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PSA y Fiat pactan una fusión entre iguales y no prevén cerrar plantas

Esperan ahorros de costes de 3.700 millones al año; la francesa se desploma en Bolsa mientras la italiana sube con fuerza

Dos operarios colocan hoy las baterías de la furgoneta eléctrica Citroën Berlingo en la cadena de montaje de la planta de PSA.
Dos operarios colocan hoy las baterías de la furgoneta eléctrica Citroën Berlingo en la cadena de montaje de la planta de PSA. EFE

Los consejos de administración de Fiat y PSA han comunicado hoy los términos principales de la fusión acordada ayer, y han dado mandato a sus equipos negociadores para firmar un compromiso en las próximas semanas. La operación se ha pactado entre iguales: cada una de las empresas tendrá el 50% de la nueva entidad y cada una de ellas nombrará cinco representantes en el consejo de administración.

Tal y como se había adelantado ayer, Carlos Tavares, consejero delegado de PSA quien asuma las funciones de CEO en la nueva entidad durante un periodo inicial de cinco años, de modo que la gala partirá con ventaja en el primer consejo de administración. El actual presidente de Fiat, John Elkann, será el presidente de la fusionada, cuya sede social estará en Holanda.

Antes de la operación Fiat repartirá entre sus accionistas un dividendo extraordinario de 5,500 millones, y PSA un 46% de su filial de componentes Faurecia, de la que tiene el 57% y que está valorada en 5.900 millones. La nueva sociedad, cuyo nombre de momento no ha sido desvelado, cotizará en los mercados de Nueva York, París y Milán.

De momento, en la sesión de hoy PSA se desploma un 10%, mientras Fiat avanza en similar proporción, beneficiándose los accionistas del reparto del dividendo extraordinario. Los analistas de Jefferies apuntan que la fusión al 50% supone para PSA el pago de una prima del 32%. La familia Agnelli, primer accionista de la italiana, se embolsará 1.000 millones fruto del dividendo extraordinario.

Las dos empresas esperan sinergias de unos 3.700 millones de euros al año, si bien la puesta en marcha del plan de ahorros costará 2.800 millones inicialmente. El 80% de estos ahorros se alcanzará en los primeros cuatro años.La salida de PSA en Faurecia servirá para que la dos firmas tengan una participación igualitaria en las sinergias.

El comunicado conjunto recoge de forma clara que la formación de este grupo conjunto no conllevará el cierre de plantas. En España, PSA tiene tres plantas en España. La planta de Opel en Figueruelas, la de Citröen en Vigo y la de Peugeot en Madrid emplean a 14.000 personas y el año pasado fabridcaron 916.820 automóviles. Fiat no tiene producción en España.

Tavares ha explicado que la convergencia de las dos firmas aporta "valor significativo" a los accionistas y "abre un futuro brillante" a la nueva empresa combinada, mientras que el consejero delegado de Fiat Chrysler, Mike Manley, indicó que FCA tiene una "larga historia" de cooperación "exitosa" con PSA y se mostró convencido de que podrán crear una "compañía líder de movilidad global".

Las líneas principales de la operación habían sido adelantadas ayer por varios medios. Este reparto de dividendo y de la filial de componentes permite una operación equitativa. De llegar a buen puerto este acuerdo de fusión, la nueva compañía tendrá un valor aproximado de 45.000 millones de euros. Se trataría del cuarto grupo de automoción mundial, con unas ventas combinadas de unos 8,7 millones de unidades al año tras Volkswagen, Toyota y Renault-Nissan, con una facturación en el entorno de los 170.000 millones de euros al año. 

La fusión presenta una dicotomía desde el punto de vista del mercado geográfico de ambos grupos. Al cierre de 2018, Europa aglutinaba el 77,2% de las ventas de PSA y EE UU tenía un peso testimonial. En caso de que se produzca la integración, el peso de Europa se diluirá por el elevado volumen de facturación de FCA en EE UU. En concreto vendió 2,5 millones de vehículos en EE UU, lo que supuso un 53% del total de las matriculaciones en el mundo, y otros 600.000 en Latinoamérica (un 12,5%).

El Ejecutivo galo bendice la unión de ambas firmas

El gobierno francés dejó el camino libre para que Fiat Chrysler (FCA) y PSA, cuyas grandes marcas son Peugeot, Citroen y Opel, negocien los terminos de la fusión entre ambas compañías. El ministro francés de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, dio el visto bueno a la operación. “Responde a la necesidad del sector automovilístico de consolidarse para afrontar los desafíos de la movilidad del futuro”, aseguró en un comunicado.

Una actitud abierta al entendimiento, muy lejos de las reticencias mostradas en mayo cuando se activó una posible fusión entre FCA y Renault, que tiene una alianza mundial con Nissan y Mitsubishi.La fusión de ambos grupos, con la gran mayoría de plantas y personal en Europa, habría provocado un ajuste sin precedentes en actividad y personal. “Desde el principio hemos dejado claro que para el Estado la prioridad era el refuerzo de la alianza entre Renault y Nissan. Por otra parte estamos creando un nuevo campeón automovilístico mundial con la posibilidad de esa fusión”, destacó.

Pese a ello, el titular galo de Economía y Finanzas reiteró que el Estado, con un 12% del capital de PSA a través de la Banca Pública de Inversión, vigilará que las negociaciones no afecten a su implantación industrial y al proyecto que hay en marcha para la creación de una filial europea de baterías eléctricas que suministre a los modelos incluidos en su estrategia de electrificación. El constructor galo se ha fijado como meta 2025 para que todos los modelos que fabrique PSA tenga una versión eléctrica 100 o híbrida enchufable.

“El nuevo grupo dispondría de una gama completa de vehículos, desde utilitarios a gama alta, y complementaria, principalmente en términos de mercados, con un acceso privilegiado al europeo por parte de PSA, y al estadounidense en el caso de FCA”, destacó el texto.

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