Sepúlveda, entre hoces y barrancos

La villa de las siete puertas se asoma al río Duratón y es una de las mayores zonas de cría de aves rapaces de Europa

Sepúlveda
Panorámica de la localidad de Sepúlveda. Getty Images

Hacer una excursión dominguera a Sepúlveda solo para degustar su famoso lechazo, después dar un pequeño paseo para bajarlo y volver a casa, es perderse uno de los enclaves fundamentales durante siglos en la historia de Castilla.

Situada sobre una enorme peña que asoma al río Duratón, recorrer esta villa segoviana, a poco más de una hora en coche de Madrid, es adentrarse en un esplendoroso pasado medieval, con calles repletas de casas blasonadas, templos románicos, miradores y bellos rincones… Sin olvidar, claro, su sabroso cordero asado y un entorno natural envidiable, con parajes tan atrayentes como el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón.

El recorrido por la villa de las siete puertas, así llamada por las siete entradas de la antigua muralla que la rodeaba, empieza en la plaza Mayor, su centro neurálgico. Rectangular y parcialmente porticada, se encuentra fuera de lo que era el recinto amurallado, es decir, extramuros.

Cada día, como en épocas pasadas, 33 campanadas siguen anunciando el cierre de las puertas de la muralla, desde el edificio conocido como El Registro, ya que era donde se daba cuenta de las mercancías que entraban para venderse en Sepúlveda, y donde se pagaban los impuestos.

Durante siglos, esta localidad fue uno de los enclaves fundamentales en la historia de Castilla

La villa está declarada Conjunto Histórico Artístico desde el año 1951 por su enorme riqueza cultural. Aquí se encuentra la primera iglesia románica construida en la provincia, El Salvador, del año 1093; el santuario de Santa María de la Peña, del siglo XII, ubicado en uno de los extremos de la población sobre una de las hoces más pronunciadas del río Duratón; la fortaleza de Fernán González; las murallas, con algunas de las antiguas puertas; varias iglesias menores; el Museo de los Fueros…

Y, a pocos kilómetros de la villa, el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón esconde la ermita de San Frutos, patrón de Segovia, y las ruinas del monasterio de Nuestra Señora de la Hoz.

Recorrer la profunda garganta formada por el río Duratón es una gran experiencia no solo por su belleza, también por el gran valor ecológico que encierra, ya que es una de las más importantes zonas de cría de aves rapaces de Europa, con la mayor colonia de buitres leonados.

Una senda circular de cinco kilómetros alrededor de Sepúlveda se adentra en el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Se trata de una ruta sencilla que parte y termina en la localidad, muy recomendable, ya que es posible disfrutar tanto del patrimonio histórico artístico como de la naturaleza.

Parque Natural de las Hoces del Río Duratón
Parque Natural de las Hoces del Río Duratón. Getty Images

El camino que une el puente de Talcano, en Sepúlveda, con el de Villaseca, en las profundidades de las hoces, es otra interesante manera de descubrir, a pie o en bicicleta, algunas de las zonas más destacables de este parque natural.

El trayecto es más largo, se extiende unos diez kilómetros, pero el trazado es también prácticamente llano. La senda discurre junto al cauce del río Duratón y permite admirar un magnífico paisaje. Las impresionantes paredes calizas del cañón acompañan a lo largo de todo el paseo.

Buitres Sepúlveda
Ejemplares de buitres.

Pero caminar por senderos que conducen a zonas recónditas o a templos situados en lugares imposibles es solo una de las muchas sorpresas que ofrece este enclave natural. Hacer piragüismo es otro reclamo de turismo activo de esta localidad segoviana. La posibilidad de recorrer el río mientras buitres leonados y otras especies salvajes sobrevuelan nuestras cabezas así como la tranquilidad de las aguas convierten el paseo en una grata e inolvidable experiencia.

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