El retrete japonés busca su hueco en España

El inodoro incorpora la última tecnología y un sistema de chorros de agua de limpieza femenina y masculina, además de calefacción y luz led nocturna

WC Roca Pulsar para ampliar el gráfico

Quien se sienta por primera vez en un retrete japonés no lo olvida nunca. Como no podía ser de otra manera en un país en el que la tecnología juega un papel decisivo en todas las facetas cotidianas, el WC que se usa en Japón causa un gran impacto en la cultura occidental. El surtido de chorros de agua en diferentes direcciones o de temperaturas, todo de forma automática, convierte la experiencia en toda una aventura para todo aquel no familiarizado con las costumbres japonesas.

Porque detrás de este tipo de retrete, con un panel de mandos colocado en la pared, hay una avanzada tecnología, y un mensaje medioambiental de fondo: sustituir el papel higiénico por un chorro de agua controlado, que puede ser delantero o trasero. Entre otras funciones llevan calefacción, secado con aire templado, sistema de eliminación de olores, un programa por el que se activa su funcionamiento con solo acercarse la persona, control remoto, limpieza automática y antibacteriana, una luz led nocturna...

Este tipo de WC supone un cambio en los hábitos de higiene, y va en sintonía con las tendencias del siglo XXI. A pesar de las ventajas que se le presupone, también en la reducción de espacio, ya que reúne dos piezas sanitarias, como es el retrete y el bidé en una sola, la moda empieza a calar en los países europeos. En España ya hay hoteles que incorporan en sus habitaciones este tipo de retretes.

Es el caso del hotel LaSala Plaza de San Sebastián, que incorpora este tipo de inodoro dotado de la más avanzada tecnología. O en el hotel H10 Casa de la Plata de Sevilla. “Su introducción está siendo bastante transversal, tanto en segmentos de mercado, gracias a su gama cada vez más completa de modelos, funciones y precios, como de destinos y usos: a nivel doméstico o a nivel hotelero”, afirman desde el departamento de marketing de Roca, firma que inició en 1990 su singladura con la primera gama de este tipo de sanitarios, denominados Multiclin.

Creen además que la tendencia va a ir a más. “No solo lo atestiguan los crecientes índices de penetración en hogares y hoteles, sino también el ruido mediático generado en torno a esta innovadora propuesta”, señalan desde la firma de sanitarios, que siempre ha creído que el mejor prescriptor de este tipo de retrete no es la marca, sino el usuario.

Concebido como un asiento inodoro con funciones de bidé, se instala fácilmente en la mayoría de tazas de inodoros del mercado, ya que solo precisa de una toma de agua habitual y una conexión eléctrica convencional. En cuanto a la higiene, permite lavar la zona más íntima de una manera sencilla gracias al agua que sale de la cánula, regulable en posición, presión y temperatura, y del aire para el secado, regulable en temperatura.

El único inconveniente que se puede encontrar a este producto, aseguran en Roca, es que cuando un usuario lo ha probado le cuesta mucho volver a utilizar un sanitario convencional. Aunque también tienen claro que este tipo de WC no llegará a desterrar al modelo tradicional. “Es poco probable, por mucho que su evolución en el mercado continúe la misma tendencia alcista de los últimos lustros”.

Los precios de este tipo de sanitarios van de los 685 a los 1.820 euros de los modelos más avanzados, como es el In-Wash de Roca, que integra un sistema de lavado y secado de las zonas más íntimas, además de ser autolimpiable antes y después de cada uso. Cuenta con un sensor de presencia que bloquea las funciones de lavado y secado cuando el asiento no está ocupado, evitando así su activación de manera accidental. Además, la luz led lateral de cortesía puede programarse de diferentes modos y, por ejemplo, activarse por presencia durante la noche

Pero la innovación de los fabricantes de inodoros está yendo mucho más allá, sobre todo porque la tecnología japonesa va a pasos agigantados. Y la innovación pasa por también por incorporar electrodos que miden el porcentaje de grasa corporal o el azúcar de la orina. Los hay que además brillan en la oscuridad.

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