La fusión O2-Virgin Media recuerda a la era anterior a la pandemia

Valoraciones jugosas, ahorros razonables y una gran cantidad de deuda extra sugieren un mundo previrus

Tienda cerrada de O2 en Londres, el 4 de mayo.
Tienda cerrada de O2 en Londres, el 4 de mayo. AFP

Para ser un niño nacido en la era del Covid-19, la última llegada al paisaje de las telecomunicaciones de Gran Bretaña es notablemente intachable. La fusión de 31.400 millones de libras (35.800 millones de euros) confirmada el jueves entre la operadora de banda ancha fija Virgin Media, de Liberty Global, y la de telefonía móvil O2, de Telefónica, se remonta a la era prepandémica. Valoraciones jugosas, ahorros de costes razonables y una gran cantidad de deuda extra sugieren un mundo que no se ha visto demasiado afectado por el coronavirus.

Una gran diferencia es que el bebé se gestó completamente por vídeo. Es un saludable respaldo a los servicios de comunicaciones de alta velocidad que proporciona. La ausencia de reu­niones cara a cara también ha significado que los banqueros y los abogados pasaran menos tiempo en aviones o moviéndose a escondidas por los vestíbulos de los hoteles.

El virus ha dejado las valoraciones intactas. La joint venture 50-50 valora O2 en 7,5 veces el ebitda del año pasado. Es una prima respecto a su rival británico Vodafone, y también supera el múltiplo de siete veces de O2 durante su infructuosa oferta de 2016 para unirse con su rival Three, propiedad de CK Hutchison.

Virgin Media está valorada en un múltiplo de poco más de nueve veces el ebitda, muy por encima de las históricas 7,5 veces a las que cotiza su matriz estadounidense.

El apalancamiento ayuda a apilar deuda. El negocio combinado pedirá prestados 6.000 millones de libras (6.900 millones de euros) extra, además de los 11.300 millones (12.900 millones) de deuda que Virgin Media aporta a la empresa. Ello permite al consejero delegado de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, extraer 5.700 millones de libras (6.500 millones de euros) en efectivo, de los cuales algo menos de la mitad es un pago compensatorio para equilibrar la propiedad conjunta con la empresa estadounidense de John Malone, el Vaquero del Cable.

Si se añaden 430 millones de libras (490 millones de euros) de ahorro de costes anuales -razonable, a menos del 5% de los costes operativos y de capital combinados-, la deuda neta de la empresa será de 4,4 veces el ebitda del año pasado. Sin embargo, como ninguna de las dos compañías matrices consolidará su participación en ella, esos préstamos no aparecerán ni en el balance de Telefónica ni en el de Liberty Global.

Con un ebitda combinado de 3.700 millones de libras (4.200 millones de euros), la joint venture debería tener el ancho de banda necesario para financiar los 2.000 millones (2.300 millones) de inversión anual en la rezagada infraestructura de banda ancha del Reino Unido.

Pero su deseo de mantener un alto apalancamiento (y las históricas pérdidas fiscales de Virgin Media) significa que fluirá poco a las arcas del Gobierno. La pregunta sigue siendo si un acuerdo concebido antes de la pandemia prosperará en un mundo posconfinamiento.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías