Valle de Cocora, donde crecen las palmeras más altas del mundo

El árbol nacional de Colombia llega a superar los 60 metros de altura

Salento, Colombia
Paseo a caballo por uno de los caminos del parque.

En Colombia, la naturaleza impresiona. En un país repleto de paisajes mágicos, el valle de Cocora, donde crecen las palmeras más altas del mundo, sobresale sobre todos los demás. El río Quindío atraviesa este lugar encantado, situado en la cordillera central de los Andes colombianos.

El paisaje de este enclave, hábitat de la palma de cera, el árbol nacional de Colombia, es verdaderamente extraordinario. Este árbol, que llega a alcanzar los 60 metros, crece a una altitud de entre 1.500 y 3.000 metros sobre el nivel del mar.

La palma de cera se encuentra a una altitud de más de 2.000 metros

Sorprende ver palmeras, más propias de zonas costeras mucho más cálidas, a esta altura. El panorama, con mil tonalidades de verde y estos árboles gigantes, espigados y aparentemente frágiles elevándose a las alturas y rodeados de una neblina casi permanente, es una de esas imágenes que se quedan grabadas para siempre. Por momentos, la escena parece irreal.

Hay que doblar mucho el cuello para mirar hacia arriba cuando se tiene cerca uno de estos gigantes, que en Cocora se cuentan por miles. De hecho, se trata de la mayor concentración que hay en el mundo.

Escena en la calle principal de Salento.
Escena en la calle principal de Salento.

La entrada más accesible al valle es desde Salento, población del eje cafetero. De la plaza principal de esta colorida localidad salen diariamente los ­Willys, el transporte local, los viejos jeeps que recorren desde antaño las plantaciones cafeteras, hacia la base del valle de Cocora, a poco más de 10 kilómetros.

Senderismo

Para hacer senderismo en el valle hay un recorrido circular de unos 12 kilómetros, con un desnivel de 550 metros, que se puede completar en cinco o seis horas, aunque existen variantes más cortas. También están disponibles caballos que se arriendan en la aldea para dar pequeños paseos. La ruta parte del pueblo de Cocora y asciende hasta casi 2.680 metros de altura.

Este circuito llega hasta la Reserva Acaime, donde se encuentra la casa de los colibríes, que acuden a los bebederos sin preocuparse de la presencia humana, lo cual permite observar de cerca el continuo aletear de estos inquietos pájaros; también pasa por la Finca la Montaña, inmersa en una frondosa vegetación tropical, y atraviesa caminos, puentes de madera colgantes, riachuelos, cascadas, bosques, montañas con miradores que dan vértigo…

El río Quindío atraviesa este lugar encantado en los Andes colombianos

Para alcanzar la cota más alta hay que superar una subida algo dura que tiene su recompensa en forma de panorámica general del valle. ¡Es sencillamente espectacular!
La principal característica de esta singular palmera, además de su altura, es que su tronco rezuma una especie de cera que se utilizaba para elaborar velas. En su momento, esto provocó la tala de muchos ejemplares para su aprovechamiento.

Por fortuna, el Gobierno de Belisario Betancur, reconociendo la importancia de este árbol autóctono, lo declaró especie protegida en los años ochenta del siglo XX. Sin embargo, la especie sigue amenazada. En primer lugar, por el ganado, que se come los brotes de la palmera junto con el pasto. Y, en segundo lugar, por la deforestación, que hace que las palmeras que se alzan majestuosas en tierras de Quindío estén demasiado expuestas al sol. Hoy están protegidas como Patrimonio de la Unesco en el marco del Paisaje Cultural Cafetero de Colombia.

Los Nevados

El valle de Cocora es también puerta de entrada al Parque Nacional Natural Los Nevados, por donde vuelan los excelsos cóndores. La altura de más 4.000 metros sobre el nivel del mar concede a este lugar una vegetación que no se encuentra en ningún otro, con múltiples y complejos ecosistemas, y plantas y lagunas que parecen de ensueño escondidas entre sus cumbres. Aquí se encuentra el Nevado del Ruiz, el más septentrional de los volcanes activos del cinturón volcánico de los Andes. Pero este es un viaje para otro momento...

Consejos

Recorrido por el valle.
Recorrido por el valle.

Cuándo. El valle de Cocora se puede visitar en cualquier época del año. Es primavera casi de forma permanente, con una temperatura media anual de 15 grados. No obstante, debido a su altitud y al hecho de que los vientos que entran por el Pacífico quedan retenidos por la cordillera andina, se crea un ecosistema con un clima muy húmedo, llueve a diario y es habitual encontrar las palmas rodeadas de neblina.

Cómo. No hay que olvidar que puede llegar a hacer fresco. Es conveniente llevar chaqueta y un impermeable, calzado cómodo y agua. Algo de comida para picar tampoco está de más, si bien en el pueblo hay restaurantes y cafés.

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