Un reparto de efectivo suavizará el trayecto Fiat-Peugeot

A precios corrientes, la fusión dejaría a los Agnelli en minoría, por lo que PSA podría estar dispuesta a repartir caja entre sus accionistas

Logotipo de Fiat.
Logotipo de Fiat.

Qué sucede cuando un burócrata francés, un funcionario del Gobierno chino, unos ricos herederos europeos y un capitán de la industria automovilística entran en una sala de juntas? Este comienzo de chiste financiero es lo que podría resultar de la fusión de 50.000 millones de dólares (45.000 millones de euros) propuesta entre Fiat Chrysler Automobiles y Peugeot y confirmada ayer por fuentes cercanas.

Hacer que dos empresas de segundo nivel estén juntas ya es bastante difícil sin necesidad de tener además una estructura de gobierno confusa.

Una mejor manera de avanzar sería garantizar que Exor, el holding de la familia Agnelli, que es el mayor accionista de Fiat, mantenga una posición dominante. Eso daría al devoto profesional de los recortes de la empresa combinada, el jefe de Peugeot, Carlos Tavares, mano dura para tomar las difíciles decisiones necesarias para conseguir los 6.000 millones de dólares (5.400 millones de euros) de ahorros anuales potenciales que se plantean.

Sin embargo, la idea supone un reto. Aunque el valor de mercado de Fiat es aproximadamente 1.000 millones de dólares (900 millones de euros) mayor que el de Peugeot, el fabricante francés tiene tres accionistas de igual rango: el fondo soberano de Francia; Dongfeng Motor, apoyada por Pekín, y la dispersa descendencia de los fundadores de Peugeot. Cada uno tiene un 12,2%. Exor posee el 29% de Fiat. En una fusión a precios corrientes, el trío de Peugeot terminaría con cerca del 18% de la empresa y Exor, con cerca del 15%. Es improbable que eso convenza a los Agnelli.

Inclinar la oferta hacia Fiat sería demasiado pedir a los propietarios de Peugeot, dado el cambio de control implícito. Por lo tanto, puede hacer falta un despliegue táctico de algo de dinero en efectivo. Peugeot podría hacer lo que propuso Fiat en su abortada fusión con Renault a principios de este año: pagar una parte del llamado “dividendo compensatorio” a los accionistas antes de la fusión.

Si repartiera 5.000 millones de los casi 8.000 millones de euros de efectivo que tenía disponibles a finales de junio, la participación combinada del trío en la nueva empresa caería, en teoría, por debajo de la de Exor. ¿Qué les parecería a los chinos y los franceses? Ambos vinieron al rescate de Peugeot hace cinco años, invirtiendo unos 800 millones de euros cada uno en acciones que ahora valen 2.700 millones de euros. [Fuentes cercanas a la operación señalaron ayer que el acuerdo de PSA y Fiat Chrysler incluye el reparto de 3.000 millones a sus accionistas con los fondos de la venta de su 46% en Faurecia y un dividendo de 5.500 millones de Fiat a sus accionistas]

Dongfeng pretendía vender su participación, informó Bloomberg en agosto. Y a pesar de algunas tendencias dirigistas, el presidente francés, Emmanuel Macron, necesita apuntalar las finanzas de su país y crear un fondo de innovación. Un acuerdo entre Fiat y Renault podría tener más que ofrecer sobre el papel, pero la alineación de intereses haría del Fiat-Peugeot un trayecto más suave.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías