Las universidades de Estados Unidos buscan futbolistas españoles

Los campus becan a deportistas para que jueguen en sus respectivos clubes

Un partido de la liga universitaria femenina, en EE UU.
Un partido de la liga universitaria femenina, en EE UU. GETTY

La explosión del fútbol en EE UU parece ser imparable. Según los datos del último informe Nielsen, las audiencias de la liga nacional han crecido un 30% desde 2012, logrando una afluencia media a los estadios de 22.000 personas. La Major League Soccer (MLS) –como allí se refieren al fútbol europeo– arrancó con 10 equipos hace 20 años, ahora tiene ya 24 clubes y sumará seis más en 2020, cuando entre otras escuadras se una el Inter Miami FC que dirige David Beckham. El paso por la MLS de estrellas como el propio jugador británico o David Villa y Zlatan Ibrahimovic demuestra el crecimiento de este mercado en el país.

El buen comportamiento de este deporte, no obstante, también presenta un quebradero de cabeza para los equipos y las divisiones menores que aspiran a seguir creciendo: la falta de perfiles lo suficientemente preparados. Por eso, cada vez adquieren mayor relevancia las becas deportivas que ofertan las principales universidades del país, y que a diferencia de lo que ocurre en Europa actúan como puerta de entrada para el deporte de élite. David Rueda dirige la agencia University Soccer, una empresa creada hace menos de un año que pone en contacto a importantes campus con los chavales españoles que desean ir a EE UU a probar suerte o simplemente a vivir la experiencia, aprender inglés o volver con una carrera bajo el brazo. Tienen contacto, entre otras, con la University of North Carolina, la University of Central Florida, la University of Connecticut o UCLA, y uno de sus socios es Toni Soler, que pasó por la plantilla del Villarreal y vivió en primera persona una estancia futbolística en EE UU.

“Vemos que la industria deportiva va creciendo y que cada vez más jóvenes quieren irse para allá. Por eso hemos creado una agencia centrada en el fútbol, que asesora a los interesados y les acompaña en todo el proceso”, explica Rueda. En un año ya han enviado a varias facultades un total de siete jugadores, y “queremos ampliar a 50 para el curso que viene. Son trámites largos, porque hay que lograr la beca, contactar con la universidad, hacer las pruebas... En menos de 12 meses se puede conseguir todo”, añade. Ya han accedido a ellas nombres como Yan Rosado, Xesca Carbó o Laura Quero, jugadores de ligas regionales en España.

Las becas deportivas en EE UU no son nuevas. Lo que sí es más reciente es el subidón que han vivido en los últimos años. Según varias agencias especializadas, como Global College USA o AGM, los españoles becados en el país son ya más de 2.500, con una previsión de crecimiento notable. La ayuda media anual es, además, de unos 21.000 dólares, y la mayoría de los estudiantes van a parar a los centros de la asociación NCAA, los más importantes a efectos deportivos en cuanto a la variedad, las ayudas económicas y la posibilidad de promoción.

Uno de estos jóvenes es Álvaro Arché, barcelonés de 23 años y futbolista que en enero viajará a la Palm Beach Atlantic University (Florida). “Estudié Economía en la UAB y allí haré un máster en Science Leadership a la vez que puedo seguir jugando a un alto nivel”. También está cerca de irse Mireia Vallcorbá, una barcelonesa de 17 años que está valorando cuál de los ocho campus que se han interesado en ella elige. “Mi intención no es dar el salto al fútbol de élite, pero sí seguir jugando. La diferencia es que allí, si haces deporte, te becan y te tienen en un pedestal. Aquí eso está mucho menos valorado”. Lo mismo asegura Juan Carlos Cáceres, alicantino de 20 años y becado en la East Stroudsburg University de Pensilvania: “En España, compaginar estudios y deporte profesional es complicado, y aquí te dan todas las facilidades. Además, como el nivel es más bajo, para los que hemos vivido y crecido con el fútbol es más fácil ascender”. Por eso, añade, los que conocen el mundillo saben que el país se está llenando de jugadores españoles “de Segunda o Tercera Regional que buscan oportunidades”.

Estas becas son una ayuda para los jóvenes que quieren estudiar a la vez que siguen jugando

Tal y como cuenta David Rueda, en EE UU el fútbol universitario puede ser un puente directo al profesional, “sobre todo a la segunda división, que es la principal puerta de entrada a la élite. Cada año, los centros eligen a los mejores perfiles para jugar en su club, que luego pueden ir ascendiendo en las respectivas ligas, tanto masculinas como femeninas, que están llenas de ojeadores”. El deporte universitario estadounidense, recuerda Álvaro Arché, “se asemeja mucho al profesional. La diferencia es que te pagan con estudios en vez de con dinero”. Además, añade Rueda, el futbolista cuenta con el extra de poder seguir formándose, ya que los propios campus exigen un expediente impecable a sus alumnos deportistas: “Hay centros que ofrecen becas de 40.000 o 50.000 dólares al año. Por eso también requieren esas buenas notas”. Pero para quienes aspiran a crecer y promocionar, todo merece la pena. “En España es indispensable jugar en un equipo federado para poder dar el salto al mundo profesional. En EE UU, ese salto lo ofrece la universidad”, relata Mireia Vallcorbá.

Con todo, añade David Rueda, no es necesario querer dedicarse a la alta competición en un futuro para poder optar a estas ayudas. “Hay quien únicamente quiere seguir jugando a la vez que estudia, pero sin verse en la situación de tener que dejar de lado el deporte para poder hacer frente a la vida académica”. Eso es lo que le ocurre, precisamente, a Mireia Vallcorbá: “Yo quiero seguir jugando porque me gusta y es mi vía de escape, pero en el futuro me gustaría trabajar en algo relacionado con la nutrición”.

El fútbol, recuerda Rueda, es el deporte con mayor potencial de crecimiento, aunque aún sigue lejos de los mayoritarios, como el fútbol americano, el baloncesto o el béisbol. “Pero todo será cuestión de esperar. Se ha convertido en el que más licencias anuales alcanza. Además, los recursos, instalaciones y medios son enormes. Lo que buscan es talento, y eso en España lo podemos ofrecer”, continúa. Otras modalidades con mucho tirón en este tipo de becas –y también con mucho peso en España– son el tenis, la natación o el atletismo.

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