Se abre una dura temporada de resultados para los bancos de EE UU

Los inversores deberán estar atentos a aspectos como la forma de contabilizar los préstamos de la crisis

Wall Street, el pasado 18 de marzo.
Wall Street, el pasado 18 de marzo. AP

¿Recuerdan cuando los resultados de los bancos eran bastante predecibles? Hasta hace poco, los grandes prestamistas ofrecían pocas sorpresas en sus resultados trimestrales, más allá de algún extraño bache en el trading. La calamidad económica causada por el Covid-19 ha dado un vuelco esta relativamente acogedora coexistencia. Los inversores tendrán que estar en plena forma intelectual ante los resultados de los bancos estadounidenses que se empiezan a publicar hoy.

JP Morgan ha establecido un modelo

En su carta a los accionistas a principios de la semana pasada, el jefe de JP Morgan, Jamie Dimon, dio un avance del efecto de la pandemia en el megabanco. Considera que una caída del 34% en el PIB de EE UU este trimestre y un 14% de desempleo a finales de año erosionarían las ganancias y los 17.000 millones de dólares de capital, pero aun así dejarían al prestamista decentemente capitalizado. Y el dividendo seguiría intacto.

Esto lleva a una pregunta que la mayoría de los bancos de EE UU acabarán por responder: ¿qué pasa con el pay­out trimestral? Para la mayoría de ellos, es solo alrededor de un tercio de las ganancias, de todos modos. Muchos bancos europeos, para los que es una mayor parte de los ingresos netos, ya han recortado sus dividendos.

Dimon también aludió a un punto positivo que otros bancos pueden corroborar: JP Morgan tuvo un trimestre récord en la suscripción de deuda de grado de inversión.

Habrá flashbacks de 2008

Es decir, los inversores deben empezar a mirar de nuevo los balances. La crisis financiera mundial significó que se necesitara saber cuánto efectivo tenía cada banco para hacer frente a la escasez de liquidez, cuántos préstamos apalancados podía tener una entidad y cuántas inversiones difíciles de valorar, conocidas como activos de nivel 3, tiene un prestamista. Lo más probable es que este apartado haya crecido desde el final del trimestre.

También está la cuestión de qué pasa si los clientes se apresuran a adquirir préstamos. Dimon, en su misiva para accionistas, dijo que los clientes de JP Morgan ya se habían embolsado 50.000 millones de dólares, casi una quinta parte de la cantidad que el banco cree que crecería su balance en una crisis. La gran pregunta de cuánto en total es responsable cada banco, cuánto margen de maniobra tienen los bancos para negarse a entregar el dinero, y cuántas solicitudes para aprovechar estas líneas de crédito ya han rechazado.

El primer trimestre no importa mucho

Los grandes bancos terminaron 2019 con un alto nivel en cuanto a trading: Morgan Stanley duplicó sus ingresos de renta fija, mientras que los de JP Morgan crecieron un 86% interanual. Esta vez, solo grandes anomalías en relación con sus pares merecerán mucha atención. Ello se debe a que los inversores estarán alerta a cualquier fallo en la gestión del riesgo que pueda causar estragos mientras continúa la crisis del Covid-19. Muchos recuerdan con escalofrío al exjefe de finanzas de Goldman Sachs, David Viniar, culpando a “25 desviaciones estándar, varios días seguidos” de la implosión de varios hedge funds de Goldman en 2007.

...pero los préstamos para la crisis sí

Los bancos están ofreciendo todo tipo de ayuda a clientes minoristas y corporativos. Abundan las moratorias. El CEO de Wells Fargo, Charlie Scharf, es uno de los que se compromete a no considerar vencidos los préstamos durante 90 días. Eso es lo correcto para la gente con problemas para pagar, pero ¿cómo cambia eso la forma de contabilizar esos préstamos en los libros de los bancos? ¿Significa que los préstamos tóxicos parecerán estar bajos y luego aumentarán? ¿Y qué efecto tiene eso en el capital?

No es solo una pregunta para EE UU. Los bancos centrales y los Gobiernos de todo el mundo han prometido billones de dólares en una multitud de planes para ayudar a mantener a la gente, las empresas y las economías a flote durante las cuarentenas. Si bien es cierto que se pueden cobrar comisiones por hacer préstamos de crisis, también existe la presión de exhibir virtud. Wells Fargo ya ha prometido renunciar a cualquier comisión, para no parecer que se beneficia de la angustia de otros. El hábito puede ponerse de moda.

Es momento para ser frugal

Los costes bancarios -típicamente medidos como porcentaje de los ingresos en lo que se conoce como ratio de eficiencia- son siempre foco de atención. Esta vez hay una urgencia añadida. ¿Cómo de rápido pueden los prestamistas recortar los gastos antes de tener que despedir a empleados? ¿Cuáles son las vacas sagradas? JP Morgan, por ejemplo, se enorgullece de no haber recortado su inversión en nuevos productos, tecnología y similares durante la última crisis.

También está la espinosa cuestión de la remuneración de los ejecutivos. Claro, paquetes como los 31 millones de Dimon, o los 27 millones del jefe del Bank of America, Brian Moynihan, son una gota en un vaso de agua en comparación con los costes generales de sus entidades. Pero con la economía postrada y el desempleo disparado, los paquetes generosos parecen desafinar. Los británicos HSBC y Standard Chartered han recortado los bonus en efectivo; algunos jefes de bancos europeos están renunciando a grandes fracciones de su sueldo. Hacer gestos desinteresados ahora podría pagar dividendos más adelante.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías