El fondo de infraestructuras que busca rentar un 5,5% más que la inflación

El vehículo es idóneo para invertir esta última fase del ciclo bursátil

Torres eléctricas, a las afueras de Madrid.
Torres eléctricas, a las afueras de Madrid.

El producto estrella de la gestora de fondos Legg Mason para los próximos meses invierte en compañías cotizadas de infraestructuras. Se trata del un vehículo gestionado por la firma australiana RARE (parte del grupo Legg Mason), que tiene por objetivo lograr una rentabilidad anual que supere a la inflación en un 5,5%. Desde su creación en 2007 ha cumplido con creces, y el rendimiento medio anual ha sido del 8,9%. En lo que va de 2019 el producto se ha revalorizado un 16,6%.

¿Por qué invertir en infraestructuras? Para Javier Mallo, responsable de Legg Mason para España y Portugal, se trata de un activo ideal en este tramo final del ciclo bursátil porque ofrece una mayor certidumbre que otro tipo de renta variable, y menor rentabilidad. "Comprar compañías de infraestructuras que están en Bolsa permite acceder a un activo muy líquido, con costes de adquisición muy bajos, y con una gran flexibilidad para definir la estrategia", apunta en un encuentro con periodistas.

El producto Legg Mason RARE Infrastructure Value Fund está muy enfocado en compañías dedicadas a gestionar servicios públicos, como el suministro de electricidad, de agua o la gestión de autopistas. De hecho, entre sus principales posiciones está Red Eléctrica Española y Ferrovial (por su explotación del aeropuerto londinense de Heathrow y varias autopistas en Estados Unidos).

Una de las claves de la gestión es que los gestores del fondo van buscando el tipo idóneo de infraestructuras en función del momento bursátil. Ahora, por ejemplo, se concentran en compañías de redes eléctricas, especialmente canadienses, porque tienen unos flujos de caja muy estables y bajos riesgos regulatorios. En otros momentos han ponderado más en la cartera empresas que gestionan oleoductos y gaseoductos (más ligadas a la evolución del ciclo económico), o compañías con presencia en mercados emergentes.

"En general, los gestores buscan compañías que estén invertidas en negocios que cuenten con algún tipo de respaldo de activos reales, como las autopistas, para dar una mayor certidumbre al producto", apunta Mallo.

Entre las primeras posiciones del fondo hay sobre todo compañías de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido, dedicadas a la gestión de infraestructuras eléctricas (Hydro One, REE, Dominion Resources, Emera), de gas (Enbridge, Sempra, Cheniere Energy), agua (United Utilites) o ferrocarriles (Union Pacific).

Otra de las ventajas de este tipo de compañías, además de la certidumbre de sus flujos ingresos futuros, es el buen retorno en forma de dividendos. De media, las firmas en cartera ofrecen un rendimiento del 4,2% anual, muy atractivo en un momento de bajos tipos de interés.

Varios de los gestores del fondo han trabajado para diversas Administraciones Públicas, por lo que pueden calibrar mejor los riesgos regulatorios. La exposición del fondo a mercados emergentes nunca superará el 25%.

 

 

 

 

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