Supervisión

La CNMV revisa que la formación de la plantilla de los bancos sea adecuada

El supervisor inspecciona los conocimientos de los empleados

Sebastián Albella, presisdente de la CNMV.
Sebastián Albella, presisdente de la CNMV.

Empleados y sindicatos de banca pusieron el grito en el cielo al conocer que el personal que informara o asesorara en las oficinas bancarias tendría que pasar un examen a partir de 2018. La CNMV diseñó una guía que tendrían que superar los comerciales del sector para vender productos financieros. Y ahora el supervisor está pasando revista a las instituciones que constan en su lista para confirmar que cumplen con los mínimos que se les exigen.

El vigilante de los mercados se ha tomado muy en serio que los empleados de banca sepan de lo que hablan. Sebastián Albella reveló en su comparecencia en el Congreso del pasado 18 de setiembre que están en plena revisión horizontal “de los títulos acreditativos de la formación del personal de venta de las entidades para comprobar que las instituciones educativas o certificadoras cumplen los compromisos contraídos”. El número de instituciones acreditadas para expedir asciende a 62, y en la lista aparecen universidades públicas, como las de Málaga o Alcalá, privadas, como el CEU, o empresas como BME, a través de su centro de formación, el Instituto BME.

La normativa explica que “se considerará que el personal que disponga de alguno de los títulos o certificados incluidos en esta lista cuenta con la cualificación adecuada para la prestación de los servicios que se indique en cada caso”.

La CNMV impuso una serie de exigencias en cuanto a conocimientos. Entre ellas, cuestiones tan básicas como saber las características, riesgos y aspectos esenciales de los productos de inversión que se ofrecen o conocer el funcionamiento de los mercados financieros y cómo afectan al valor y fijación de precios de los productos ofrecidos.

El número mínimo de horas de formación es de 80 para el personal que ofrezca información y de 150 para el que asesore. La cantidad de empleados del sector se situaba el año pasado en 187.000, según las estadísticas del Banco de España. El supervisor ya especificó en su plan de actividades para este ejercicio que solicitará información sobre la actividad realizada (número de evaluaciones, porcentaje de aprobados, entidades para las que, en su caso, se han realizado actuaciones de evaluación) y “confirmación de si se han producido cambios que pudieran afectar al cumplimiento de los requisitos de la guía técnica de la CNMV que trata esta cuestión”.

El negocio es claro, y ya no solo por los cursos y los certificados, sino por la formación continua mínima para el personal que informa y asesora, que deberá ser de 20 y 30 horas lectivas anuales respectivamente.

Albella señaló también que, además de la revisión de los títulos acreditativos, están prestando especial atención a esta cuestión en las inspecciones a las entidades. Por ejemplo, los exámenes realizados deberán estar a disposición de la CNMV durante cinco años y se tendrá que acreditar la experiencia y la formación continuada recibida.

El supervisor sanciona por la evaluación de los clientes

Alerta en febrero. La CNMV lanzó a inicios de año una advertencia pública tras detectar situaciones de sobrevaloración de la formación, los conocimientos financieros o la experiencia inversora de los clientes. Albella desveló en su comparecencia en las Cortes que la CNMV ha iniciado actuaciones sancionadoras y que está realizando actuaciones inspectoras específicas en relación con este tema. Las entidades no solo deben preguntar a los clientes si conocen un determinado producto financiero, sino que deben comprobar si el cliente lo ha utilizado y hacerle una suerte de examen para saber si en verdad conoce el artículo financiero.

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