Sanofi encuentra en las M&A la cura para la metedura de pata de su CEO

Los inversores desconfían pero con la venta de Regeneron tendrá potencia para comprar

Junta de Sanofi en 2018.
Junta de Sanofi en 2018. AFP

El consejero delegado de Sanofi, Paul Hudson, no va a dejar que un pequeño alboroto por el Covid-19 lo desvíe de su camino. El fabricante de medicamentos francés va a vender una participación de 13.000 millones de dólares en la empresa biotecnológica estadounidense Regeneron Pharmaceuticals, lo que le dejará un balance prístino para hacer adquisiciones e invertir en nuevos medicamentos. No está mal tener ese problema en medio de una pandemia global.

La decisión de vender la mayor parte de su 20,6% en Regeneron no está vinculada al coronavirus. Hudson lo insinuó por primera vez en diciembre. Pero indica que se ha desen­tendido rápidamente del alboroto provocado cuando con sinceridad sugirió que Estados Unidos podría tener la primicia de una nueva vacuna para el Covid-19, enojando al Gobierno francés. Y su sentido de la oportunidad es bueno: las acciones de Regeneron han subido un 85% en los últimos 12 meses.

La venta pondrá fin a una de las incursiones más exitosas de las grandes farmacéuticas en la inversión biotecnológica, aunque Sanofi seguirá teniendo una pequeña participación. El precio de las acciones de Regeneron ha subido más del 2500% desde 2007, cuando Sanofi incrementó su participación hasta el 19%, que luego elevó aún más. Entre los superventas desarrollados se encuentra el tratamiento para la dermatitis Dupixent, que Citigroup estima que podría generar ventas anuales de 11.000 millones de dólares.

Aun así, la salida tiene sentido. Las acciones de Sanofi se han quedado atrás en los últimos años, por culpa de la caída de los precios de los medicamentos para la diabetes, y de una deslucida cartera. A finales de 2019, Hudson anunció un plan para adelgazar, reducir los costes e invertir. Regeneron, con un valor de 64.000 millones de dólares, es probablemente demasiado grande para adquirirla directamente, lo cual deja a Sanofi con una incómoda participación del 20,6% en una compañía que no puede controlar. En su lugar, Hudson puede canalizar las ganancias en nuevos medicamentos, como potenciales vacunas para el coronavirus, y empresas.

Eso significa más riesgo para los inversores. Hudson ha insinuado que Sanofi podría buscar fusiones por valor de hasta 5.000 millones de dólares. Podría comprar en áreas candentes como la oncología, o en sectores más especializados como las enfermedades raras y la terapia genética.

Sin embargo, con el dinero de la venta, la deuda neta de Sanofi podría desaparecer para 2021, según los datos de Refinitiv, lo que aumentaría la presión para hacer adquisiciones. La trayectoria de Sanofi es inestable: recientemente amortizó la compra por 12.000 millones de dólares de Bioverativ (bioterapias para la hemofilia), ejecutada por el predecesor de Hudson.

Las acciones de Sanofi están valoradas en solo 13 veces las ganancias futuras, por debajo del promedio farmacéutico de unas 15 veces según los datos de Refinitiv, lo que sugiere que los inversores siguen desconfiando del valor. Al menos, Hudson tiene ahora suficiente potencia de fuego para ejecutar su plan.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías