Los conductores de Uber no son los únicos que merecen protección

California estudia mejorar los derechos de los trabajadores de la 'gig economy'

Los conductores de Uber no son los únicos que merecen protección

Un proyecto de ley destinado a ayudar a los conductores de Uber, en discusión en el propio estado del gigante, corre el riesgo de desviarse del camino correcto. California (EE UU) quiere que la gig economy a dé a los trabajadores vacaciones pagadas y bajas por enfermedad, después de impulsos similares en Europa. Tiene sentido, pero también podría venirles bien a trabajadores de otros sectores.

El plan conocido como AB5 es un buen primer paso para reducir el dese­quilibrio de poder entre empresas y trabajadores. Actualmente bajo consideración por el senado estatal, cambiaría los criterios por los cuales los negocios determinan si una persona es un empleado. No sería el primer paso en esa dirección. Un tribunal de apelación francés dictaminó en enero que un exconductor había sido contratado por Uber. En Reino Unido, una decisión judicial de diciembre pasado podría obligar a Uber a ofrecer salario mínimo y vacaciones pagadas.

Pero no es solo Uber la que no da a sus trabajadores una red de seguridad: agentes inmobiliarios, de seguros, peluqueros, agentes de viajes o camioneros, quieren un trato similar. Eso ignora la realidad de que las grandes empresas de cualquier industria tienen un incentivo para dar a los trabajadores lo menos posible. Es más fácil cambiar de Uber a Lyft que de salón de peluquería.

Incluso si la regla sale adelante, el mayor desafío será hacerla cumplir. En Massachusetts, no está funcionando del todo. La carga de probar que es empleados recae sobre el trabajador, lo que genera la posibilidad de demandas, pero ofrece pocas garantías de un trato mejor. En California podría suceder algo parecido si se aprueba el proyecto de ley. Es otra razón para abordar el asunto de forma integral. Una persona que trabaja regularmente para una empresa durante un número significativo de horas tiene buenos motivos para pensar en sí misma como un empleado, y ser tratada como tal. Escoger a los ganadores y perdedores –o fijarse en Uber y homólogos– sería perder la oportunidad de repensar las protecciones para todos asalariados.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías

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