La economía real, el refugio del ahorrador

En un entorno financiero de tipos negativos y perspectivas poco halagüeñas, el inversor busca otras opciones de rentabilidad

La economía real, el refugio del ahorrador

Desde que en 1971 se abandonó el patrón oro, en los países occidentales se ha desarrollado de manera exponencial la economía financiera. Este fenómeno ha comportado grandes beneficios, pero también algún quebradero de cabeza. Paralelamente a este proceso, la economía real o productiva, también ha continuado su desarrollo, creciendo a buen ritmo, aunque este no haya sido tan frenético como el de la ingeniería financiera.

Precisamente, la sobre explotación de la economía financiera, fue uno de los principales factores que contribuyó a generar la última gran crisis económica mundial, cuyos efectos y estragos solamente de manera reciente, parecen haber sido superados. Esta gran crisis iniciada en 2007, parece haber sido casi-superada de manera efectiva en algunos casos concretos, como sería el de la eurozona o el de la economía española en particular.

Sin embargo, el temor a un nuevo sobrecalentamiento de la economía, así como de la industria financiera global, genera cierta incertidumbre en los centros de decisión económicos mundiales.

Este temor provoca que no se tomen medidas económicas destinadas a fomentar, sin reservas, el crecimiento. Más bien al contrario, las medidas que se adoptan están impregnadas de prudencia y se centran en proteger un crecimiento más o menos estable y puede que débilmente consolidado. El mejor ejemplo de estas decisiones es la rebaja de los tipos de interés hasta convertirlos en negativos que desde hace años, viene tomando el Banco Central Europeo (BCE) y que muchos pensaban que habría un cambio de tendencia.

Este tipo de medidas, que parece que solamente vayan a afectar al negocio bancario, tienen afectaciones más allá de las entidades bancarias y repercuten en el conjunto de la sociedad. Ante este escenario en el que el negocio bancario tradicional se resiente, inversores y ahorradores no pueden encontrar productos bancarios que les aporten rendimiento a sus inversiones o depósitos.

Las entidades financieras no retribuyen prácticamente nada los depósitos así que, quien quiera sacar rendimiento dinerario al resultado de su esfuerzo, no encontrará por el momento, grandes productos en las entidades financieras, si no que deberá buscar oportunidades en otros sectores.

En los países anglosajones ya hace algún tiempo que los ahorros e inversiones de particulares han virado de la economía financiera a la productiva, encontrando refugio en negocios basados en la economía real basada en bienes tangibles.

Ante la realidad de un mercado financiero con tipos de interés negativos y una perspectiva poco halagüeña aún por confirmar, las empresas dedicadas a la economía productiva han mantenido una tendencia muy positiva en los últimos tiempos.

Buen ejemplo de ello son las grandes empresas inmobiliarias españolas, alguna de ellas con un crecimiento de doble dígito sostenido en el tiempo o también, las compañías dedicadas a la explotación de residencias universitarias, coworking, etc... Ambos ejemplos entregando rentabilidades muy interesantes para el inversor.

Además, y gracias a la tecnología disponible hoy en día, cualquier inversor por pequeño que sea tiene acceso a estas rentabilidades. Las plataformas de financiación participativa y demás soluciones tecnológicas de este estilo permiten que cualquier persona pueda invertir en oportunidades que anteriormente solo estaban al alcance de grandes inversores, compañías o fondos. Son muchas las compañías que desde 50 euros te permiten invertir en interesantes negocios con altas rentabilidades y todo en un marco de seguridad jurídica al estar bajo la supervisión de la CNMV.

Asimismo, ya es una realidad que empresas líderes en el sector inmobiliario y de renovables busquen fuentes alternativas de financiación más allá de los sistemas tradicionales para hacer partícipe a su comunidad de sus altas rentabilidades y acelerar así su crecimiento. La conversión de sus necesidades de financiación en productos de inversión a través de los medios digitales llama a la puerta para quedarse.

Así pues, aunque el sector financiero no parezca especialmente interesante en términos de inversión en estos momentos, cualquier ahorrador que quiera, puede encontrar alternativas muy interesantes con un solo un clic.

Javier Villacampa es Co-Founder & General Manager at StockCrowd

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