Claves para protegerse en mitad de las turbulencias

Los expertos recomiendan no perder la calma, buscar inversiones en oro y en sectores defensivos, y ampliar la liquidez de las carteras

Claves para protegerse en mitad de las turbulencias
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Agosto es un mes inhábil para buena parte de la administración de Justicia. En el Congreso de los Diputados solo funciona la Diputación Permanente y la mitad de las oficinas del país están desiertas. Esta calma estival no rige para los mercados financieros. En lo que va de verano, China ha devaluado su moneda en respuesta a la guerra comercial declarada por Estados Unidos; las posibilidades de que Reino Unido salga a las bravas de la Unión Europea han aumentado, y la derrota electoral de Mauricio Macri en Argentina ha provocado un brutal desplome de su divisa.

Todos estos frentes han intensificado la sensación de riesgo de recesión mundial y han hecho que las Bolsas pierdan buena parte de las ganancias que habían acumulado en los primeros meses del año.

Durante el mes de agosto, el índice S&P 500 (que recoge la evolución bursátil de las mayores empresas estadounidenses) ha perdido un 4,5%; el Footsie británico un 6,3% y el selectivo Ibex 35 un 4%. El dinero está yendo en masa a comprar deuda pública, que se ha revalorizado tanto que cotiza a unos niveles insostenibles, según la mayoría de analistas. La era de los tipos de interés bajo cero empieza a ser inquietante.

En este contexto de amenaza de recesión, volatilidad bursátil y riesgo de burbuja en deuda soberana, ¿qué puede hacer un inversor particular?

Cómo actuar en plena tormenta

  • Cuidado al salir. Vender posiciones en momentos de tensión puede ser contraproducente. Acertar con el momento adecuado a para invertir y desinvertir es muy difícil, incluso para los gestores profesionales.
  • Diversificar. Durante los periodos volátiles, el liderazgo del mercado puede pasar rápidamente de un sector o segmento a otro. Por eso es importante que las carteras tengan una amplia variedad de activos y sectores.
  • Reinversión. La reinversión de dividendos puede dar un impulso considerable a las rentabilidades totales a lo largo del tiempo, gracias al poder de la capitalización de intereses. Para conseguir una atractiva rentabilidad total, los inversores deben ser disciplinados y pacientes.

La primera lección es tan obvia como imprescindible: no perder la calma. Aunque es cierto que las señales de alerta de frenazo económico cada vez son más numerosas, no es la primera vez que esto sucede y las firmas de análisis macroeconómico descartan que Estados Unidos vaya entrar en recesión de forma inminente. Como dice el famoso inversor Peter Lynch, “se ha perdido más dinero intentando prever las correcciones y protegiéndose frente a ellas que sufriendolas realmente”.

“Lo más importante ahora es mantener la tranquilidad ante el frenesí de los mercados. Hay que tener en cuenta que las decisiones de inversión nunca se pueden tomar al calor de los movimientos bursátiles. En momentos como el que vivimos esta semana es cuando se pone a prueba el carácter del inversor que debe seguir confiando en su planificación patrimonial previa y en su plan a largo plazo”, explica Luis Fernando Coello Paredes, analista de Banca March.

La volatilidad es algo consustancial a los mercados financieros, especialmente al bursátil. “Lo importante es que el particular tenga una cartera ajustada al riesgo real que quiere asumir, explica Javier Molina, portavoz en España de la plataforma de trading eToro. Según este experto, la industria ha hecho que muchos pequeños inversores tengan activos más arriesgados de lo que les correspondería, como bonos basura y compañías tecnológicas.

Antes que deshacer posiciones sin más, una medida que se puede adoptar ante el temor de un empeoramiento del ciclo económico es rebalancear la cartera. Ante el largo ciclo alcista de la Bolsa estadounidense, se puede bajar el peso invertido en renta variable y destinar una mayor proporción a renta fija y a activos monetarios (aunque no ofrezcan a penas rentabilidad).

Las dudas que pesan tanto sobre la Bolsa como sobre los bonos están provocando que algunos de los mejores gestores de fondos opten por aumentar la liquidez que tienen en sus carteras.

Dentro de la renta variable, los expertos recomiendan ir reduciendo la exposición a los compañías consideradas “de crecimiento”: aquellas que han basado su revalorización bursátil en muy buenas perspectivas de ventas futuras. Si se consolida el cambio de ciclo económico, lo más seguro es que tengan que revisar a la baja sus previsiones. Ahora es el momento de apostar por valores defensivos, como las eléctricas o las farmacéuticas. Se trata de sectores muy regulados, con una capacidad de generación de caja muy estable y que tienen mayor recurrencia en sus resultados.

Desde el departamento de análisis de Bankinter recomiendan sobreponderar EE UU “por estar todavía inmerso en una fase expansiva del ciclo” y, en Europa, dar prioridad a compañías eléctricas. Los tipos cero en renta fija están haciendo que muchos inversores se fijen en compañías como Enel, Endesa o Iberdrola, que pagan buenos dividendos.

Desde la gestora estadounidense Fidelity recuerdan que las correcciones sufridas por los mercados suelen ser un momento óptimo para comprar acciones porque “las valoraciones se vuelven más atractivas y eso da a los inversores la posibilidad de generar rentabilidades superiores a la media cuando el mercado rebote”, apuntan. A su juicio, comprar acciones a comienzos de septiembre es una buena decisión táctica.

“Si el inversor tiene fondos, creo que este es un momento ideal para apostar por gestores especializados en inversión en valor. Cuando llegan las correcciones, es cuando su análisis exhaustivo de compañías sale a relucir y cuando tienen mejores comportamientos comparativos”, apunta Javier Molina.

Gestoras como Bestinver, Cobas, azValor, Mutuactivos y Horos AM se han especializado en esta cuidadosa búsqueda de compañías más sólidas de lo que piensa el mercado. Sus respectivos fondos pueden brillar en los próximos trimestres.

“También puede se atractivo en estos momentos de incertidumbre destinar una parte de la cartera a comprar oro”, apunta Javier Molina. Este activo se ha revalorizado un 18% en 2019 pero, en un entorno recesivo, podría volver a los máximos de 2012, cuando alcanzó los 1.772 dólares por lingote.

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