Necesidad urgente de un plan para salvaguardar la economía

Es vital comprometer al sector público, a través del ICO o de algún fondo creado al efecto, para que la liquidez fluya por el sistema

El Consejo de Ministros aprobó este fin de semana la declaración del estado de alarma en España con un decreto deficiente en el tiempo, en el fondo y en la forma. Y además, no fue capaz de anunciar medidas contundentes para evitar una avalancha de despidos y cierres de empresas ni prevenir un estrangulamiento del crédito que haga que el impacto económico de la crisis del coronavirus se traduzca en una recesión intensa y duradera.

El Gobierno ha tardado en actuar y, pese a ello, ha publicado un decreto que parece improvisado, lleno de errores, contradicciones, lagunas legales, paradojas absurdas y amplios márgenes de interpretación. Ello es fruto de la complejidad del asunto a abordar, sin duda, pero también de una deficiente y preocupante técnica legislativa, de modo que el decreto no arroja seguridad jurídica de ningún tipo para los ciudadanos. La elección de los establecimientos que pueden y no pueden abrir y las actividades que se pueden o no realizar en la calle tampoco es del todo afortunada. En todo caso, la población parece ir más allá de la deficiente regulación y ha entendido mayoritariamente el mensaje de prevención ahora que el Gobierno ha pasado de animar a ir a manifestaciones a pedir a la gente que se quede en casa.

Falta, sin embargo, un plan económico. Mientras Alemania se ha lanzado a movilizar 500.000 millones de euros en garantías públicas para evitar un colapso de la financiación, en España por ahora solo se han aprobado tímidas moratorias de pagos a Hacienda. El Gobierno ha anunciado que mañana aprobará más medidas. Es un anuncio que llega más tarde de lo deseable, pero si las medidas son las adecuadas pueden amortiguar la “emergencia económica” que el propio Pedro Sánchez ha reconocido que existe.

Es vital comprometer al sector público, a través del Instituto de Crédito Oficial o de algún fondo creado específicamente al efecto, para que la liquidez fluya por el sistema económico. Empresas y bancos lo requieren. La barra libre del BCE solo llegará a la economía si los bancos no se juegan su propia viabilidad al movilizar esos recursos. La flexibilización de los expedientes de regulación temporal de empleo que han reclamado patronal y sindicatos también es muy importante. Es vital también condicionar parte de las ayudas y de las facilidades para el ajuste a la preservación del empleo a largo plazo, cuando se supere la emergencia sanitaria. Ahora no es momento de tener miedo al déficit público, es momento de actuar con decisión y valentía, de ayudar a las empresas a mantener su viabilidad y a los trabajadores a sobrellevar la pérdida de empleo.