Meliá diseña un cortafuegos para blindar España, México y República Dominicana

El 88% del beneficio de la hotelera procede de esos tres países. Reconoce un impacto negativo en Italia y China.

Meliá diseña un cortafuegos para blindar España, México y República Dominicana

Meliá cruza los dedos para que la gestión de la crisis del coronavirus sea exitosa en China e Italia, los dos mercados más afectados en la actualidad, y que el impacto en otros países sea menor con el fin de que la industria turística no sufra un parón similar al que está viviendo en el primer trimestre.

China, el país donde se originó la expansión del coronavirus, sigue siendo un mercado de futuro para Meliá. En la actualidad cuenta con cinco hoteles, que permanecen abiertos prácticamente vacíos desde que arrancó la crisis a finales de enero y reportan pérdidas a la compañía. En concreto, la actividad hotelera en el gigante asiático arrojó perdidas antes de impuestos por valor de 91.000 euros, según las cuentas consolidadas de la compañía.

En la presentación de resultados, realizada a finales de febrero, la hotelera ya confesaba que la crisis sanitaria en China iba a tener un impacto en el primer trimestre de 2020. “La industria turística en China se encuentra, a fecha de hoy, paralizada y a la espera de que las medidas implantadas causen el efecto deseado. Si eso se produce, el retorno a la normalidad podría ser relativamente rápido en base a la experiencia en la lucha contra brotes similares en el pasado”, recalcaba. Una mejoría que puede ser clave para las tres grandes aperturas que tiene previstas para el segundo y tercer trimestre de este año: dos Gran Meliá (Chengdu y Zhengzhou, con 268 y 388 habitaciones, respectivamente) y un Meliá en Chongquing, con 230 habitaciones.

El cerrojazo de Italia si que puede tener un impacto directo. Es el cuarto país que más beneficios deja a la hotelera, con 5,3 millones antes de impuestos, tras España, México y República Dominicana, y es el país del mundo en el que obtiene mayor rentabilidad y mejores precios. En 2019, Meliá logró un precio medio en sus hoteles en todo el mundo de 122 euros por habitación y un beneficio de 86,9 euros. En los seis hoteles que tiene en Italia, el precio medio es de 216,5 euros, el más alto de todos sus inmuebles, y el beneficio es de 155 euros, también el más elevado. Tres de ellos están en Milán, uno en Roma, otro en Génova y otro en Capri, todos ellos bajo mínimos por el cierre de frontera decretado por el Ejecutivo italiano. En los resultados de 2019 ya se mostraba cautelosa “con respecto al desempeño de los hoteles en Milán debido a las últimas noticias sobre la crisis de coronavirus”.

Pero el principal temor de la hotelera es que la crisis del coronavirus mute a global y provoque cancelaciones masivas de viajes ante el temor a ser infectado. Ese miedo fue el que le llevó a impulsar el pasado 2 de marzo una venta express de 72 horas que, bajo el lema “Que nada pare tus vacaciones”, ofrecía viajes con cancelaciones gratuitas hasta 24 horas antes y descuentos del 45% para alojarse en los hoteles de la cadena. Aportando estas facilidades, la cadena quería asegurar una buena temporada alta y crear un cortafuego para sus tres mayores mercados: España, México y República Dominicana. Más de la mitad del beneficio de la firma procede de España (71,5 millones antes de impuestos), seguido por México (37,5 millones) y República Dominicana (17,7 millones).

La acción se desploma a niveles de 2012

En febrero de 2018, Meliá presentó un resultado neto de 129 millones, correspondiente al ejercicio de 2017, lo que suponía el más alto de su historia y un 28% más elevado que doce meses antes. Los mercados recibieron los resultados con fuertes subidas y la acción de Meliá superaba los 12 euros, con una capitalización bursátil cercana a los 2.600 millones de euros. Dos años después, la fotografía es completamente diferente: la acción ya ha bajado de los 5 euros, en mínimos desde 2012, y la capitalización bursátil apenas supera los 1.100 millones.

Para intentar reanimar la acción y el apetito de compra, la compañía inició en noviembre un programa de recompra, que vence en junio, y con el que pretende engordar con 60 millones la autocartera para posteriormente amortizarla, lo que supondrá una retribución adicional al accionista.

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