¿Y si hablamos de Europa con los jóvenes?

Los universitarios piensan que la UE es positiva, pero dudan de la influencia de España en ella

¿Y si hablamos de Europa con los jóvenes?

El proyecto de la Unión Europea no pasa por uno de sus mejores momentos. Uno de los países más avanzados y desarrollados económica y socialmente abandona el club. Las circunstancias en las que los británicos tomaron la decisión de desvincularse de la Unión quizá se basaron en una información ciertamente sesgada al minusvalorar tanto los beneficios económicos y sociales, entre otros, que conlleva pertenecer a la UE, así como los costes asociados a dicha desconexión.

Este acontecimiento podría sugerir que la cantidad y calidad de información que reciben los ciudadanos europeos no es suficiente como para realizar juicios de valor basados en hechos constatables. El colectivo que representa el futuro de Europa, los jóvenes, corre un mayor riesgo de desafección hacia Europa, pues son las generaciones que no poseen la referencia vital de lo que ha significado para España su entrada en la UE desde mediados de los ochenta, y por ello son más vulnerables a mensajes e ideas populistas menos ajustadas a la realidad.

Resulta, pues, necesario que los más jóvenes conozcan los beneficios que la pertenencia a la UE ha traído consigo a España, como por ejemplo las infraestructuras, el acceso a una abundante y barata financiación, el acceso a nuevos mercados, la mayor movilidad de los estudiantes (Erasmus) o la consolidación de la cohesión social, etc.

Todas estas cuestiones están en la agenda de debate de Europa y también del Ministerio de Asuntos Exteriores que ha puesto en marcha la iniciativa Hablamos de Europa, para fomentar la consulta ciudadana en relación al futuro de Europa y las posibilidades de mejorar los efectos de la Unión sobre la sociedad. Cuando esta consulta se traslada a un público joven universitario como el de la Facultad de Economía de la Universitat de València, nueve de cada diez percibe que la pertenencia de España a la UE le resulta positiva y que los ciudadanos de los países miembros aportan más juntos que separados. Sin embargo, solo uno de cada dos cree que su opinión cuenta en Europa, y casi el 75% piensa que la influencia de España en la UE no se verá reforzada durante el próximo año. Es decir, los jóvenes creen que la UE es positiva, pero dudan de la influencia que España pueda tener en el funcionamiento de la misma.

A esta escasa información se une el hecho de que en estos momentos existe un riesgo real de que la actual generación de jóvenes acabe teniendo unas condiciones de vida peores que las de sus padres, como consecuencia de la desaparición de una parte de la clase media a causa de la última crisis económica, de amplia duración y profundidad.

Europa no puede permitirse defraudar, sobre todo a la generación de personas más formadas que ha tenido hasta ahora y dejar que la desigualdad generacional condene su futuro. Esta evolución ha alimentado las dudas sobre la economía de la UE y su capacidad de cumplir su promesa de no dejar atrás a nadie, apoyándose en políticas sociales, y de garantizar que cada generación tenga unas condiciones de vida mejores que la anterior.

Desde sus inicios, el proyecto de la Unión Europea ha encontrado por el camino euroescépticos que han cuestionado los beneficios de una política común, en su sentido más amplio, entre los Estados miembros. Qué duda cabe que la situación actual es bien distinta. Europa se enfrenta a nuevos retos (política migratoria, populismos de diferente ideología, guerras comerciales, reivindicaciones por el cambio climático o nuevas incorporaciones de países miembros, etc.) pero, sobre todo, con el Brexit, la pérdida de uno de los Estados más relevantes que cuestionan su propio devenir como proyecto político.

Cada vez se oyen más voces que afirman que la UE ofrece más inconvenientes que ventajas. Afortunadamente, no son mayoritarias en España. La realidad y los datos objetivos recogidos en múltiples trabajos no respaldan estas afirmaciones que pretenden llevar al desapego con el proyecto europeísta. La reciente configuración del Parlamento Europeo y la Comisión Europea abre un nuevo ciclo político e institucional que representa una importante oportunidad para hacer una valoración de lo avanzado hasta el momento, y para plantear el camino por el que debe transitar la Unión Europea en los próximos años.

Este nuevo escenario está condicionado por la forma en la que se ha producido la salida del Reino Unido de la UE, la negociación del nuevo Marco Financiero Plurianual que deberá arrancar a partir de 2021 y la presencia de partidos euroescépticos con mayor o menor fuerza en cada uno de los países miembros.

La economía global está ahora mejor conectada que nunca. Sin embargo, el retorno del aislacionismo ha suscitado dudas sobre el futuro del comercio internacional y del multilateralismo. La prosperidad y la capacidad de Europa para defender sus valores en la escena mundial seguirán dependiendo de su apertura y de la fortaleza de los vínculos entre sus socios, frente a una tendencia de pérdida de peso demográfico y económico

Habrá que seguir hablando de Europa y de las bondades que representa en muy diversos foros, basándonos en la evidencia empírica, de forma que se ilustre la realidad del proyecto europeo y que se neutralice a los movimientos populistas inspirados en opiniones no contrastadas. Y esta tarea es especialmente importante si va dirigida a los más jóvenes que son los que deben mantener las grandes ventajas que supone la pertenencia a este club.

Pilar Chorén /Ángel Soler son Directora gerente del Ivie / Economista del Ivie y profesor asociado de la Universidad de Valencia

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