El nuevo CEO de BP puede dar un hola de lujo a los inversores

Incluso si solo pagara como sus pares, podría subir un 20% su dividendo

El nuevo CEO de BP puede dar un hola de lujo a los inversores.
El nuevo CEO de BP puede dar un hola de lujo a los inversores.

Bernard Looney, que será CEO de BP en 2020, se enfrenta a un dilema sobre cómo equilibrar los combustibles fósiles con un mundo con menos emisiones.

El balance de los resultados trimestrales es un poco confuso. BP tuvo que absorber una depreciación de 3.300 millones de dólares en los activos que ha vendido para ayudar a financiar una operación en shale de 2018 por 10.500 millones. Esto, sumado a una caída del 20% en el precio de petróleo y gas respecto el tercer trimestre de 2018, supuso una caída interanual del 40% en el beneficio neto. El impacto en el patrimonio neto de la depreciación y una subida del 21% en la deuda neta significan que el apalancamiento esté ahora en el 31,7%, por encima de la zona de confort de BP, entre el 20% y el 30%.

Aún así, el anuncio de que saldrá de Alaska en favor de mercados más baratos y con un ciclo más corto, como la cuenca del Pérmico, es acertado. Ya ha completado tres cuartos de su programa de enajenacion de 10.000 millones en activos, que debería ayudar a que en 2020 se vuelva a apalancar el 25%, y BP generó los mismos 6.000 millones en efectivo que en el tercer trimestre de 2018. Además, hay un as en la manga.

Citi estima que BP pagará a los accionistas 8.300 millones en 2020. Eso es el 21% del flujo de caja de su rama de exploración y producción, por debajo de los probables 27% y 31% en dividendos y recompras de Total y Exxon. Y es mucho más bajo que el 43% y el 56% de Chevron y Shell. Incluso si BP solo pagara como sus pares, podría repartir otros 2.000 millones, un 20% más sobre su dividendo actual. La razón obvia para que Looney evitara hacerlo sería que no estuviera invirtiendo suficiente respecto a sus pares. Pero no lo es. El dividendo y la recompra de Shell son 1,5 veces mayores que su capex en upstream, según lo previsto por Citi para 2020. BP está solo en el 60%.

La buena noticia para Looney es que los inversores todavía no parecen estar teniéndolo en cuenta. La rentabilidad por dividendo prevista de BP para 2019 es del 6,4%, frente al 6,1% de Shell. Si la decisión de BP de suspender su payout en acciones indica generosidad futura, es que el precio es aún más barato.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías