Los fondos de cohesión y la PAC encallan las primeras negociaciones

La agricultura española perdería unos 925 millones de euros anuales

La canciller alemana, Angela Merkel, saluda al presidente de España, Pedro Sánchez, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, este jueves en Bruselas.
La canciller alemana, Angela Merkel, saluda al presidente de España, Pedro Sánchez, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, este jueves en Bruselas. REUTERS

La salida del Reino Unido de la Unión Europea ha dejado un agujero en el presupuesto comunitario que oscila entre los 60.000 y los 75.000 millones de euros para los próximos seis años. Este jueves, los líderes europeos se reunieron en Bruselas para negociar el próximo Marco Financiero Plurinacional (MFP), que entrará a funcionar, a priori, en 2021, con intención de cubrir el periodo presupuestario hasta 2027. Con la marcha de Reino Unido, la Unión ha perdido a uno de sus principales contribuyentes, y ahora toca solventar la situación: o bien los miembros ponen más dinero para compensar un agujero que ronda los 12.000 millones anuales, o se asume que las partidas serán más restringidas.

La delegación española, capitaneada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajó hoy a Bélgica con la intención de mantener el mismo nivel presupuestario que en el marco anterior, con un saldo positivo para el país que supera los 2.000 millones de euros por ejercicio, según datos de la Comisión Europea. Los principales frentes se encuentran en los fondos de cohesión comunitarios y en la Política Agrícola Común (PAC), de la que España es el segundo mayor beneficiado, solo por detrás de Francia.

No será fácil conseguir el objetivo, y Sánchez, antes de comenzar un encuentro que se prevé más duradero y tenso de lo normal, ya aseguró, en suelo belga, que el borrador que ha puesto sobre la mesa Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, es “muy decepcionante”, por lo que las negociaciones “probablemente sean largas y complejas”, alargándose a los “próximos días y semanas”. Michel ha pedido a los líderes europeos que dejen libre este fin de semana en sus agendas para cerrar el acuerdo cuanto antes. No obstante, son varias las voces que advierten de que el proceso ya empieza tarde, por lo que peligran los plazos pensados para 2021, e incluso las partidas presupuestadas para 2022.

El documento preliminar de Michel plantea un recorte del 12% y el 14% en los fondos de cohesión y en las partidas de la PAC, respectivamente. El plan fija el gasto en 1.094.800 millones de euros, el equivalente al 1,074% de la renta nacional bruta (RNB) conjunta. La cifra supone una caída respecto al 1,16% que representó el periodo anterior (2014-2020), así como al 1,11% que pide el Ejecutivo comunitario y al 1,3% que reclama la Eurocámara.

Este jueves, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), en plena guerra por los precios del campo, alertó en un comunicado que en caso de que se cumpla el borrador planteado por Michel, la agricultura española perderá 925 millones de euros anuales, con “un fuerte descenso del gasto agrario en términos reales (-14,1%)”, que será “más drástico en el desarrollo rural (-24%) que en el capítulo de ayudas directas de la PAC (-10,1%)”. Este último punto, el que sufre una caída menos acusada, es el que más preocupa al Ejecutivo. En cifras concretas, el actual MFP fija para la PAC algo más de 410.300 millones de euros a nivel comunitario, un número que caería a los 329.300 millones en caso de que el plan de Michel tuviera luz verde.

Ya no es solo que haya abandonado el barco uno de los principales contribuyentes, sino que a la pérdida de Reino Unido hay que añadirle unos objetivos y ambiciones extra que el Consejo Europeo no barajaba en las últimas negociaciones, hace seis años. Así, a puntos clave como la PAC o los fondos de cohesión hay que sumarles las partidas destinadas a financiar la lucha contra el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la Agenda Digital o las políticas de inmigración y defensa. De hecho, según el borrador preliminar, más de un 20% de los fondos podrían destinarse a la lucha contra el calentamiento global, así como a las inversiones sostenibles y a la transición ecológica, una novedad que además beneficiaría a los países más atrasados en la carrera por la descarbonización, entre los que no se encuentra España.

El Erasmus y la garantía juvenil e infantil son líneas rojas para el Gobierno

A todo ello también se refirió Sánchez, al recordar que la propuesta “reduce de manera importante políticas como la cohesión o la PAC”, pero que tampoco mejoran la recaudación propia de la UE, como sí se haría con "un posible impuesto al carbón en frontera”, señaló el presidente del Gobierno, quien apuntó también como prioridades de España en la negociación la educación Erasmus y la garantía juvenil e infantil.

“Hay muchos intereses, hay muchas preocupaciones y todas son legítimas. Pero estoy convencido de que es posible hacer progresos en las próximas horas o días”, apuntó Michel antes de que empezase una cumbre que, irónicamente, comenzó con casi dos horas de retraso debido a las reuniones que el presidente del Consejo Europeo tuvo que mantener con varios líderes para intentar acercar posturas. Por si fuera poco, con la reunión ya en marcha, el presidente de la Eurocámara, David Sassoli, reiteró que el Parlamento Europeo rechazará un acuerdo que no cuente con los fondos suficientes para que la UE pueda “abordar los numerosos desafíos a los que se enfrenta”.

Quiénes forman los principales bloques

Norte contra sur. En estas negociaciones hay un enfrentamiento tradicional entre dos bloques. Por un lado está el Grupo de los Amigos de la Cohesión, con países como Portugal, Grecia, Polonia, Chipre o Eslovaquia. Por otro están los conocidos como Frugales, en los que se aglutinan Finlandia, Suecia, Austria o Países Bajos. Los primeros exigen una contribución alta, en torno al equivalente al 1,5% de la renta nacional bruta; mientras que los del norte suelen preferir unas partidas más cercanas al 1%. En medio se encuentran el resto, que se inclinan hacia un bloque u otro en función de la situación.

Francia y España, aliados. Se prevé que Francia, uno de los países que tradicionalmente se acerca más a las reivindicaciones del norte, se convierta en aliada de España, más próximo a la corriente del sur, para defender el menor recorte posible en las partidas destinadas a la PAC. Los dos son los países que más se benefician de las ayudas comunitarias a la actividad agraria.

Alemania, en medio. En las jornadas previas al inicio de la cumbre se ha especulado con que Alemania –más cercana al bloque de los Frugales– intente durante estos días que sus potenciales socios acepten un acuerdo que beneficie al sur y al este, sobre todo con vistas a una transición ecológica que no puede llevarse a cabo sin contar con el mundo agrario.

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