y los inversores, es una política comprometida y de esfuerzo fiscal este año. Es la forma de recuperar lo antes posible el crecimiento, de forma responsable y ambiciosa a la vez. La respuesta fiscal sí es adecuada y compatible con favorecer la recuperación. Para asegurar la sostenibilidad de la deuda lo primero es el crecimiento. Eso nos ayudará a reducir la ratio de déficit y deuda. Esa es la prioridad. La gestión del impacto de la crisis en los más vulnerables y mantener el tejido productivo para recuperar el crecimiento lo antes posible.

¿Qué efecto tendría en la financiación del Estado una revocación íntegra de la reforma laboral? ¿Por qué es una cuestión tan sensible en el Ministerio de Economía?

Vemos que entre las razones que están apoyando el acceso a mercado del Tesoro español no están solo el BCE o los paquetes de ayudas europeas sino la línea que ha seguido el Gobierno en los últimos años. Una línea de compromiso de reformas casi clavadas con el programa de reformas de la Comisión Europea. En estos últimos dos años el ritmo de descenso de la ratio de deuda sobre PIB se ha acelerado. En 2019 la ratio bajó en 2,1 puntos sobre PIB, el mayor descenso desde que se inició la anterior crisis. No vamos a desviarnos de lo que ha sido nuestra política hasta ahora. Una parte muy importante de la confianza del mercado en España y en el Gobierno es la credibilidad de lo que hemos venido haciendo en los últimos años. Y no nos vamos a desviar.

¿No hay riesgo de que el PIB caiga más de lo previsto este año y las necesidades de financiación sean aún mayores?

Los datos de mayo que tenemos, de movilidad y afiliación, están casi clavados con nuestras previsiones del Programa de Estabilidad. La mejor previsión que podemos dar ahora sigue siendo la misma que cuando anunciamos el cuadro macro. La cifra de 130.000 millones de necesidad de financiación neta se va a aproximar bastante a la cifra de final de año. Es más probable que vayamos a la baja en las emisiones que al alza.

¿Será posible mantener el rating actual? ¿Es realista pensar que no habrá una rebaja?

Creemos que es realista pensar que se van a mantener los rating actuales. No solo por voluntarismo sino por lo que estamos viendo en las agencias de rating en estas semanas. No solo en su relación directa con nosotros sino en sus actuaciones con otros emisores. Ven claro que tienen que evitar un carácter procíclico que generó muchos problemas en la anterior crisis y que la naturaleza de esta crisis es diferente. No está basada en malas políticas que estén aplicando los gobiernos sino en el impacto de un shock externo. Y las políticas de estímulo que se están adoptando son las que esperan las agencias de rating, la Comisión Europea, el FMI, el BCE. No estamos haciendo nada que nos desvíe de lo que ellos consideran que debe hacerse. Lo que sucede es que hay que hacerlo de forma equilibrada y sostenible. Las agencias de rating esperan que con estas medidas el impacto inevitable en el PIB de este año se limite y que tengamos una recuperación más clara el año que viene.

El comodín de los bancos españoles

¿Más presencia en las subastas?. “Ha sido muy destacable la reducción en los últimos años del saldo de deuda pública en manos de la banca, es una evolución sana tanto para los bancos como para el Tesoro. Lo que vemos ahora es un interés por parte de los no residentes muy alto. Para estos inversores la deuda soberana española es una opción y en la medida en que los no residentes salen puede suponer que suban las rentabilidades y sea más interesante para el inversor doméstico”, señala San Basilio.

Margen para comprar más. “España tiene un sector financiero potente que refuerza la sostenibilidad de la deuda, no dependemos del inversor no residente. La banca tiene una buena posición de partida para, si lo considera interesante, reforzar sus posiciones en deuda”.

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