Precipitación y dudas sobre las actividades afectadas y ante los desplazamientos

Las empresas usaron la moratoria de un día para organizar ayer los cierres y el Gobierno gestiona garantizar la movilidad de los retenes mínimos

Vista de unas obras en València.
Vista de unas obras en València.

"Caos”, “precipitación”, “desconcierto”, pero sobre todo “dudas, muchas dudas”. Estas eran las palabras que se escuchaban ayer en decenas de miles de empresas españolas en las que tanto los trabajadores como los empresarios se dirigieron a las organizaciones patronales y sindicales para preguntar si estaban afectados por el endurecimiento de las medidas de cese actividad aprobadas en la medianoche del domingo. La gran duda era si esos empleados dejaban de acudir a sus puestos desde hoy y hasta el 9 de abril.

El Gobierno tuvo en principio la intención de prohibir a los trabajadores de las actividades no esenciales ir a trabajar dese ayer, pero finalmente permitió una moratoria de 24 horas para que las empresas pudieran organizar ayer el cierre de sus centros de trabajo y encargar, donde fuera posible, el trabajo a distancia de todos o parte de sus trabajadores.

Así, las fuentes sindicales y empresariales consultadas aseguraban ayer que la mayoría de las empresas afectadas usaron de alguna forma esta moratoria y sus trabajadores acudieron a sus empleos para hacer un cese ordenado de la actividad.

Esto ha ocurrido mayoritariamente en el sector de la construcción y las ingenierías, por ejemplo, donde todas las obras que no estén relacionadas con el mantenimiento de centros sanitarios o similar deben de parar desde hoy, ya que estos servicios no se pueden prestar a distancia y no están dentro de los esenciales. “La gente fue ayer a las obras para ordenar y recoger el material, y cerrar de forma segura toda actividad”, explicaban ayer desde el sindicato UGT.

Si bien consideran que dichos cierres están siendo algo “caóticos” porque apenas 24 horas para llevarlos a cabo es muy poco tiempo, indican fuentes de esta central. En algunos sectores industriales la medida fue más polémica, según coincidían ayer los sindicatos. Fue el caso, por ejemplo, de los hornos de Arcelor o los hornos eléctricos del Alcoa. Estas actividades nunca paran por el elevadísimo coste que supondría ponerlas de nuevo en funcionamiento, explican los sindicatos. De ahí que las empresas afectadas tuvieran ayer que diseñar planes de mantenimiento con retenes mínimos de plantilla, tal y como prevé el real decreto. La propia ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, instó ayer a que se establecieran dichos retenes para garantizar que ese tipo de industrias no pararán.

Sin embargo, desde la patronal de la pequeña y mediana empresa (Cepyme) advertían ayer que los problemas de interrupción de la actividad no se dan solo en la gran industria. Así, las quejas del sector industrial y de construcción secundario no se centraban tanto en los costes salariales del permiso retribuido recuperable, sino mas en el hecho de tener que parar la actividad pero tener que seguir pagando los alquileres de la maquinaria y bienes de equipo que emplean.

“Las cadenas de montaje para fabricar un frigorífico, por ejemplo, no se pueden parar de la noche a la mañana, se debe vaciar esa cadena y eso no se hace en 24 horas, que es el plazo que ha dado el Gobierno”, explicaban desde esta patronal. Estas mismas fuentes añadían que la mayoría de las obras de ingeniería y construcción al aire libre no pueden asegurarse para quedar cerradas quince días en tan poco tiempo, ni dejar paralizada determinada maquinaria como tuneladoras, sin que sufran desperfectos.

Pero ayer surgieron también otros problemas en el primer día de la “hibernación” económica, como la acreditación para los desplazamientos de algunos colectivos cuya pertenencia a actividades esenciales no quedaba clara en el decreto aprobado por el Gobierno. Fue el caso, por ejemplo, de los representantes sindicales, o determinados transportistas. Ante esto, el Ministerio de Transporte anunció una orden ministerial con un formulario para garantizar los desplazamientos de estos trabajadores, indicaron desde UGT.

Si bien, la secretaria de Acción Sindical de CC OO, Maricruz Vicente, aseguró que la implantación del nuevo permiso retribuido recuperable, “no está generando demasiados problemas”. Y añadió que incluso numerosas empresas que no se habían acogido a ERTE pero estaban preocupadas por continuar con su actividad sin poder garantizar la seguridad de sus empleados en materia de contagio por coronavirus, “han podido mandar a sus trabajadores a casa, para que recuperen después estos días”.

Prosiguen las críticas

En medio de estas circunstancias ayer siguieron lloviendo las críticas de los representantes empresariales al Ejecutivo por este endurecimiento de las medidas laborales el viernes y el domingo pasados. El presidente de la gran patronal, CEOE, Antonio Garamendi, aseguró que “si se produce un cierre gubernamental de la actividad y a la vez te prohíben despedir, lo único que te queda es cerrar”.

Pero Díaz fue tajante ante las quejas empresariales y descartó un retraso o disminución del pago de impuestos para mantener fuerte el gasto público extraordinario. Y pidió a las grandes empresas sacrificios, “como los que están haciendo los trabajadores”.

 

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