EDITORIAL

Una especie de acción de oro aceptable para el comprador de BME

Economía exigirá garantías de que se cumplen las condiciones que imponga a la opa

La opa lanzada por Six sobre BME empieza a cubrir etapas. La operación ha recibido el visto bueno de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en primera fase, esto es, sin necesidad de un examen más detallado. La presencia de Six en la Unión Europea es limitada y en España resulta marginal. Six y BME son fundamentalmente operadores nacionales en sus respectivos países, de modo que la adición de cuotas de mercado resultante de la operación en España y en Europa sería muy modesta. Por su parte, el refuerzo de la integración vertical resultante de la operación, tomando como referencia España y la UE, sería también muy limitado.

Como es lógico, la autorización de la CNMC se limita a concluir que la concentración no implica problemas de competencia, pero lo que tiene más importancia en este caso no es eso, sino el papel estratégico de BME en los mercados financieros españoles. Es por eso que la operación requiere una autorización específica del Gobierno, tras recibir una opinión al respecto por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Six ha presentado su oferta con una serie de compromisos, no solo en lo relativo al manteniemiento de la plantilla, sino también del proyecto industrial de BME. En concreto, la oferta asegura que conservará al menos por un periodo de cuatro años las marcas actuales de BME y las actuales actividades de negocio, su sede, la localización de oficinas y su estrategia en España. También indicó que prevé mantener un “grado suficiente de independencia para el negocio de BME”. El Gobierno español estudia si exigir esos compromisos por más tiempo y también si imponer condiciones adicionales, pero además, está buscando el modo de plasmar esos acuerdos para que haya garantía de su cumplimiento y no acaben quedando en papel mojado o en una mera declaración de intenciones.

La plasmación de esas garantías equivaldría a una especie de renovada acción de oro o poder especial del Gobierno. Es razonable que el Ejecutivo trate de blindar de alguna manera el papel estratégico de BME en los mercados de capitales españoles. Por su parte, Six ha mostrado desde el principio una actitud cooperadora y de diálogo, con lo que parece dispuesto a asumir condiciones adicionales a las inicialmente ofrecidas. Desde el principio la compañía suiza aseguró que sus compromisos estaban para cumplirse, así que no debería haber problema alguno para que dar con la fórmula que garantice su cumplimiento.