Kandy, la ciudad sagrada del budismo

La capital cultural de Sri Lanka se articula en torno a un gran lago

Panorámica del lago de Kandy y de la metrópoli.
Panorámica del lago de Kandy y de la metrópoli.

La última capital de los reinos cingaleses hasta que la isla cayó en manos de los británicos en 1815 sigue siendo hoy el corazón del budismo, la ciudad más sagrada de Sri Lanka, conocida por el apodo de lágrima de la India. Kandy, la capital de las montañas, una de las metrópolis con mayor encanto de la antigua Ceilán, está ubicada en el centro, en tierras altas, rodeada de plantaciones de té. En ella se funden las tradiciones más ancestrales con la herencia colonial, una mezcla que convive en completa armonía y se plasma en la cotidianidad de una urbe vibrante y con alma propia.

Kandy, Patrimonio de la Humanidad desde 1988, está articulada en torno a un gran lago artificial, construido en 1807 por el rey Sri Wickrama Rajasinha, del que se dice que utilizó trabajo forzado para su construcción y que eliminó a quienes se negaron a participar. La isla que se levanta en el centro del estanque fue utilizada por el rey como harén privado.

Monasterio del Gran Buda
Monasterio del Gran Buda

Pasear alrededor del estanque, que tiene un perímetro de más de tres kilómetros y está poblado por un enorme bosque tropical, un santuario de la naturaleza, es un placer; las espectaculares vistas de las montañas que rodean la ciudad se reflejan en el agua (no olvidemos que nos encontramos a las puertas de las Tierras Altas de Ceilán)… Es el lugar ideal para tomarse un respiro y alejarse por un momento del bullicio callejero.

El diente de Buda

De vuelta al centro, en las orillas de la laguna se ­halla el Templo del Diente de Buda, sin duda el edificio más conocido y emblemático de Kandy. Este santuario, el más sagrado de la urbe, también de la isla y, para muchos, del mundo, se encuentra en el interior del Dalada Maligawa, un monumental complejo religioso que contiene esta reliquia venerada por los budistas. Este epicentro de la vida religiosa del país es visitado por miles de peregrinos que, vestidos de blanco, llegan cada día para adorar el molar de Buda Gautama.

La máxima expresión de esta devoción es el Esala Perahera, una de las fiestas más célebres y concurridas de Sri Lanka. Se trata de la semana grande de la ciudad, una procesión en honor a Buda y su reliquia sagrada, para la que se engalana con sedas y todo tipo de adornos a los 50 elefantes de la comitiva que porta el adorado diente. Música, danzas, jolgorio y mucho colorido inundan las calles durante siete días en los meses de julio o agosto. Por su espectacularidad, se ha convertido en un importante reclamo turístico de la isla.

Es más que recomendable darse una vuelta por los bazares. En estos abarrotados mercados, rebosantes de frutas, especias y artesanía, se pueden llegar a palpar las costumbres y el día a día de la ciudad y embriagarse de los olores que colman los puestos: cardamomo, clavo, pimienta, jengibre, té fresco... Destaca entre todos los demás el mercado municipal, el más auténtico, el favorito de la gente de Kandy.

Plantaciones de té

La naturaleza es otro de los atractivos de Kandy y sus alrededores. No es necesario desplazarse mucho para descubrir las bellas colinas cubiertas de plantas de té, un producto fundamental para la economía de Sri Lanka desde que los ingleses lo llevaron en 1867; hoy es el cuarto productor mundial y el segundo mayor exportador.

Muchas plantaciones tienen alojamientos de la época colonial muy agradables para pasar al menos un par de días rodeados de una naturaleza y una atención muy especiales. Es posible visitar las factorías, ver el proceso y probar diferentes variedades, antes de abastecerse en la tienda de la fábrica

También es destacable Peradeniya, el jardín botánico más grande del país. En sus 60 hectáreas sobre las laderas de las montañas crecen palmeras, miles de orquídeas y plantas tropicales autóctonas que crean un verdadero jardín del edén. También el jardín de las especias de Matale tiene gran interés, ya que es donde se cultivan todas las especias que antaño hicieron que Sri Lanka prosperase gracias a su comercio.

Triángulo cultural

Kandy es también el punto de partida perfecto para disfrutar del conocido como Triángulo de la Cultura, formado por las antiguas ciudades de Anuradhapura, Polonnaruwa y Sigiriya, declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1982, que recogen como ninguna otra la historia más importante del país, la grandeza del antiguo Ceilán.

Sugerencias

Celebración del festival Esala Perahera.
Celebración del festival Esala Perahera.

El gran Buda. Un monasterio presidido por un inmenso Buda de color blanco es el sitio perfecto para disfrutar de las mejores vistas de la ciudad. Un lugar idílico para perderse rodeado de vegetación. Se puede subir hasta lo más alto de la estatua de proporciones colosales. Conviene coger un tuk tuk de los muchos que hay en la ciudad. La subida es fuerte, ya que se encuentra en una de las colinas más altas que rodean Kandy.

Danza. Para acabar el día, un buen plan es acudir al Centro de Cultura para apreciar un espectáculo gratuito de bailes folclóricos. La danza del fuego que se representa ha dado fama a los bailarines de Sri Lanka.

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