Salvador Mas: “En Terra era multimillonario en ‘stock options’ y hasta actuaba Shakira”

Ha dirigido dos exitosas empresas de tecnología financiera, que acabó vendiendo a BME y Allfunds P; acumula 20 años de trayectoria en la sala de máquinas de la industria bancaria

Salvador Mas, responsable de negocio digital de Allfunds Bank
Salvador Mas, responsable de negocio digital de Allfunds Bank

Pocas personas en España conocen tan a fondo los entresijos de la industria de la gestión de activos como Salvador Mas (Valencia, 1975). El máximo responsable del negocio digital de Allfunds Bank ha vivido varias vidas profesionales durante sus 20 años de trayectoria. Ha fundado tres compañías. Ha sido protagonista del auge y caída de las puntocom. Ha tenido que lidiar con grandes grupos. Su gran baza ha sido saber ofrecer al sector lo que necesitaba en cada momento. Su reto ahora es ayudar a la plataforma de compraventa de fondos Allfunds a consolidar su liderazgo en toda Europa.

Comenzó su trayectoria en Invertia.com, un portal de noticias financieras...

Sí, la fundamos en 1999, y muy pronto la vendimos a Terra. Fue un año maravilloso. Vivimos la burbuja puntocom desde dentro. Había dinero a espuertas. Terra era la segunda empresa que más valía de España. Más que Repsol. Desde que Terra salió a Bolsa, se revalorizó un 1.000% en tres meses.

¿Qué hacía en Invertia?

Fui redactor. Hacíamos comentarios de Bolsa en tiempo real. Teníamos muchos seguidores. Había poca competencia, y Terra en España era sinónimo de internet. También llevaba la parte comercial. Hablaba con bancos y cajas para que metieran publicidad.

Cuando estuve en BME había poco espíritu innovador. Para algunas cosas eran como un ministerio

¿Cómo fue la experiencia en Terra?

Yo venía de ser becario. Y a los pocos meses me había convertido en multimillonario, aunque en stock options. Tenía 25 años y unos 300 millones de pesetas [casi 2 millones de euros]. Durante dos años no podíamos vender esas opciones. Cuando ya pudimos hacerlo, la burbuja había pinchado y no valían nada. Las acciones cayeron de 156 euros a cinco euros en un año. En los tiempos de auge, el dinero caía del cielo. Cualquier empleado tenía una tarjeta American Express y había fiestas para la plantilla en las que actuaba Shakira.

¿Qué pasó después?

Me ficharon como director de negocio digital de Banco Urquijo-KBL. En ese puesto me di cuenta de lo atrasada que estaba toda la banca europea en cuestión tecnológica. A los pocos meses decidí iniciar mi propio proyecto y fundar Openfinance. Con esta empresa estuve de 2002 a 2013, y la acabé vendiendo a BME.

Es un sueño estar en Allfunds. Tenemos acceso a más de 600 gestoras a las que ofrecer servicios de valor añadido

¿Qué ofrecían?

Hacíamos software para entidades financieras, sobre todo cajas de ahorros. Necesitaban generar muchos informes para sus clientes, especialmente para los de banca privada. Estaban muy verdes en materia de reporting. También nos vino bien la llegada de Mifid I, que obligaba a los bancos a hacer test de conveniencia a sus clientes.

La venta a BME fue complicada...

Sí. Digamos que había poco espíritu innovador. Era una empresa que era un auténtico monopolio, por lo que le costaba pasar a un entorno de competencia. Para algunas cosas era como un ministerio. No supieron preservar el dinamismo de una startup como Openfinance.

Y unos años después volvió a la carga con Finametrix...

Después de un año sabático en Estados Unidos, que me permitió hacer algunos cursos en el MIT y conocer las últimas tendencias en tecnología financiera, decidí empezar a colaborar con esta empresa. En 2015 tomé una participación mayoritaria y me convertí en consejero delegado. Nuestro principal producto fue gestionar el trámite de registro digital en las gestoras de fondos. Firmas como AzValor o Magallanes nos contrataron, y les dimos muy buen servicio. El cliente quiere cada vez una contratación más sencilla e instantánea.

¿Por qué decidió vender tan pronto a Allfunds?

Sigo siendo el consejero delegado de Finametrix y, para nosotros, ha sido un sueño formar parte de Allfunds. Tenemos acceso a más de 600 gestoras de todo el mundo, a las que queremos ofrecerles nuevos servicios de valor añadido. Las sinergias están funcionando muy bien. En gran medida, porque han respetado la cultura corporativa.

¿Han aumentado la plantilla?

Sí, la plantilla de Finametrix ha crecido. Aunque, hoy por hoy, Finametrix está plenamente integrada en Allfunds Digital. Con una plantilla total de unas 90 personas. La digitalización de Allfunds va muy en serio.

¿Finametrix mantiene la sede en Valencia?

Sí. Los ingenieros están en Valencia y todos los fundadores éramos de allí. También ocurrió con Openfinance. Desarrollar empresas con ingenieros en Madrid o Barcelona es muy complicado. Hay mucha competencia. El empleado siempre está pensando en cambiarse, a una consultora, a una multinacional... En Valencia es más raro que te roben empleados.

Allfunds es una gran compañía tecnológica, pero desconocida…

La conocen quienes la tienen que conocer. Las firmas de gestión de activos, desde Londres a Shanghái. Tras las últimas adquisiciones, vamos a superar el billón de euros de activos intermediados.

¿Ha afectado a Allfunds el estrechamiento de márgenes?

Es cierto que bajan las comisiones de los fondos, hay más gestión pasiva… Pero nosotros vemos potencial de crecimiento en negocios no ligados a los márgenes, como los de soluciones tecnológicas o análisis de datos. También podemos analizar qué fondos pueden funcionar en determinado mercado; asesorar sobre cómo tener éxito en el lanzamiento de un fondo. Todos estos servicios irán creciendo. Allfunds está en una posición única para hacerlo, porque puede aprovecharse de un efecto red: es difícil para una gestora vivir fuera de esta plataforma.

¿A qué amenazas se enfrenta Allfunds?

Creo que la única amenaza real es el blockchain, en la medida que pueda suponer una descentralización en la comercialización de productos financieros. Es una tecnología que supone el fin de las cámaras de contratación. Una gestora podría abrir un blockchain y cualquiera contratar por ahí.

¿Le parece preocupante el peso que está alcanzando la gestión pasiva?

Hay un efecto colateral del crecimiento de las grandes gestoras de fondos pasivos, como Vanguard, BlackRock… Controlan una parte muy importante de muchas compañías. Pero, hoy por hoy, no influyen casi nada en las empresas que compran. En la economía actual pesan tanto las economías de escala que el más grande se lo va quedando todo. Esto habrá que regularlo.

Normas
Entra en El País para participar