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El capital riesgo confía en el nuevo Gobierno tras invertir un récord de 8.500 millones en 2019

La asociación del sector, Ascri, pide al Ejecutivo que equipare el régimen fiscal al del resto de Europa

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El mantra del capital riesgo en España viene a ser este: “Vamos muy bien pero podríamos ir mucho mejor”. El presidente de la asociación del sector en España, Miguel Zurita, reveló el jueves unas cifras nunca vistas de inversión por parte del private equity en España: 8.513 millones de euros el año pasado, un 42% más. Los culpables de este importe han sido algunos megadeals –operaciones de más de 100 millones de euros–, como el de Carlyle en Cepsa, donde ha comprado el 37% de la petrolera por unos 2.700 millones, o el de Dorna, la compañía que organiza el mundial de MotoGP, adquirida por Bridgepoint y el fondo de pensiones canadiense CPPIB por más de 1.800 millones. También la compra de la Universidad Europea por Permira (770 millones de euros) ha sido una gran contribución al cómputo.

Miguel Zurita aseguró que el arranque de 2020 en el sector es muy bueno, con un gran número de operaciones, y que todavía es pronto para valorar el nuevo Gobierno. Aunque sí señaló que los cambios fiscales introducidos en Navarra y País Vasco, comunidades con los mismos partidos que lideran el Gobierno central o que lo apoyan, son muy positivos.

En País Vasco y en Navarra no se penalizan, como en el resto de España, los bonus que se llevan los gestores de los fondos de capital riesgo. En el resto de España, se aplica la tarifa marginal del IRPF, y la máxima ronda el 50%. Lo que pide Ascri, y se ha hecho en Navarra, es que tributen como rendimientos del capital, ahora por un máximo del 23%, aunque el Gobierno ya ha anunciado que subirá este porcentaje hasta el 27%. En el País Vasco, por su parte, se aplicarán desgravaciones que tendrán un efecto similar.

“El Gobierno actual puede ser difícil de convencer. Pero, si ejecuta los cambios, la seguridad jurídica que se establecerá será total”, aseguró Juan Leach, vicepresidente de Ascri. “Si nos equiparasen en cuanto al régimen fiscal a otros países europeos podríamos conseguir mucha inversión y muchas gestoras vendrían al país”, señaló el directivo.

Uno de los cambios que solicita Ascri es mejorar “la fiscalidad de los partícipes al momento de cobro de las rentas mediante la reducción de los tipos asociados al rescate de los planes de pensiones y equipararlos con la fiscalidad de los fondos de inversión”, según constata la asociación en un documento de trabajo.

Fondos de pensiones

Ascri propone eliminar del cómputo del límite máximo de las comisiones de los gestores de planes de pensiones (que tienen un límite del 1,5%), las retribuciones percibidas por los gestores de capital privado (el llamado efecto de comisiones en cascada), puesto que son dos tipos de gestión distintos. Así, no les quedaría nada a los fondos de pensiones.

Los directivos de Ascri señalaron también la necesidad de incentivar la participación de los fondos de pensiones en el capital riesgo. En EE UU aportan más de la mitad del dinero; en Europa, el 36%, y en España apenas llegan al 1%. Existen distorsiones provocadas por las ventajas fiscales de estos productos, que además les quitan incentivos para lograr rentabilidad. “¿Cuántos invertirían en planes de pensiones si se retirara el beneficio fiscal?”, se pregunta en un artículo el catedrático de Economía Financiera de la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de Ascri, José Martí Pellón.

Uno de los problemas desvelados por Ascri es la dependencia del capital exterior en captación de recursos, con Fundico, de la entidad pública ICO, y del Banco Europeo de Inversiones. El objetivo es que los planes de pensiones y las aseguradoras aceleren su apuesta por inversiones alternativas. La captación de recursos, de hecho, cayó un 17%, hasta los 1.813 millones, mientras que las desinversiones sumaron 2.260 millones, un 11% más, un importe que en realidad se duplica al sumar las plusvalías, puesto que esa cuantía es a coste de adquisición.

Sin miedo a una burbuja en los precios

Bolsa. Ni una de las posibles salidas a Bolsa de empresas participadas por el capital riesgo salió adelante el año pasado. Ni Tendam (CVC y Pai) ni WiZink (Värde) ni Europastry (MCH) consiguieron debutar. Tampoco, aunque en estos casos el factor de que estén vinculadas al ladrillo fue clave, se estrenaron ni Vía Célere (también de Värde) ni Haya Real Estate (Cerberus). Miguel Zurita achacó esta sequía a la volatilidad de los mercados y no a las exigencias de precios del capital riesgo. Aseguró además que las valoraciones no son realmente caras. “Los precios han subido pero también la calidad”, añadió Aquilino Peña, vicepresidente de Ascri.

Tamaños. Las operaciones intermedias alcanzaron 1.990 millones de inversión; los megadeals (más de 500 millones) fueron 5.824 millones; y las de venture capital (etapas iniciales), 737 millones.

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