Estados y empresas refinancian en la tranquilidad de los tipos planos

Solo la incógnita del gasto y los ingresos de la Seguridad Social genera alguna incertidumbre en el Tesoro

Siempre en las primeras sesiones del mercado de cada año las empresas renuevan sus compromisos financieros para dar continuidad a sus proyectos de inversión, y de hecho esta semana se ha marcado el máximo de contratación de deuda corporativa en Europa desde 2017, con más de 27.000 millones emitidos en la jornada del martes. Coinciden tres circunstancias para tan altos niveles de actividad, cuales son los vencimientos de deuda viva, la oportunidad de refinanciar antes de que la publicación de resultados pueda deteriorar calificaciones financieras, y la conveniencia de hacerlo con los tipos de interés en sus mínimos históricos. Aunque la oscilación de los tipos de interés en condiciones normales no será demasiada dado que todas las autoridades monetarias han mostrado estrategias de expansión monetaria para el medio plazo, las corporaciones prefieren tener cerrado cuanto antes el capítulo financiero por si episodios ajenos a la actividad encareciesen su factura.

El Tesoro español, al igual que el del resto de Estados, anunció ayer también su estrategia financiera para este ejercicio y proyecta unas cifras conservadoras al hilo de la estabilidad de los tipos de financiación, dado que el recorrido bajista que experimentaron en 2019 no parece que vaya a repetirse. Aunque ya se han producido algunos movimientos marginales (Banco de Suecia, por ejemplo) de estabilización de los tipos directores que podría ser el punto de inflexión definitivo hacia una ligera subida, no hay elementos que permitan sostener un cambio de rumbo en el BCE. Únicamente el anuncio de la nueva presidenta de la entidad de diseñar a lo largo de todo el año ajustes en la estrategia puede considerarse una señal al mercado, aunque no parece que tal cuestión haya modificado las tendencias de los mercados secundarios de deuda, ni soberana ni corporativa.

Aunque el volumen de endeudamiento en el mundo es muy elevado, hay disponibilidad de liquidez para atender a sus refinanciaciones y a su crecimiento neto, y todo ello pese a que los retornos proporcionados por los títulos, especialmente los públicos, son muy limitados. Y solo la aparición de tensiones geopolíticas produce pequeños repuntes de rentabilidad, que en ningún caso pueden considerarse estructurales. Las empresas disponen, por tanto, de una tranquilidad desconocida en el flanco financiero con unos costes bajo control, que debe aprovecharse para afrontar nuevos proyectos de inversión. En el caso de la financiación pública en España, y dado que los compromisos con Bruselas permiten poco margen de discrecionalidad, no presenta mayores dificultades, y solo la incógnita del gasto y los ingresos de la Seguridad Social genera alguna incertidumbre en el Tesoro.